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Publicado en Opinión

La transmutación del PRI

Miércoles, 11 Julio 2018 00:06 Escrito por 

Parece ser que el impacto, aunque esperado, ha tomado dimensiones insospechadas para los partidos políticos que estarán en el bando de los denominados partidos de oposición, con un esquema muy poco favorable para poder tomar cierta ventaja en las posiciones, tanto del Congreso de la Unión, como de los congresos locales, y lo mejor será que se vayan adaptando a la nueva época de la política que prevalecerá en México, la cual está a punto de iniciar a escribir una nueva historia, ya sea para bien, o ya sea para mal, y esto será a partir de septiembre, para apuntalar en diciembre de este 2018 cuando asuma el control del gobierno en la primer Magistratura del país Andrés Manuel López Obrador.

Por ello, y no creo que sea de otra manera, es el Partido Revolucionario Institucional, por tratarse del gran perdedor, dado que aún ostenta el gobierno federal, no sólo no repite, sino que los niveles de aceptación cayeron estrepitosamente a muy poco tiempo después de asumir los controles de la República. Y no es tanto por lo que dejó de hacer o por lo que hizo mal, en cualquier otra época el resultado de la administración peñista no tendría mayor problema que los considerados normales, pero ésta ha dado tonos claro oscuro, con muy buen manejo en unas, y en muy mal en otras.

Y esto se debe en gran medida a que el hoy gran triunfador de la contienda que indiscutiblemente es Andrés Manuel López Obrador, ya venía con mucha ventaja en la campaña por la conquista de la silla presidencial, y con esa inercia desde el principio de la actual administración y por varios frentes, empezó a golpear al gobierno federal, esa era la estrategia y le resultó mejor de lo que tal vez, el mismo esperaba, mientras que el otrora poderoso partido se quedaba sin meter aparentemente las manos.

Vamos, AMLO nunca tuvo un sparring con quien practicar o por lo menos alguien que lo obligara a hacer sombra, es decir, se despachó sólo y con la cuchara grande, y por mucho tiempo dio la impresión que no habría contendiente, simplemente porque de los demás partidos no destacaban figuras definidas que pudieran presumirse serían los elegidos para buscar alcanzar y rebasar al tabasqueño oriundo de Macuspana, en el PRI se manejó el nombre de Miguel Ángel Osorio Chong, ex Secretario de Gobernación, pero, no era el único, mientras el que llevaba ventaja se daba el lujo de mencionar además del aludido a otros más.

Los escándalos y los conflictos que terminaron por ahogar al gobierno de Peña, fueron la tumba que iban cavando sus enemigos, de la cuál pensaron los priistas que saldrían como lo habían hecho ya en muchas ocasiones y en gobiernos anteriores. No calcularon bien, porque por un lado la más famosa “Casa Blanca” y las otras casas de Malinalco, fueron encendiendo la molestia de la gente, y no es precisamente por lo escandaloso de su costo, sino por la atención mediática que se le dio al tema y que nunca supieron los peñistas cómo sacudirse de encima esa fijación de un asunto que se les complicó de principio a fin, a pesar de las explicaciones que se dieron a través de los medios de comunicación, principalmente por medio de televisa.

Por otro lado y aún más preocupante, las pifias cometidas por los secretarios de estado y del propio Presidente, entre ellas, una que debieron haber limitado y por mucho el daño que le causó al gobierno federal, la desaparición de los normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, del Estado de Guerrero, que motivó movimientos sociales con marchas, plantones y exigencias de los padres dolidos por sus hijos aún no encontrados.

Si este caso hubiera recibido la atención inmediata del gobierno federal, principalmente de la oficina de presidencia, otra cosa hubiera resultado, sobre todo en la percepción del pueblo. José Luis Abarca, entonces Presidente municipal de Iguala y su esposa María de los Ángeles Pineda, mucho tuvieron que ver con los acontecimientos del 26 y 27 de septiembre de 2014, aunque el gobierno de Peña no logró del todo deslindarse de la tragedia, bien hubiera valido la pena una declaración oficial exigiendo el esclarecimiento de los hechos y el compromiso de llegar hasta las últimas consecuencias.

Pero, además los errores cometidos por algunos secretarios de estado, entre ellos uno de los favoritos de la prensa, en especial la que se daba gusto de señalar cualquier error que lograban encontrar, el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, rodeado de complicaciones y en medio de muchas sospechas, siempre fue el propio Presidente quien salió a poner su pecho en defensa de éstos. Gran diferencia con anteriores presidentes emanados del PRI, antes que la figura del ejecutivo, salían sus colaboradores a dar la cara o a atender el tema de inmediato.

¿Qué le pasó al PRI? Es una pregunta que tendrán que hacerse quienes queden al frente del Instituto Político reducido a su mínima expresión como jamás se había visto en su historia, empezando por reconocer la serie de errores cometidos por años, aceptando que terminaron por alejarse de la gente a la que se deben, por una soberbia que les hizo perder el juicio y la realidad, no les haría daño repasar sus principios básicos, su historia, y recordar a esos líderes que forjaron al partido que en su momento tuvo un gran esplendor. Ahora, su propia militancia, no toda, pero sí muchos de ellos, votaron a favor de Morena, como antes lo hicieron por Fox en el año 2000.

Ahora, su papel será el de oposición, en condiciones en las que tendrán que remar contra corriente, pues en ninguna parte quedaron con ventaja, los gobiernos que retienen y que no estuvieron en juego este domingo primero de julio, porque de ser así los hubieran perdido, contarán con congresos locales contrarios al ejecutivo, razón que motivará poner a prueba los oficios de una verdadera política para poder llegar a acuerdos, pero también es verdad que esa condición hará que despunte quién inicie el resurgimiento del PRI y de su historia.

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Alfredo Albíter González

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