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Publicado en Opinión

La Tradición Bistro de Jaime Mena! Una felicitación a la familia Mena Alcázar

Jueves, 08 Agosto 2019 00:10 Escrito por 

Restaurante “Las Ramblas”

Historias de Familia

Hoy hablaremos de un restaurante que fue un referente en algunas décadas de Toluca (60's, 70's, 80,'s, 90's, 2000 y 2010), ubicado en el corazón de nuestra bella Toluca, en Los tradicionales Portales: la famosa hostería “Las Ramblas” de la familia Alcázar Nieto.

La hostería “Las Ramblas” nació un Domingo de Ramos, en 1960. La crearon don Emilio Alcázar y la señora Natalia Nieto de Alcázar, en una época en la que nuestra ciudad era muy pequeña y la gente salía a visitar y caminar por los Portales, ya que era el principal atractivo en ese entonces.

Don Emilio Alcázar tenía, a finales de los 50´s, una bonetería en los Portales. Había enviudado muy joven, doña Natalia Nieto trabajaba con él y tenían mucha clientela, sobre todo del género femenino, por la mercancía que se ofrecía; además también se vendía ropa interior para dama. Pero cuando decide casarse nuevamente, le empezó a ir mal en el negocio y sus ventas bajaron, así que decidió cambiar el giro.

Fue así como decide poner una tortería. Como era Semana Santa pero, en respeto a las costumbres y tradiciones de la época, sólo se vendían tortas de bacalao, revoltijo y de queso, ya que la gente no podía comer carne.

Como tortería duro cuatro años y fue entonces cuando se deciden a poner el restaurante. Cuando la señora le traía de comer a su esposo, que se había cansado de comer tantas tortas, entonces los clientes le comentaban “yo quiero de eso, véndame una torta de guisado se ve muy rico”.

En un principio la idea fue solo poner la tontería pero, al ver que la gente pedía la comida, se decidió hacer el restaurante con más ilusión que dinero. Por ejemplo, siguieron con la misma marca de cerveza que es la Cuauhtémoc-Moctezuma, ya que para el señor era importantísima porque fue la que le prestó el dinero en ese momento para poder crecer el establecimiento.

Se llegó a trabajar más de 50 años con esa marca y no podía serle infiel a la marca que hizo el favor de prestarle cuando no tenía nada, pues era una época en la que se creía mucho en las personas, comentaba don Emilio Alcázar.

Por otro lado, otra institución que le tendió la mano, sobre todo en aquella época que la gente tenía palabra, fue Bancomer. En ese entonces estaba al frente de dicho banco un hombre también muy estimado en los círculos sociales de Toluca, Don Ernesto Zarandona. Esto nos habla de la Toluca de otro tiempo, de mucho respeto a la palabra, del trabajo y de que la gente venía a comer y te decía “te pago mañana” y realmente le creías, cosa que ahora no existe.

La hostería poco a poco fue creciendo, a tal grado que se abrió el local al otro lado del portal. Primero estuvo en el Portal Reforma, frente al antiguo mercado Hidalgo. Era un establecimiento con ocho mesas y mucha gente sabía que tenía “la mesa de los novios”. Así, “Las Ramblas” fueron testigos de muchos matrimonios de tolucos conocidos que iban a merendar o a comer, se trataba de una mesa que se ubicaba en el rincón derecho que daba al Portal.

Poco tiempo después, debido a la gran demanda de comensales, se optó por abrir un local más grande ubicado en el mismo Portal, pero en el 20 de Noviembre, donde se mantuvo por más de 40 años. El espacio era mayor, y enfrente estaba la calle Constitución, donde en aquellos años se podían estacionar los automóviles en forma de batería, eso hacía que el restaurante diera servicio a altas horas de la noche. La gente se sentaba a conversar, los políticos hacían sus planes para sus acciones de trabajo y se iban como a las 2 o 3 de la mañana. Encontraban música en vivo, sobre todo los platillos tradicionales y un ambiente cálido, ya que nunca se perdió el toque familiar.

Muchas cosas han ido cambiando por la inseguridad y al cerrar la calle bajaron las ventas. A la gente no le gusta caminar tanto para llegar a un lugar y actualmente por la noche en el Portal la zona está muy triste y la gente ya no va por ahí.

Por décadas este fue un restaurante familiar que ofreció comida tradicional y de la región; la política de la empresa fue que el cliente se fuera satisfecho de lo que comió y por lo que pago. Los platillos principales fueron los chilaquiles, las orejas de elefante –que son las milanesas de ternera–, la arrachera, la tampiqueña, teniendo como regla que 90 por ciento de la carta se elaborara ahí.

Por esa razón, en los últimos años que estuvo abierto el restaurante, el horario fue sólo de día; se dedicaron principalmente a la comida toluqueña, a la mexicana, siendo grandes consumidores del chorizo y de la cecina de Toluca.

Hace tiempo, este lugar fue donde la mayoría de la gente acudía, pues se mencionaba que era el mejor restaurante del centro de Toluca. Iban muchos políticos, además de gente famosa y conocida de la ciudad, pero nunca existió un trato especial a alguien, ya que todos eran especiales e importantes. La filosofía de don Emilio era que todos los clientes eran importantes y tenían que irse satisfechos y contentos.

Se va empezar la tercera generación del giro. Hoy en día, está en la Plaza Comercial El Mesón, en el rancho del mismo nombre, en Calimaya. Anteriormente estuvo en avenida 5 de Mayo, frente a Valle Don Camilo (enfrente 8W), porque mucha de la clientela ya no llegaba al centro por problemas viales, falta de estacionamiento y también los tiempos. En el portal fue muy difícil mantenerse porque mucho del comercio importante desapareció; antes estaban los buenos comercios de perfumería, de joyería y, prácticamente de estos tiempos, sólo quedaba “Las Ramblas”. Hace muchos años la “zona bien” de Toluca era el centro; hoy en día ya no existe esa dinámica e imagen. Toluca era provincia, era de los tolucos, era de familia, pero ya cambio el concepto de cliente.

En el restaurante se luchó por conservar que fuera de un ambiente familiar, pues no querían que fuera de reventón, hasta la música que se escuchaba era muy accesible para comer, había dos horas de música en vivo al mediodía.

En las noches ya no se ofreció el servicio debido al problema del estacionamiento, todos estos cambios se notaron desde hace 10 años, pues antes era un lugar que permanecía abierto hasta las tres de la mañana. Se ofrecían ricas meriendas, música en vivo y era un referente, un lugar de encuentro familiar, y hasta para hacer negocios.

Sobre el nombre de “Las Ramblas”, se le dio porque a don Emilio lo español siempre le gustó mucho. El nombre se le hizo español y le encantó por la famosa zona de Barcelona, España, que fue una de sus grandes ilusiones conocer. Tuvieron que pasar 20 años de arduo trabajo para decir: lo conocí.

Todo esto representa un gusto y compromiso para la tercera generación. El haber tenido unos abuelos trabajadores es un orgullo, además de trasmitir las costumbres. Los proyectos de generación en generación, es una de las cosas más importantes y hermosas que nos pueden pasar, porque en muchas ocasiones se piensa que trabajar es una necesidad económica, obvio que es verdad, pero aparte de eso, tiene que ser una satisfacción personal; es entonces cuando se conjugan los dos factores se hace con mucho cariño y éxito.

Jaime Mena Alcázar (tercera generación), esperamos que en el nuevo feudo haya para mucho tiempo. Te deseamos, como buenos toluqueños, que crezcas. La competencia es fuerte pero traes en la sangre las tradiciones y costumbres culinarias de tus ancestros; tu juventud y voluntad será el ápice de tus triunfos.

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Gerardo R. Ozuna

Toluca: Rescatando identidad