Lo que rinde el trabajo
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Lo que rinde el trabajo

Miércoles, 28 Octubre 2026 00:05 Escrito por 
Articulista Invitado Articulista Invitado Edgar Costilla Reyes

En el Estado de México, la pobreza laboral disminuyó 9.3 puntos porcentuales entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026. Durante esos doce meses, el ingreso laboral real por habitante aumentó 20.9%, uno de los mayores incrementos del país. Los resultados del INEGI muestran una recuperación importante en la capacidad económica de los hogares mexiquenses. La magnitud de esta mejoría plantea una pregunta relevante: ¿qué condiciones están permitiendo que el trabajo genere mayores ingresos?

El Banco Mundial aporta elementos para examinarla. El 26 de octubre publicó el Poverty, Prosperity, and Planet Report 2026: Jobs at the Center of Poverty Eradication, que analiza la relación entre empleo, ingresos y pobreza en más de 130 economías. Su principal hallazgo es que los adultos de hogares pobres presentan tasas de ocupación apenas seis puntos porcentuales inferiores a las de los hogares que han superado la pobreza. Es decir, por cada 100 adultos en edad de trabajar, hay aproximadamente seis personas ocupadas menos entre los hogares pobres. Las diferencias se encuentran principalmente en las remuneraciones, las horas trabajadas y la cantidad de dependientes que sostiene cada trabajador.

El diagnóstico internacional adquiere relevancia frente a los resultados mexicanos. A escala nacional, la pobreza laboral pasó de 35.1% a 31.9% entre los segundos trimestres de 2025 y 2026, mientras el ingreso laboral real per cápita aumentó 8%. Esta evolución muestra que una menor proporción de la población vive en hogares donde los ingresos provenientes del trabajo resultan insuficientes para adquirir la canasta alimentaria. La mejoría del poder adquisitivo ofrece una explicación inmediata del descenso observado.

El informe del Banco Mundial permite profundizar en los mecanismos detrás de ese resultado. Entre 2003 y 2024, el crecimiento de los ingresos por trabajador explicó prácticamente todo el aumento del consumo por habitante entre los hogares más pobres a escala internacional. Durante ese periodo, las tasas de ocupación disminuyeron en buena parte de las economías estudiadas, lo que limitó los avances. El organismo encuentra que la capacidad del empleo para reducir la pobreza depende tanto de las oportunidades de trabajar como de los ingresos obtenidos.

Esta distinción resulta importante para interpretar la recuperación mexicana. El aumento del ingreso laboral por habitante puede responder a mejores remuneraciones, jornadas más extensas o una mayor proporción de integrantes del hogar que perciben ingresos. Los indicadores agregados permiten identificar el avance, pero todavía queda por determinar la contribución de cada factor. La respuesta importa porque sus condiciones de permanencia son diferentes.

El propio Banco Mundial señala que los incrementos sostenidos de los ingresos laborales dependen del crecimiento de la productividad y de la capacidad de las empresas para generar empleos mejor remunerados. La investigación también identifica que la transformación de las actividades productivas permite a los trabajadores acceder a mejores oportunidades. En México, esta relación adquiere especial importancia en un mercado laboral donde conviven grandes empresas, pequeños establecimientos y actividades de autoempleo con capacidades productivas muy distintas.

Para el Estado de México, el siguiente paso consiste en identificar qué actividades económicas explican la recuperación reciente de los ingresos y cuánto contribuyeron las remuneraciones, las horas trabajadas y la ocupación de los hogares. Esa información permitiría orientar con mayor precisión las políticas de inversión, capacitación y desarrollo empresarial hacia los sectores con capacidad para sostener mejores ingresos laborales.

La reducción de la pobreza laboral representa un avance económico importante. Su continuidad dependerá de que los ingresos de los hogares mantengan su poder adquisitivo y encuentren respaldo en una estructura productiva capaz de generar mejores remuneraciones. El reporte del Banco Mundial llega en un momento oportuno para examinar esa relación. La recuperación del ingreso ya aparece en las estadísticas; comprender sus motores permitirá evaluar qué tan duradero puede ser el progreso.

El autor es doctor en Análisis Económico y Estrategia Empresarial por la Universidad de Santiago de Compostela (España) y actualmente se desempeña como investigador posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Edgar Costilla Reyes

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