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Publicado en Opinión

Discurso valiente y certero

Lunes, 09 Abril 2018 00:12 Escrito por 

El discurso que dio el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Enrique Peña Nieto, me pareció valiente y certero. Inteligente y preciso. Creo que a nuestro vecino del norte, se le están saliendo las cabras del corral. Con mucho y con muchos. No es ningún estadista, no es ningún político. Es un hombre asustado, que ve con horror que su país esté atravesando por una situación por demás difícil y que muchos “muertos de hambre” le estén llegando.

Claro, la forma es fondo. Y es precisamente así, como un presidente no puede hablarle a su par. Aunque sea el hombre mas poderoso del universo y no sea tan par. Y si nos dejamos maltratar, la siguiente va a ser la bota sobre nosotros. Y sí, sin lugar a dudas estoy de acuerdo con la actitud que tomó Enrique Peña. Y sí, sé que las cosas están muy difíciles en nuestro país. Y entiendo el miedo de que de un sopetón vengan caminando por entre las vías del tren, miles de muertos de hambre y desgastados seres humanos: pobres, pobres. Pero ellos también tienen derechos. Es un grande reto para México dárselos. Fue nuestro país el que los recibió a todos. Y aquí están pidiendo apoyo.

Merecemos respeto, convocamos cooperación compartida, tenemos dignidad. Es ofensivo Tump con todo y con todos. Pobre, porque hoy 125 millones de mexicanos lo repudian. Qué triste. Más todos los demás países.

Así pues, habrá que entender en serio qué es lo que sucede realmente entre los dos países. En los dos países, con los dos países. La frontera entre Estados Unidos y México soporta el tráfico más intenso del mundo, que depende de las diferencias entre los dos países: como la mano de obra es más barata a un lado, los trabajadores atraviesan la frontera para pasar al otro, y lo mismo ocurre con cualquier otra mercancía. También depende de las diferencias entre los dos sistemas legales y el coste de los servicios. Si las leyes medioambientales son más permisivas en uno de los dos países, el tráfico fronterizo aumenta; si la medicina es más barata en uno de los dos lados, también.

Estados Unidos ha decidido criminalizar la economía que satisface su inmenso apetito por consumir drogas. Como México tiene un sistema policial más débil y corrupto, la tentación de dejar que se lleven a cabo allí las actividades ilegales relacionadas es natural e incluso perfectamente previsible. Además, Estados Unidos permite la venta legal de armas, con mínimas regulaciones, mientras que México no. Ese es otro factor que estimula el tráfico fronterizo.

Los resultados de esta mezcla son letales. México paga un precio desproporcionado por los hábitos de consumo de drogas y el uso de armas en el país vecino; algunos cálculos hablan de más de 100.000 muertos y 22.000 desaparecidos desde que el ex presidente Felipe Calderón puso en marcha la guerra contra el narcotráfico en 2006, para no hablar del deterioro que está sufriendo la legitimidad del gobierno actual.

Ciudad Juárez permite ver el reparto geográfico de los costes sociales que acarrean las políticas de Estados Unidos para combatir la droga. Según cifras de hace cuatro años, su tasa de asesinatos era mayor que la de Bagdad, mientras que, al otro lado del puente, El Paso figuraba como la ciudad más segura de su categoría en todo Estados Unidos. ¿Pero dónde compraban sus armas las bandas de Ciudad Juárez? En El Paso. ¿Y dónde iban a parar las drogas que circulaban por Ciudad Juárez? A El Paso.

Nunca negociaremos con miedo. Respétenos. Nadie ni nada, está por encima de la dignidad México y usted menos. México dará durante muy poco, muestra de solidaridad, identidad, congruencia y dignidad. Y los candidatos, el senado, los diputados, los ministros, los gobernadores y los mexicanos todos, están con Peña. Con México. Con los mexicanos.

¡Qué tal Trump… usted nos unió de nuevo!

 

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Gilda Montaño

Con singular alegría