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AMLO iniciará su gobierno con grandes expectativas

Miércoles, 07 Noviembre 2018 00:06 Escrito por 
AMLO iniciará su gobierno con grandes expectativas Lo bueno, lo malo y lo serio

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, se llevó de calle a sus rivales, consecuencia de los años que mantuvo una campaña constante en el sentimiento y en la cabeza de la mayoría de los mexicanos, y de sus rivales, éstos, sus rivales, bailaron al son que el oriundo de Tabasco les tocó, ¿quién de los aspirantes a ocupar la silla presidencial podía haberle arrebatado lo que siempre exigió como suyo?

Ni Meade, ni Anaya, ni Margarita Zavala y, aún en menor oportunidad, Jaime Rodríguez “El Bronco”, ninguno pudo haber arrebatado el triunfo a López Obrador; por un lado José Antonio Meade tenía que cargar con el desprestigio de un partido que no supo reponerse del golpeteo mediático que le estuvieron asestando por diferentes frentes, hicieron mutis, y el principal factor de esa pobre reacción del priismo de cepa, lo fue quien debió haber tomado las riendas como su líder natural.

En efecto, Enrique Peña Nieto falló una y otra vez, lo que terminó por hundir cualquier posibilidad del candidato de su partido, y que pudo haber sido cualquiera, lo fue José Antonio Meade, con la propuesta de aparentar una elección de un personaje sin partido, como candidato ciudadano, dando por hecho que el desprestigio de las siglas no les ayudarían en la campaña, pero, esto terminó por sepultar toda posibilidad que bien hubieran defendido los militantes de a pie, esos que son a los que les deben muchos triunfos, pero desafortunadamente pocas veces reconocidos.

El enemigo que mejor le acomodó a AMLO lo fue precisamente el presidente, nunca supo reaccionar en el momento preciso y de la forma correcta a los señalamientos contra su administración, dejando de hacer y dejando pasar, pensando que no le afectaría, y se pueden enumerar muchos errores, pero los más escandalosos, entre otros, fueron Ayotzinapa, Javier Duarte, la Casa Blanca, el paso exprés de Cuernavaca, pero, el que le hace cerrar de la peor forma, es la nula defensa de la construcción emblema de su gobierno, el Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Por otro lado, Ricardo Anaya, para muchos considerado como el “chico maravilla”, que bien puede ser un personaje con una visión de futuro muy interesante, con muchas habilidades, entre ellas, la de conseguir a como diera lugar, su candidatura, echando a pelear a medio mundo dentro de su partido, irrespetuoso y sin compromiso democrático, y sólo persiguiendo un interés personal, logró lo que nadie en el PAN, sumergirlo en una confronta difícil de superar.

Margarita Zavala, su peor error, haber renunciado al PAN. No logró más que robar la atención casi por morbo de panistas y simpatizantes, especialmente dio a la prensa nota para terminar por enfriarla y matar cualquier oportunidad; no mostró la posibilidad de que México podía estar ya preparado para ser gobernado por una mujer, entró al pleito de los hombres y por lógica, resultó desfavorecida, cuando bien pudo haber cambiado todo a su favor.

El Bronco, sabía de antemano que no tenía la mínima posibilidad, por eso se lanzó a tratar de romper la serenidad de López Obrador; sin embargo, la llegada de Tatiana Clouthier al equipo del presidente electo, le cambió la estrategia que venía en picada y con tintes de caer en los errores cometidos por el tabasqueño en sus campañas previas, a final de cuentas resultó ser pieza fundamental, los vimos con el “amor y paz”, el Bronco aún intentando llamar la atención, terminó por desaparecer.

Ahora bien, López Obrador empieza desde muy temprano a comerse a sus rivales, sin ninguna necesidad, ya es electo, ¿por qué entonces pelearse con los demás? Eso sólo lo desgasta y es parte de lo que terminará por ubicarlo en el sitio que le corresponde, bien debe saber que muchos votos no son suyos, se los dieron por coraje, hartazgo o enojo de otros partidos, mismos que al asumir el gobierno los irá perdiendo, es inevitable.

López Obrador siempre será López Obrador, la campaña le ayudó a mejorar su imagen, pero su forma de ser, su visión chapada a la antigua no la puede evitar, y eso terminará por inutilizar a su gobierno, junto con las miles de circunstancias a las que se enfrentará, llega muy envalentonado, pero eso en lugar de ayudarle, le hará chocar contra la pared de enfrente, su aceptación irá cayendo al margen de los errores que ha empezado a cometer.

La sonrisa que esboza muestra ese cinismo de quien cree tener todo bajo control, la cuál se puede comparar con la de Trump, o Javier Duarte, y la inspira en el hecho de que sabe que desde hace muchos años ha impuesto la agenda a seguir, como candidato lo hizo, como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México lo hizo, opacando al entonces presidente Vicente Fox Quezada, a quien obligó a ajustar la suya a la que dictaba el tabasqueño.

Ahora, con mucha más razón, sabe que tiene el control de la atención mediática, y se divierte incluso, a todos los pone a pensar en lo que a él le interesa, puede ser el salario de los ex presidentes, o el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, o el Tren Maya, no importa que no exista un sólo estudio que avale sus propuestas, tendrá a todos hablando del tema que él quiere, ¿distracción?

El inicio del sexenio tiene grandes expectativas, principalmente de los ciudadanos que votaron por él, la vara es muy alta, y como gobierno será criticado, los empresarios lastimados por la traición de su dicho y su revire estarán a la expectativa, son dueños del dinero que en cualquier momento pueden sacar del país, sólo que con la piel tan delgada, pronto cometerá errores. La cuarta transformación es sólo el deseo y expectativa de un hombre soñador, pero, en el caso de que inicie una verdadera transformación en el país, ¿quién podrá continuar con su obra? Nadie de los de su equipo, al menos en apariencia, parece tener los tamaños para continuarla.

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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio