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Rodolfo Soto Cordero, forjador de generaciones

Jueves, 01 Agosto 2019 00:10 Escrito por 
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Historias de Familia

Hoy hablaremos de un gran forjador en la educación y formador de generaciones de bien: el prestigiado maestro Rodolfo Soto Cordero, dueño del renombrado “Instituto Particular Incorporado Rodolfo Soto C”, y socio fundador del Club Rotario de Toluca (1943).

El profesor Rodolfo Soto Cordero nació en Toluca en 1896. Realizó sus estudios en esta ciudad, graduándose como maestro el 22 de Abril de 1917, en la Escuela Normal de Profesores.

Trabajó en diversos planteles educativos, como la Escuela Anexa a la Normal, Escuela Rudimentaria “Felipe Sánchez Solís”, Escuela “Amado Nervo”, Academia Nocturna para Adultos Nº 6, Escuela de Artes y Oficios para Varones, Escuela Profesional de Artes y Oficios para Señoritas, Escuela Montessori, Escuela Superior de Comercio, Instituto Científico y Literario y, por supuesto, su propio centro educativo “Instituto Particular Incorporado Rodolfo Soto C.” (otrora Vicente Guerrero).

Impartió diversas cátedras: Lengua Nacional, Geografía, Historia, Civismo, Física, Química, Estenoritmia (reglas para abreviar), Aritmética Mercantil. Pero las Matemáticas y Geografía fueron sus fuertes.

En el campo del sector educativo fungió como Vocal del Consejo Técnico de la Educación del Estado, y en la lucha del sector magisterial se desenvolvió como presidente de la Liga de Maestros del Estado, antecedente del actual Sindicato de Maestros.

La escuela Soto se fundó en 1923 y fue inaugurada por el entonces gobernador del estado, general Abundio Gómez (1920-1921 y 1921-1925). En un principio llevó el nombre de Escuela “Vicente Guerrero”, pero en 1942, al cumplir 25 años como maestro, la sociedad de padres de familia, los docentes, y el mismo alumnado, solicitaron se le impusiera su nombre, transformándose con el tiempo en el “Instituto Particular Incorporado Rodolfo Soto C”.

En la ceremonia de inauguración celebrada el 26 de febrero de 1923, pronunció un discurso el profesor y licenciado Agustín González, en ese momento director de Educación Pública. El distinguido pedagogo se refirió a su similar, el profesor Soto, y elogió su trayectoria como educador.

También tuvo palabras de aliento para los mentores de la naciente escuela, entre los que se encontraban los profesores y profesoras Pedro Romero Quiroz, Herminia García Beltrán, Ernestina Mendieta y Rafaela Colón, entre otros. No olvidó expresar conceptos que en esta época llamaríamos de motivación para los primeros 43 pequeños alumnos inscritos en el plantel, que iniciaban la historia de lo que sería tiempo después una gran y referente Institución.

Al momento de su fundación, este plantel tenía solamente el carácter de escuela primaria pero no pasó mucho tiempo para establecer la secundaria. Al inicio de la década de los años 30`s tenía como anexa al plantel a la Escuela La Paz, cuya directora era también la reconocida maestra Esther Cano. En su momento también se abrió una Academia Libre de Comercio, la cual conto con el debido reconocimiento de las autoridades de Educación.

La escuela funcionó dos años en la casa de número 32 de la calle de Aldama; tiempo después de reubicó en el inmueble con número 38 de la calle Libertad, en la que estuvo un par de años más, para finalmente trasladarse al número 65 de la calle de Juárez, en donde permaneció alrededor de 37 años, hasta que cerró sus puertas.

Entre los exalumnos que estudiaron el kindergarden, en esta escuela, están: Pipi Carretero, Octavio Chávez Gómez y Rodolfo Soto Moreno.

En primer grado, segundo ciclo: Enrique Arcos, Gustavo Arizmendi, Armando Aubert, Rafael Bringas, Cesáreo Díaz Becerril, Ramón Chávez, Jesús González García, Carlos Hoyos, Juan Olvera, Víctor Pérez José Celorio, Ramón Rodríguez, Guadalupe Romero, Roberto Santillán, Enrique Sierra Rivera y Antonio Trevilla.

En segundo grado del mismo ciclo: José Fernando Alonso, Jesús Assad, Eduardo Castillo, Bernardo Díaz, Julio Díaz, Eduardo Graff, Ignacio Hernández, José Luis Arochi, Carlos Arochi, Rodolfo Hidalgo, Jesús Maccise, Carlos Moreno, Felipe Ontiveros, Naime Nemer, Enrique Vilchis, Fernando Yurrieta, José Luis Villanueva y Carlos Vilchis.

En primer grado de tercer ciclo: Joaquín Albarrán, Juan Álvarez Gómez, Amado Becerril, Antonio Bernal, Efrén Bernal, Isaac Bernal, Eleuterio Celorio, Baltazar Chiquillo, Jesús Duarte, Enrique García, Adolfo Giles, Alejandro Graff, Carlos Gutiérrez, Fernando Hernández, Filiberto Hernández, Gabriel Lara, José Liho, Jesús Lechuga, Fernando Mañón, Gonzalo Mañón, Delfino Martínez, Yolanda Martínez, Gregorio Miranda, Raúl Olivera, Efraín Peñaloza, Salvador Peñaloza, Wenceslao Rangel, Ignacio Rojas, Héctor Téllez y Carlos J. Vilchis.

En segundo grado tercer ciclo: Javier Albarrán, Víctor Manuel Arizmendi, Eleuterio Celorio, Raúl Cienfuegos, Enrique Díaz Becerril, Gonzalo Estévez, León Faure, Juan Manuel Fernández, Víctor Manuel Fernández, Octavio Figueroa, Pedro González, Fernando Hidalgo, Rafael Legorreta, Rodolfo Liho, Luis Medina, Luis Mirazo, Salvador Moreno, Ignacio Rodríguez, Alfonso Rojas, Enrique Sánchez y José Ramón Soria.

La escuela siempre se caracterizó por su férrea disciplina, su fervor patrio, por su apego a los valores morales. El profesor era extremadamente exigente en el cumplimiento de los principios de orden, puntualidad, aseo, respeto y aplicación en los estudios.

Una vez al mes efectuaba una ceremonia en honor a la bandera nacional. Las celebraciones en homenajes a las madres y a los maestros, siempre fueron de gran lucimiento. En ocasiones importantes, los festivales se llevaban a cabo en el Teatro Principal y después en el moderno Cine Florida, donde llegaron a actuar artistas como Gil Mondragón y Pimpín Ortigosa.

El profesor Soto siempre procuró inculcar el gusto por la música clásica y la música mexicana. No faltaban en estas actividades las interpretaciones de las obras de Manuel M. Ponce, Juventino Rosas, Arturo Tolentino, Mario Talavera, Marcos A Jiménez, Ignacio Fernández Esperón, Tata Nacho, Alfonso Esparza Oteo, Macedonio Alcalá, Jorge del Moral y otros más. La declamación de grandes obras de los grandes poetas mexicanos siempre estuvo presente. La conducción de las fiestas estuvo mucho tiempo a cargo de don Emilio Caballero y en el montaje de los bailables lo dirigía la maestra Socorro Caballero Arroyo.

Entre las actividades extraescolares se recuerdan sus entusiastas y bien organizadas kermeses, matinés de cine, competencias deportivas y otros eventos más.

Esta escuela tuvo también internado, razón por la cual llegaron a ella muchos alumnos provenientes de otros municipios, como Valle de Bravo, Villa Victoria, Almoloya de Juárez, Lerma, Tejupilco, Luvianos, Temascalcingo, San Felipe del Progreso y otros más, así como de entidades vecinas como Querétaro, Michoacán, Hidalgo y la ciudad de México (otrora Distrito Federal).

A mediados de los 50`s, a la escuela Soto llegó a estudiar, proveniente de Coatepec, Michoacán, el hoy reconocido poeta y escritor Homero Aridjis, presidente del Grupo de los Cien, que realiza importante actividad en el campo de la ecología. Como él, fueron muchos los alumnos brillantes que ahí se formaron y que, en su momento, destacaron en los más diversos campos. Hoy en día son reconocidos profesionistas y prósperos hombres de negocios o simplemente hombres de bien (algunos ya fallecidos).

La lista de ilustres maestros que sirvieron a la institución en sus más de 40 años es enorme, pero mencionaremos a algunos: Rosa Amman, María del Carmen Arias, Amelia Arzate, Agustín Avilés, Dolores Barreto, capitán Pablo Becerril, Paz Bobadilla, María Teresa Camarena, Arturo Cejudo, Mario Centella, María Chávez, teniente Salvador Chávez, Antonio F Díaz, Dolores Díaz G, Herminia Díaz, Auristela Espinosa, Remedios Albertina Ezeta, Jorge Fonseca, Salustia Garcés viuda de Flores Mancilla, Alfonsina García, Dorotea García, Socorro García, Teófilo García, Trinidad García Mejía, Flora González, Herminio González, Rosa María González, Lilia Gutiérrez, Ernestina Gutiérrez, Víctor Gutiérrez M, Raquel Hernández, Arturo Jaimes.

También Ernestina Jean de Paniagua, Juan Manuel Jiménez, Dolores Laguna, Manual Lara, Jovita Luja, Isidro Martínez, María del Carmen Mejía, Carlos Mercado Tovar, Servando Mier, Pedro Mondragón, Agustín Monroy Carmona, Isabel Moreno, Ángela Nava, Edelmira Nava, Esteban Nava, Everardo Colon, Adrián Ortega, Diodoro Ortega, Héctor Ortega Gómez, Everardo Navas, Filiberto Navas, Sixto Noguez, Ernesto Ordoñez, Ramón Pérez, Ana María Rivera, María Rivero, Antonia Rodríguez, Ignacio Rojas, Francisco Sánchez, Juan Rosas Talavera, Salvador Rubio, Ernestina Sánchez, Francisco Sánchez, Alfonso Sosa, Mercedes Santa Ana, Rafael Uribe Pichardo, Cirilo T. Cancelada y Sergio Vilchis. Por algún tiempo estuvo don Rodosto Ortiz como instructor de la banda de guerra.

Al inicio de los 60`s, con el apoyo del general Julio Pardiñas (padre de Julio Pardiñas Ochoa esposo de la estimada Rosita Molina del Castillo de Pardiñas), entonces Comandante de la XXII Zona Militar, la escuela se transformó en militarizada. Lamentablemente y por diversos motivos, la escuela decidió cerrar sus puertas el 31 de Diciembre de 1964 según constancia de la Dirección de Educación Pública del Estado.

El maestro Rodolfo Soto Cordero falleció el 4 de Enero de 1958 y la dirección de la escuela quedó en manos de su esposa, con quien procreó tres hijos (Magdalena, Fernando y Rodolfo Soto Moreno), la también recordada maestra Magdalena Moreno de Soto, y de su hijo Fernando Soto Moreno (maestro de un servidor, de música y modelado, en la Secundaria Nº 1 Miguel Hidalgo y Costilla).

El “Instituto Particular Incorporado Rodolfo Soto C”, con su gran prestigio no solo cubrió época en la educación del Estado de México, sino que fue el centro de formación de muchos buenos mexiquenses.

En la Colonia Morelos de esta ciudad de Toluca, una calle lleva el nombre, bien merecido, de un gran forjador en la educación y formador de innumerables generaciones de bien “Rodolfo Soto Cordero”

En el homenaje por los 25 años de maestro del profesor Rodolfo Soto Cordero (1942), Efraín Peñaloza Ochoa, alumno de la escuela cuyo lema era “Educar es hacer Patria”, le dedicó el siguiente soneto:

En el mundo de sarcasmos lleno,
Se entrega el hombre a propagar el vicio;
Arroja sus creencias en el cieno
Y se da a la maldad y el artificio.

Algunos piensan en buscar lo bueno
Solamente en su propio beneficio,
Siendo raro en verdad el que, sereno,
Por la Patria se entrega al sacrificio.

De estos hombres, los fastos de la historia
La vida irradia con fulgente gloria,
Y va el perverso por el mundo; ignoto…

Más que la gloria de la Tierra, el Cielo
Merece quien del bien es un modelo
Cual mi maestro don Rodolfo Soto Cordero.

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Gerardo R. Ozuna

Toluca: Rescatando identidad