Entre cuidar a todos y olvidarte de ti
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Entre cuidar a todos y olvidarte de ti

Martes, 20 Octubre 2026 00:00 Escrito por 
Voz de Mujer Voz de Mujer Lupita Escobar

Hay mujeres que recuerdan la fecha de cumpleaños de sus hijos, que saben cuándo hace falta algo en casa, que se preocupan por sus padres, que escuchan a sus amigas y que siempre encuentran la manera de resolver los problemas de los demás. Mujeres que trabajan, que sostienen familias, que salen adelante incluso cuando están cansadas y que, muchas veces, dejan sus propias necesidades para después.

Pero ¿cuántas de ellas se detienen un momento para preguntarse cómo están de salud? En octubre, el color rosa nos recuerda una realidad que no deberíamos mirar solamente durante un mes: el cáncer de mama existe, puede tocar la vida de cualquier familia y detectarlo oportunamente puede hacer una diferencia enorme.

Revisarnos los senos es un acto de amor propio, pero también de responsabilidad con quienes amamos y, sobre todo, con nosotras mismas. No se trata de vivir con miedo ni de pensar que algo malo va a sucedernos. Se trata de aprender a conocer nuestro cuerpo, observar los cambios y dejar de posponer esas revisiones médicas que tantas veces ponemos al final de la lista.

Las cifras nos obligan a reflexionar, pues tienen nombre, rostro e historia. De acuerdo con el INEGI, en México, durante 2024, el cáncer de mama fue la principal causa de muerte por tumores malignos entre las mujeres.

Ese año, la tasa de mortalidad fue de 18.7 fallecimientos por cada 100 mil mujeres de 20 años o más.

Detrás de esta cifra hay madres, hijas, hermanas y amigas; mujeres cuyas vidas y familias cambiaron para siempre.

Por eso, hablar de cáncer de mama no debe ser una conversación exclusiva de octubre: la detección oportuna, las revisiones médicas y el acceso a un diagnóstico y tratamiento adecuados pueden marcar una diferencia en la vida de miles de mujeres.

¿Cuántas veces hemos escuchado a una mujer decir que no tiene tiempo para ir al médico? ¿Cuántas posponen una cita porque tienen que trabajar, cuidar a sus hijos o atender las necesidades de su hogar? ¿Cuántas sienten una molestia y prefieren esperar, pensando que seguramente no es nada? No podemos juzgarlas. Muchas enfrentan jornadas agotadoras, dificultades económicas o falta de acceso a los servicios de salud.

Pero sí debemos recordarles, con cariño y sin reproches, que su salud también es una prioridad y que ellas también merecen ser cuidadas. Escuchar a nuestro cuerpo también es cuidarnos. La autoexploración mamaria permite conocer la apariencia, la forma y la textura habituales de los senos.

Es una manera de familiarizarnos con nuestro cuerpo e identificar cambios que antes no estaban presentes.

¿Y cuáles son esas señales a las que debemos prestar atención?

Una bolita en el seno o en la axila; un hundimiento o engrosamiento de la piel; enrojecimiento o una textura parecida a la cáscara de naranja; cambios recientes en el tamaño o la forma de los senos; que el pezón se hunda repentinamente; heridas o descamación, y secreciones inesperadas por el pezón, especialmente si contienen sangre.

También debemos consultar si aparece dolor persistente o una inflamación inusual. Encontrar alguna de estas señales no significa necesariamente que tengamos cáncer, pero sí que debemos acudir a una unidad de salud para recibir una valoración médica.

No hay que esperar a que el cambio duela ni confiar en que desaparecerá por sí solo. Es importante entender que la autoexploración no sustituye la revisión de un profesional ni los estudios de detección.

La edad, los antecedentes familiares y las características de cada mujer ayudan a determinar qué revisiones necesita. Por eso, debemos solicitar orientación en los servicios de salud sobre la exploración clínica y la mastografía que correspondan.

Tampoco debemos esperar a sentir dolor. El cáncer de mama puede desarrollarse sin molestias en sus primeras etapas. Por eso, acudir a una revisión y realizarse los estudios indicados es tan importante.

Acompañar también puede hacer la diferencia

Hablar de este tema significa hablar de empatía. Si conocemos a una mujer que está pasando por un diagnóstico, no necesita que le digamos que sea fuerte todo el tiempo. Necesita compañía, respeto, apoyo y la certeza de que no está sola.

Si una amiga nos cuenta que tiene miedo de hacerse una mastografía, quizá podamos ofrecerle acompañarla. Si nuestra madre lleva años sin acudir a una revisión, podemos preguntarle cuándo fue la última vez que se atendió y animarla a buscar orientación médica.

A veces, el primer paso para cuidar una vida comienza con una conversación sencilla.

La detección oportuna no puede depender únicamente de la voluntad individual. Las instituciones de salud deben garantizar información clara, estudios accesibles, diagnósticos oportunos y tratamientos adecuados, porque decirle a una mujer que se revise no basta si después debe enfrentarse a largas esperas, traslados costosos o dificultades para recibir atención.

La lucha contra el cáncer de mama requiere conciencia social, servicios de salud que respondan y una sociedad capaz de acompañar sin juzgar.

Este octubre, más allá de vestirnos de rosa, hagamos algo que realmente tenga sentido: aprendamos a conocer nuestro cuerpo y, si detectamos algo diferente, no lo dejemos para después; acudamos al médico.

Mujer, recuerda que tú también eres importante.

Tu bienestar también cuenta.

Tu vida no puede quedarse siempre en la lista de los pendientes.

No esperes a tener miedo para cuidarte. No esperes a que alguien te lo pida.

No pienses que atenderte es quitarle tiempo a tu familia.

Cuidarte también es una manera de estar con ellos, de seguir construyendo recuerdos, de cumplir tus sueños y de darte la oportunidad de vivir con bienestar.

Porque detrás de cada mujer hay una historia que merece continuar.

Y porque el amor propio no siempre comienza frente al espejo; a veces comienza con una cita médica que llevamos demasiado tiempo posponiendo.

Este octubre, vístete de rosa si así lo deseas, pero, sobre todo, haz espacio para ti.

Tu salud merece tiempo, atención y cuidado, no solamente en octubre, sino todos los días del año.

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Lupita Escobar

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