Zinacantepec/Esatdo de México
Un origen marcado por el dibujo
Joaquín Dimayuga nació en Las Mesas, municipio de San Marcos, Guerrero, en 1940. Él mismo ubica ese origen en una zona donde “nacen los terremotos” y resume con ironía: “Yo soy un terremoto”.
Su primer acercamiento al dibujo ocurrió en la infancia, cuando su hermana Mari le pidió un Pato Donald. Poco después, Guillermo Monroy llegó al Fuerte de San Diego, en Acapulco, lanzó una convocatoria en escuelas primarias y Dimayuga ingresó a clases de dibujo. Permaneció cuatro años con él.
San Carlos y la formación artística
Dimayuga estudió en la Academia de San Carlos, en la Ciudad de México, donde coincidió con artistas como Benjamín Domínguez, Sebastián y Armando Ortega. Antes de llegar ahí, conoció Bellas Artes tras participar en un concurso en Acapulco, experiencia que le reveló la existencia de pintores vivos.

“Yo creí que estudiaba para hacer reproducciones de pintores”, recordó.
Docencia, conflicto y viaje
En 1978 y 1979 trabajó en Aguascalientes como maestro enviado por el Instituto Nacional de Bellas Artes al Museo Guadalupe Posada. Relató que al llegar no había alumnos, por lo que acudió a preparatorias, convocó a jóvenes interesados y después abrió cursos para normalistas y educadoras.
Antes había dado clases en la Universidad de Guerrero, donde dijo que se enfrentó a la política interna y pasó por “un juicio público universitario”.
Tras su etapa en Aguascalientes, pintó un mural en la Ciudad de México y trabajó 11 años en la Escuela Nacional de Música, con talleres infantiles y maestros de pedagogía musical. Luego viajó cuatro meses y medio a Europa, donde recorrió museos y convivió con vagabundos en jardines y espacios públicos.
Toluca, cerámica y permanencia
Su vínculo con Toluca nació por José Luis Franco, compañero de San Carlos. Conoció la ciudad en 1962 o 1963 y más tarde regresó por un proyecto de cerámica, al que aportó un horno eléctrico. Trabajó año y medio sin paga.
Su trayectoria, entre aulas, talleres, viajes y encargos, conserva una idea central: “Hay que pintar cuando se tiene ganas, no por necesidad”.
Su obra
Joaquín Dimayuga es un pintor y grabador que ha traspasado fronteras. Su obra se ha expuesto en España, Francia, Perú y México.
Sus trazos, de gran temperamento, permiten al espectador adentrarse en una pintura que refleja, en muchos casos, condiciones de desigualdad e injusticia presentes en el país. En la actualidad, con líneas que vibran sobre lienzos, maderas y cristal, exalta su visión artística.
Parte de su colección se integra por una serie polifacética de puertas y ventanas, presentada en algunos casos en trípticos. En ella, su lenguaje transita entre el surrealismo puro y el realismo fantástico, con un sólido dominio técnico del temple, el óleo y la encáustica.
Falta de apoyo
A pesar de su amplia y prolífica colección, Dimayuga no cuenta con el respaldo de la Secretaría de Cultura y Turismo para llevar su obra a los museos mexiquenses. Si bien el artista nació en Guerrero, la mayor parte de su vida y de su producción artística se ha desarrollado en el Estado de México.
Datos
¿Quién es Joaquín Dimayuga?
El pintor y grabador Joaquín Dimayuga, con trayectoria en México y el extranjero, narra su formación en la Academia de San Carlos, su labor docente, su paso por Europa y su vínculo con el Estado de México, donde desarrolló proyectos artísticos y educativos.
¿Dónde nació Joaquín Dimayuga?
En Las Mesas, municipio de San Marcos, Guerrero, en 1940.
¿Dónde ha expuesto su obra?
En España, Francia, Perú y México.

