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Publicado en Opinión

¿Hacia dónde marcha el periodismo?

Jueves, 12 Abril 2018 03:40 Escrito por 

El periodismo se encuentra en crisis. Las redes sociales han generado la ilusión de que todo se comunica más rápido sin la necesidad de que alguien más intervenga. Es en las redes sociales donde las estructuras de poder y los ciudadanos se constituyen en emisores-receptores-emisores, sin que –aparentemente- existan otros intereses de por medio.

Desde hace algunos años, con el crecimiento de las redes sociales empezó a generarse una corriente en la que su premisa central es el contacto “directo” con la gente, sin la mediación de las empresas de comunicación tradicionales: prensa, radio y televisión.

Y entonces aparecieron decenas, cientos de especialistas que empezaron a “comunicar” a través de Facebook o Twitter, Instagram, Whatsapp y hasta Snapchat, entre otras. El argumento fue el crecimiento vertiginoso del uso de las redes sociales y el aumento en la cobertura de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

En 1990 había 0.2 celulares por cada 100 personas en el mundo. Dos décadas después –en 2010- había 78 celulares por cada 100 personas y se calculó que 87 por ciento de la población mundial tenía cuentas de telefonía celular, equivalente a 6 mil millones de personas.

En el caso de internet, en 1990 se calculó en 0.1 usuarios por cada 100 personas en todo el mundo. Del mismo modo, 20 años después la cobertura se amplió a 30 usuarios por cada 100 habitantes, con presencia en 73 por ciento de los países desarrollados. Hace seis años había más de mil millones de usuarios de Facebook y 140 millones de “tuiteros”.

Se creyó que teniendo “el control total” en la emisión del mensaje, gracias a la tecnología, bastaba para posicionar, para visibilizar cualquier tema o persona, pero el reciente escándalo de Cambridge Analytica ha demostrado que –como ha ocurrido con otras invenciones del hombre- la herramienta se pervirtió y ahí es donde menos control se puede tener.

En las redes sociales se puede enfrentar a “personajes” sin rostro y nombre que pueden atacar, señalar, denunciar e incluso mentir, sin que haya posibilidad de modificarlo, porque pueden ser máquinas programadas para divulgar mensajes.

Y se olvidó una parte esencial que todo proceso de comunicación debe considerar –desde la interpersonal hasta la masiva: la interacción confiable. Se pensó que con intervenir en la red, era suficiente para “comunicar”. Se empezó a “hacer de lado”, o francamente ignorar, a los periodistas.
Aunque no es gratuito. La encuesta de Confianza en las Instituciones que desde 2004 realiza Consulta Mitofsky indica que los medios de comunicación han perdido esa confianza. De 7.1 al inicio, alcanzaron 7.7 en 2008 y han caído hasta 6.5, ubicándose en un nivel medio.

Hasta las 22:30 horas de ayer, un sondeo que realicé en Twitter para responder a la pregunta: “¿El periodismo del EdoMéx a quien sirve?” 68 por ciento respondió que “al poder” y 32 por ciento “a la sociedad”.

Es así que el periodismo tiene por delante el reto de recuperar esa confianza. Basta revisar las portadas de los medios impresos y se observará que aparece poca información relacionada con la gente, con problemas directos que les aquejan, y son muchas más las “notas” de las estructuras de poder: económico o político.

Sería muy enriquecedor realizar una discusión amplia y profunda de la ruta que deberá seguir una actividad que es vital para la democracia, y es válido que se evalúe la perspectiva empresarial –porque finalmente son empresas que deben sobrevivir-, pero también es necesario considerar las condiciones laborales en las cuales los periodistas desarrollan su trabajo, los temas que ocupan la agenda pública, la relación entre los medios y las estructuras de poder, y la presencia de los temas sociales en el trabajo periodístico.

Es momento de que los profesionales del periodismo inicien ese análisis y empiecen a ubicar las rutas para su propio desarrollo, más allá de las relaciones que mantengan –o no- con las instituciones públicas y de poder.

PERCEPCIÓN

Inició en la Universidad Autónoma del Estado de México una estrategia para divulgar los principales cambios a la Ley de la Máxima Casa de Estudios. De manera natural, en una institución con la UAEMéx, se escuchan voces diferentes, con posturas incluso encontradas –de apoyo o rechazo, de reflexión y análisis, de mesura y demanda-, y debe reconocerse que hace 14 años, cuando se intentó hacer una reforma similar, no se abrieron espacios de diálogo. El proceso está en marcha y –por lo que han dicho quienes exponen la reforma- el tiempo apremia, porque deberá ser aprobada por la Legislatura estatal, que concluye en septiembre próximo.

VOTO 2018 PERCEPCIÓN

Lamentable la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) al permitir el registro del “Bronco”. Hizo trampa y aún así deberá ser registrado. Su papel es claro: ser el “fajador” ante Andrés Manuel López Obrador y restarle votos a él y al segundo lugar: Ricardo Anaya.

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Ricardo Joya

La tribu entera