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De Sacco y Vanzetti a las feministas de Insurgentes

Domingo, 18 Agosto 2019 11:23 Escrito por 
De Sacco y Vanzetti a las feministas de Insurgentes Naturismo y salud

Tal vez el tiempo, o más bien las historia, le dé la razón a los actos de violencia que se generaron en la estación del Metro Insurgentes el viernes 16 de agosto de 2019. Es un refrán sabio y popular el que reza que “el tiempo pone a cada cual es su sitio”. Aunque por ahora el gobierno de la Ciudad de México busca a toda costa tener la razón, cuando la trifulca del viernes pasado no se la da ante el vulgo.

Así ocurrió con los italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti en la década de los años 20 del siglo pasado cuando en Estados Unidos las mafias italianas del alcohol dominaban el mercado clandestino y metieron en la fama del mismo costal a todo aquel que sonara a italiano, por la violencia generada por unos cuantos de sus compatriotas.

Una serie de manifestaciones violentas en protesta por la que ahora se sabe fue una injusta sentencia y electrocución de Sacco y Vanzetti se dieron alrededor del mundo. Estos personajes fueron víctimas de un sentimiento antiitaliano y antiinmigrante que predispuso al juez Webster Thayer quien fue acusado de conducta impropia por sus críticos.

Destrozos y motines así como una condena histórica quedan plasmados en ese acontecer. Pero a casi cien años vemos que la cerrazón, ceguera o insensibilidad, de algunas autoridades provocan conflictos similares por casos como el del juicio injusto a Sacco y Vanzetti, aunque esta vez con las damas de Insurgentes a nivel local indignadas por la falta de justicia ante la violación de una adolescente.

El caso de la adolescente aparentemente violada por cuatro policías y la facultad de inocencia que le confirieron distintos mandos y el sector judicial han sido la causa de esta ola desenfrenada de violencia que se vivió el pasado viernes 16 de agosto.

Pero independientemente de si la niña dijo la verdad (que parece que así fue) o no, ningún ciudadano, mucho menos mujer, tendría porque sentirse acosada o expuesto a un sistema de inseguridad, cuando la misma policía es la que debiera inspirar un estado no sólo físico de seguridad personal sino psicológico para no tener a una sociedad sumida en la psicosis colectiva que ya detesta el pueblo en su totalidad.

Esto es, la sociedad mexicana está viviendo la teoría del Triángulo de la Violencia del psicólogo y matemático noruego Johan Galtung, fundador y protagonista sobre la investigación sobre la paz y los conflictos sociales.

Según Galtung la violencia visible es como un iceberg por lo que esta es sólo una muestra del verdadero conflicto.

Así que tenemos que esta se divide en tres tipos: Violencia Directa; Violencia Estructural, y Violencia Cultural. Para Johan Galtung la Violencia Directa es visible, se concreta con comportamientos y responde a actos de violencia (odio, envidia, misoginia, etc).

La Violencia Estructural se centra en el conjunto de estructuras que no permiten la satisfacción de las necesidades y se concreta, precisamente, en la negación de las necesidades. La Violencia Cultural crea un marco legitimador de la violencia y se concreta en actitudes.

El especialista noruego concluye en sus investigaciones y teorías que muchas situaciones son consecuencia de un abuso de poder que recae sobre un grupo oprimido o de una situación de desigualdad social y reciben el espaldarazo de discursos que justifican estas violencias.

Antes de amenazar que no habrá impunidad (desde luego que hay responsables y hay que aplicar la ley de manera transparente) tras los actos vandálicos y las agresiones durante la protesta, el gobierno de la Ciudad de México debió haber ordenado una investigación exhaustiva sobre el proceder de esos policías acusados de haber violado a la adolescente en Azcapotzalco.

Mucho se pudo haber evitado si desde el inicio del gobierno morenista se hubieran echado a andar las academias de policía y capacitado a elementos nuevos y jóvenes con afán de servir y prescindido de los viejos con prácticas anquilosadas al viejo estilo del “El Negro” Durazo. Hoy, parece que se quiere no sólo hacer la República Amorosa con quienes aún gobiernan con siglas del pasado sino con sus mismas viejas prácticas, en este caso las de los policías que tienen la peor fama en el ámbito de nota roja.

¡Extra! ¡Extra!

Y hablando de signos del pasado, el presidente municipal de Coacalco, Darwin Eslava, pese al escándalo de corrupción de sus viejos policías municipales y el escándalo a balazos en el Boulevard Coacalco, intenta borrar la era priista de ese municipio. Parques y jardines se ven con los colores de morena y una limpieza efímera como en el caso del parque Los Pirules. Este sitio cada año (esperamos que este no) se inunda de aguas negras, malolientes y que ponen en riesgo la salud de sus visitantes cuando llega el coletazo del huracán más violento de la temporada. Darwin Eslava prometió un rediseño de dicho parque que recibe a diario los gases tóxicos del embovedado y daña la salud de los visitantes.

La comunidad sigue en espera del rediseño prometido y de la recuperación de la casa patrimonio municipal en el sitio.

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Víctor M. Zendejas Orozco

Naturismo y salud