Hacienda Santa Cruz de los Patos

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Hacienda Santa Cruz de los Patos

Martes, 11 Junio 2024 01:05 Escrito por 

Hoy hablaremos de una importante Hacienda que, aunque no ha quedado bien esclarecido su fecha de origen es una de las más importantes del valle de Toluca:  Santa Cruz de los Patos.

En 1532, el alguacil mayor Juan de Sámano, hijo del secretario particular del rey Carlos I, recibió en encomienda el pueblo de Zinacantepec. Más adelante, en 1584, Juan de Sámano Turcios, descendiente del primer encomendero recibió varias mercedes de tierras, entre ellas la que incluía un sitio de estancia para ganado menos y cuatro caballerías de tierra. Otra vez, en 1591, solicito dos sitios de estancia para ganado menor y cuatro caballerizas de tierra en términos de Zinacantepec. Entre 1555 y 1600 varias personas recibieron también otras mercedes de tierras en un sitio de estancia de ganado menor: Juan Pérez de Villagrán, Baltasar de Obregón (1560) e Inés de Escobar (1600). Asimismo, Francisco Ortiz recibió una merced en el monte de Zinacantepec.

Elvia Montes de Oca Navas gran historiadora, menciona en su libro Los dueños y las Tierras de la Hacienda Santa Cruz de los Patos, que las tierras que dieron origen a esta hacienda fueron compradas a los indígenas por Juan Ortiz de Galdós, quien regularizó la posesión de las mismas mediante el recurso de “composición” con su majestad en 1643. Por otro lado, acrecentó la superficie original mediante compras a otros españoles, como el paraje nombrado Manga Larga, de Antonio González Manga Larga, quien a su vez lo había comprado a los naturales de San Antonio Acahualco. Durante el siglo XVIII sus dueños enfrentaron numerosos conflictos por los límites con otros hacendados y con los indios de los pueblos de Zinacantepec y San Antonio Acahualco.

 

capilla hacienda de los patos

 

En el año de 1706 Pedro de Sámano, pariente de los Sámano dueños en esa epoca de la hacienda La Gavia, entabló pleito contra don Salvador Ortiz, por supuesta invasión de linderos, y Andrés de Salcedo, dueño de San Pedro (Tejalpa). En 1731, los naturales de Zinacantepec demandaron ante la Real Audiencia la devolución de las tierras que habían vendido a Juan Ortiz de Galdós. Sin embargo, Juan Francisco Ortiz de Galdós para su defensa presento los títulos de las tierras reclamadas conforme a composiciones realizadas por su abuelo Juan Ortiz de Galdós, en el siglo XVII, así como contratos de arrendamiento y empeño que los naturales hicieron de sus tierras a su padre Salvador Ortiz de Galdós.

Cabe destacar que la familia Ortiz de Galdós gozo no solo de preeminencia económica sino política. Cuando Juan Ortiz de Galdós realizo la composición de sus tierras ocupaba el cargo de teniente de Zinacantepec. A su vez, Antonio Ortiz de Galdós era corregidor de la ciudad de San José de Toluca. En 1769, la Hacienda Santa Cruz de los Patos pertenecía a Francisco de Ibarra, quien la compro a juan Ortiz de Galdós. El nuevo dueño debió enfrentar también problemas con los naturales de los pueblos vecinos por el uso de pastos y agua. Más adelante, de acuerdo con los registros del diezmo que los labradores y criadores de ganado entregaban a la colecturía de Toluca, aparecen como propietarios de la Hacienda José Mariano Berra y, poco después Francisco Serrano (1793). Tanto la hacienda Santa Cruz de los Patos como otras fincas registradas en los diezmos de aquella época estaban dedicadas a la producción de trigo y maíz, y en menos escala, haba, cebada, alverjón y papa. Contaba con 213 hectáreas de tierras de riego de muy buena calidad aptas para el cultivo de trigo. Entre los animales criaban borregos, becerros, vacas, lechones, potros, mulas y burros. De 1791 a 1795 solamente la producción de maíz alcanzó la cantidad de 3420 fanegas (poco más de 150 toneladas).

En 1829 Francisco Serrano hipotecó la hacienda por la cantidad de dos mil pesos por un periodo de cinco años, además que ya debía algunos préstamos a Francisco Pliego. Desafortunadamente, en 1847, los herederos de Serrano no pudieron cubrir las deudas y las haciendas de Santa Cruz de los Patos y Santa María de las Nieves Simballí debieron pasar a manos de don José Francisco Pliego y su esposa Margarita, quienes en 1855 las heredaron a sus hijos Juan, Luis Y Jesús Pliego y Berrio. El 15 de septiembre de 1868, Juan Pliego hipotecó la hacienda Santa Cruz de los Patos y el rancho anexo Zimbayi (otrora Simballí) a cambio de un préstamo de 10 mil pesos otorgados por la señora Juana Montes de Oca de Estrada. En 1871 Jesús Pliego y Berrio solicito otro préstamo que ni él ni su hermano pudieron pagar. Este último murió en el año de 1879 sin haber resuelto sus problemas económicos y heredando graves problemas financieros a sus hijos. Al año siguiente, se registró una escritura de embargo de los derechos y acciones de Vicente Cordero Montes de Oca, Luis Pliego y Castañares y otros acreedores a favor del comerciante Joaquín Cortina, quien tomo en propiedad los bienes asegurados que cubrían los adeudos de los créditos contraídos con los distintos demandantes.

Joaquín Cortina, natural de Asturias, España, contrajo matrimonio con doña Javiera Pliego y Sánchez, hija de Agustín Pliego y María de Jesús Sánchez García. Por esa época, sus parientes Pliego eran dueños de La Gavia. La contrayente aportó diversos bienes al matrimonio incluida la finca rústica llamada San Nicolasito. Por su parte Joaquín Cortina poseía las haciendas El Veladero, en Tenango del Valle, San Bartolo y Soconusco, ubicadas en otros distritos; Mextepec, en Almoloya de Juárez y Santa Cruz de los Patos, Santa María Acahualco alias Abajo y el rancho Zimbayí, en Zinacantepec. Joaquín Cortina falleció el 8 de julio de 1892 y dejó como herederas a su esposa y a su única hija María de las Mercedes Cortina y Pliego. La hacienda Santa Cruz de los Patos pasó a manos de Javiera Pliego y Sánchez, quien, como muchas viudas ricas de la época, contrajo segundas nupcias con Santos Pérez Cortina, que más tarde se convirtió en propietario de la hacienda.

Doña Javiera Pliego de Pérez Cortina murió el 21 de mayo de 1926, dejando sus bienes repartidos entre su hija María Mercedes, y su esposo Santos Pérez Cortina. La primera heredo San Nicolás Tolentino o San Nicolasito, con cuatro caballerías de pasto tomadas de la hacienda Canaleja, y otros bienes urbanos. A su esposo le dejó las haciendas de Canaleja, Santa Cruz de los Patos, Santa María Acahualco, y el rancho Zimbayí, en el municipio de Zinacantepec, más otros bienes urbanos en las ciudades de Toluca y Distrito Federal hoy CDMX. La hacienda de Canaleja contaba con 612 has y San Nicolás Tolentino con 299 has, ambas localizados en el distrito de Toluca; la hacienda Mextepec, con 3,205 has y San Cristóbal, con 764 has, ubicadas en Almoloya; Santa María Acahualco con 2311 has, Santa Cruz de los Patos, con 298 has y el rancho Zimbayí, con 325 has., localizados en Zinacantepec; y otras haciendas en diversos distritos, como Jalmolonga, en Malinalco, con 19518 has.

Ante la amenaza del reparto agrario, don Santos Pérez Cortina pretendió adoptar la misma estrategia seguida por los Henkel con la hacienda La Huerta y otros hacendados más; en 1933, fracciono y vendió las tres partes en que había subdividido la hacienda Santa Cruz de los Patos, reservándose cierta cantidad de tierras para él. Tanto don Santos Pérez Cortina como los nuevos dueños solicitaron el certificado definitivo de inafectabilidad. No obstante, durante una gira del presidente Lázaro Cárdenas por Tenango del Valle, el comisariado ejidal de San Francisco Tlalcilalcalpan solicitó ampliación del ejido de su pueblo. Por mandato del propio general Cárdenas, el Cuerpo Consultivo Agrario revisó el caso de Santa Cruz de los Patos y la declaro afectable en su totalidad. Debiéndose respetársele en todo caso una superficie de 10 has de riego como zona de protección al casco. La resolución presidencial firmada por Cárdenas deja sin valor la venta efectuada en 1933 por Santos Pérez Cortina.

 

Colegio Mexiquense A

 

Con el reparto agrario, Santa Cruz de los Patos dejó de existir como hacienda en la década de 1930, sin embargo, se conservó el casco y cerca de 12 has hasta que la dueña la señora Isabel Villa Pérez vendió la propiedad en 1939 a Rosario Platas de Gutiérrez Dosal, quien utilizó las instalaciones como bodega de trigo y harina. En 1944, doña Rosario enajenó la finca a Antonio González Lezama, quien la conservo tan solo tres años, pues en 1947 la compraron Enrique y José Luis Curiel Benfield, que supuestamente fueron representantes de la congregación de misioneros hijos del Inmaculado Corazón de María, siervos de San Antonio María Claret. El casco sirvió como seminario y noviciado hasta 1976. La finca fue vendida al químico Jesús Barrera Legorreta quien fundó la Universidad del Valle de Toluca, la primera institución privada de la región que funcionó hasta el año de 1984. A principios de 1986 el gobierno del estado adquirió la propiedad y por decisión del gobernador Alfredo del Mazo González se estableció hasta la fecha el Colegio Mexiquense, A.C.

Recuerdo en mi adolescencia, por el año de 1978, recién inaugurada la UVT (Universidad del Valle de Toluca) precisamente en la Hacienda de Santa Cruz de los Patos, mi madre fue invitada por el químico Jesús Barrera Legorreta a colaborar como prefecta de dicha institución y muestra de educación física, teniendo como alumnos a ya algunos felices abuelos como lo son: Susana Chávez Echeverri, Lorena Ferrat García, Elizabeth Ozuna Rivero,  Maricarmen Nemer Álvarez, Tere García Jalil, Carolina Monroy del Mazo, Ernesto Nemer Álvarez, Juan Mena Alarcón, Román Ferrat García, Luis Plauchud Von Bertrab, Ricardo Maccise Yitani, Pedro Chuayffet Chemor entro otros y encargadas de la tienda escolar a las damas toluqueñas Sonia Villar de Barrera, Pame Yurrieta de Monroy y Santa Pliego.

Excelentes recuerdos de tan prestigiada Universidad.

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Gerardo R. Ozuna

Toluca: Rescatando identidad