Historias de Familia

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Historias de Familia

Domingo, 05 Julio 2020 00:08 Escrito por 

Hoy hablaremos de una referente Institución, considerando que el Instituto Científico y Literario ha sido una de las instituciones educativas de mayor relieve en el Estado de México. Presento una breve historia del mismo, desde sus inicios hasta finales del triunfo definitivo de la República cuando se vio profundamente influenciado en sus planes de estudio por la filosofía positivista que perviviría a lo largo del porfiriato. El Instituto dio paso a la fundación de la Universidad Autónoma del Estado de México, UAEMex, (otrora UAEM).

En la primera Constitución del Estado de México, del año de 1827, en su artículo 228, se previno la creación del Instituto Literario. Al año siguiente, el 18 de Febrero, se expidió del Estado en la ciudad un decreto por el Congreso Constitucional, previniendo la realización del precepto mencionado. Como en esa época residían los Poderes en la ciudad de Tlalpan, allí estuvo su fundación el plantel referido, asegurándosenos que lo dirigió el instruido y entusiasta Padre, Fr. José de Jesús Villa Padierna.

En el año de 1830 se clausuró, por haberlo dispuesto así el decreto Nº 109, del 29 de Mayo, quedando bajo la protección del Gobierno, en materia de subsistencia y educación literaria, los alumnos que en ese entonces existían.

Después, en el año de 1833, fungiendo como gobernador del estado el C. Lorenzo de Zavala, y cuando ya existían los Poderes en la Ciudad de Toluca, quiere decir que Toluca ya era capital, el Congreso expidió un decreto facultando al Ejecutivo para establecer el Instituto Literario, derogando a la vez el del 18 de Mayo de 1828, relativo al propio establecimiento.

A poco tiempo el Instituto se abrió con dos clases: de Latinidad y de Jurisprudencia, a las que concurrieron cosa de 12 alumnos. La vigilancia de este pequeño plantel se encomendó al Sr. D. José María González Arratia.

En día 30 de Mayo del referido año de 1833, el Congreso declaró propiedad del estado, la fábrica conocida en Toluca con el nombre de Betarío, así como todos los bienes que le pertenecían, disponiendo, además, que dicha fábrica fuera destinada para el local del Instituto Literario.

En relación a lo anterior el Instituto al año siguiente 1834, se trasladó al edificio a su ya propiedad, habiendo renunciado a finales de este año la dirección que tenía a su cargo el señor González Arratia, nombrando el Gobierno del Estado al señor Magistrado de la Exma. Audiencia, D. José María Heredia, el que con un celo que honra su memoria, y con lo vasto de su instrucción, reanimó el abatido amor por la instrucción, y en pocos días levantóo el importante Instituto.

Las clases que se fundaron fueron las siguientes: Derecho Natural y de gentes, Matemáticas, Gramática Latina, Gramática Castellana, idiomas francés e inglés así como Dibujo.

Por lo tanto el número de alumnos ascendió considerablemente, y se contaron 140, siendo la mayor parte de cursantes de Dibujo.

Para auxiliar los trabajos del señor Heredia, el gobierno nombró una junta denominada del Instituto, compuesta de los señores, D. Antonio Madrid, Lic. D. Urbano Fonseca, D. Santiago Barrientos y D. José María Ruiz.

De los alumnos de esa época que aun vivían hace unos años eran los señores Ángel Colina, Andrés Cesar y Felipe Estévez, pudiendo haber más pero no se conocen sus nombres.

El Sr. Heredia, por imperiosas circunstancias, tuvo que separarse de la ciudad capital en 1835. Este motivo, y el de haber entrado la Nación en la época del Centralismo, hicieron que poco después concluyera el Instituto.

El 7 de Noviembre de 1846, el gobernador interino Licenciado Francisco Modesto de Olaguibel, expidió un decreto fundado y erigiendo, de conformidad con el artículo 228 de la Constitución del Estado, del año de 1827, el Instituto Literario.

Esta disposición tuvo su exacto cumplimiento el día 7 de Junio de 1847.

El edificio en esta época, estaba al empezar, y por lo mismo estaba muy limitado; pero la decidida protección del gobierno, y más aún, el eficacísimo empeño del digno casi primer director, Licenciado Felipe Sánchez Solís hubo de vencer las dificultades, y como lo hemos ya consignado, se procedió al establecimiento de los trabajos escolares en el año referido.

Los primeros alumnos que inauguraron el plantel, fueron entonces los jóvenes: Vicente María Villegas, (licenciado y Magistrado del Tribunal de Justicia del Estado), Teófilo Fonseca (abogado), Juan Tzitzilica Fonseca (muerto en el monte de las Cruces), y Anastasio Ixtompo (profesor de primaria).

Después ingresaron los alumnos de gracia que conforme a una de las prescripciones del relacionado decreto del 7 de Noviembre de 1846, debían mandar cada uno de los distritos siguientes: Acapulco, Chilapa, Cuernavaca, Este de México, Huejutla, Oeste de México, Sultepec, Taxco, Toluca, Tula y Tulancingo.

Estos alumnos, así como los pensionistas, externos y los de las varias municipalidades del estado, que ingresaron bien pronto al establecimiento, y a quien con justo título podemos llamar también fundadores, son los siguientes:

Ignacio Guadarrama, José Antonio Guadarrama, Luis Villaseñor, José Villaseñor, N. Legorreta, Francisco Riverol, José María Riverol, José María Ruano, Juan Montes de Oca, Gregorio Cortes, Canuto Castañeda, Tomás Medina, Teodoro I. Zúñiga, Cipriano Espejo, Guadalupe Pliego, Romualdo Uribe, Felipe Mañón, Valeriano Lechuga, Arcadio Henkel, Miguel Licea, Jesús Estrada, Joaquín Caballero, Mariano Arizcorreta, Jesús Fuentes y Muñiz, José A. Colloli, Guadalupe Lugo, Nabor Martínez, Francisco Rivero, Plácido Estévez, Luis Martínez, N. Mondragón, Antonio Albarrán, José María Rodríguez, Juan Madrid, Refugio Vega, José María Arizcorreta, José María Ortiz, Agustín Valdez, Miguel Nájera, Abraham Ruano, Agustín Licea, Agustín Caballero, Aniceto Caballero, Jesús Ortiz, José María Morales, Amador Albarrán, Francisco Velasco, Luis Gómez, Santos Estévez, Antonio Pliego, Manuel Gordillo, Ignacio Garduño, Tito Garduño, Francisco Reynoso, J. Delatroupiniere, Francisco Ordoñez, Faustino Legorreta, Guilebaldo Arenas, Florencio Bojorjes, Manuel Hinojosa, Camilo González, Casto Flores, José María Torres Cataño, Juan Zarco, Dolores Ruiz, Albino Ramírez, Carlos Robert, José María González, Joaquín Alcalde, Felipe Alcalde, Jesús Campos, José Aveleyra, Antonio Montes de Oca, Jesús Campusano, Augusto Pattiva, Cipriano López, Luis Neogerath, Blas Suarez, Mariano Mata, Martin Villegas, Agustín Mercado, Pedro Mercado, Miguel Solalinde (quien realizo el primer plano de Toluca), Francisco Mora, José María Loza, Juan N. Becerril, Cipriano Navarrete, Francisco Contreras, Juan A. Mateos, Manuel Mateos, Porfirio Mateos, José María Velasco, José María Condes de la Torre, J. Trinidad Dávalos, Teófilo Herrera, Ignacio M. Altamirano, Maximiano Dorantes, Sebastián Ramírez, Pablo Maya, Rosalìo Laguìzamo, Nicolás Reza, Agustín Álamo, Albino García, Abraham Omaña, Ignacio Duran, J. Ramón Vargas, Francisco Gutiérrez, Benito Martínez, Francisco Urrutia, Pascual Vargas, Nicolás Puga, Juan Chimalpopoca, Trinidad Galván, Juan Arellano, Crisóforo Linares, Felipe N. Oviedo, José María López, Víctor Pavón, Alejandro Tapia, Ciriaco Licea, Doroteo Aguirre, Epigmenio Torres, Francisco Uribe, Petronilo Pinzón, Ángel Leal, Félix J. de Morelos, Pascual Montiel, Doroteo Barba, Vicente Roldán, Francisco Guerra, Tiburcio Ramírez, José María Romero, Antonio Ocampo, Juan Moreno, Luis Villanueva, Antonio Barrón, Gabino Aranda, Ignacio Romero, Vicente San Martin, Gabriel Martínez, Felipe Pérez, Abraham Vaca, Miguel G. Mejía, Francisco Reyes, Félix Cid del Prado, Vicente Landa, Crescencio Espejo, Alberto García, Francisco Ortiz y Juan Velázquez.

Como vemos un crecido número de alumnos acudió al llamado de la ciencia que les brindaba un espléndido porvenir.

En el gran ánimo de los padres de familia, entró el estímulo y la confianza para iniciar a sus hijos en los maravillosos y benéficos misterios de la ciencia, y labrarles un próspero porvenir; el gobierno redobló sus esfuerzos, y el 9 de Enero de 1849 ordenó a cada municipalidad del estado mandara al colegio un alumno, pagando la cuota mensual de diez y seis pesos.

Con el transcurso de los años, la sostenida cooperación de los diversos gobiernos, y la no menos ordenada y económica de varios directores, pudo llevarse a su fin la construcción del edificio, y haberse formado un capital.

A grandes rasgos, hemos reseñado la historia antigua del plantel en referencia, le hemos conocido en su pasado, conozcámosle ahora en su presente:

El inmueble está situado a la salida de la Ciudad, rumbo al sur, en la calle del Instituto, contra esquina de la garita del Beaterio. Consta de seis patios (uno en obra) de dos plantas. Tiene las piezas necesarias para sus clases y demás oficinas. Sus tres dormitorios son vastos, higiénicamente dispuestos y capaces de contener con comodidad, un número considerable de alumnos. Los catres son de fierro, aperados de la ropa necesaria y de regulares colchones. Hay además los útiles precisos para el aseo y otras comodidades de los estudiantes.

El refectorio es muy amplio; tiene sus mesas colocadas alrededor y no en el centro, como generalmente se usa. De esta manera los prefectos de estudios hacen más eficaz su vigilancia.

Sus baños de agua fría y caliente, están bien dispuestos, lo mismo que el gabinete especial para el aseo, el que en verdad es muy cómodo y elegante.

En relación a lo anterior en un ángulo del patio principal, se eleva el Observatorio Meteorológico, convenientemente provisto de los aparatos necesarios para los diversos trabajos de la institución.

La clase de Historia Natural está situada en un espacioso salón, circundado de estantes. Posee multitud de microscópicas de Zoología y Botánica, un perfecto y curiosísimo cerebro artificial de pasta, multitud de escogidos ejemplares de aves y mamíferos, una momia perfectamente bien conservada, un esqueleto humano científicamente armado, un excelente microscopio de Nachet, una biblioteca especial de obras de Historia Natural y diversos objetos de importante utilidad.

El laboratorio de Química también está en un salón vasto y provisto de las substancias y aparatos indispensables para el estudio de tan útil y maravillosa ciencia.

La clase de Física experimental, si no cuenta con el inmenso número de aparatos que demanda tan extensa enseñanza, al menos posee gran parte de ellos, cuyo valor puede ascender a algunos miles de pesos.

En relación a la clase de Higiene tiene los instrumentos precisos para el reconocimiento de las substancias alimenticias.

La cátedra de Historia y Geografía, posee una infinidad de cartas y un selecto juego de esferas; en lo referente a la clase de música existen dos buenos pianos y algunos otros instrumentos para orquesta. El salón de dibujo también cuenta con una infinidad de selectos modelos.

Así mismo podemos hablar del gimnasio donde podemos comentar que se encuentra perfectamente montado, encontrando infinidad de aparatos que invaden el gran salón, esto quiere decir que el instituto se aboca demasiado al ejercicio físico de los estudiantes, para conseguir el desarrollo del sistema muscular, el aumento de la fuerza y ligereza en los movimientos, contribuyendo a regular una vida rica en salud.

Por otro lado la Biblioteca general cuenta con más de ocho mil volúmenes, empastados casi en su totalidad. Entre las obras que componen tan crecido número de estos, hay muchas de excelente mérito y provecho; permitiendo al público la entrada en determinadas horas del día.

El Instituto siempre ávido de propagar la instrucción aún más allá de lo que la ley le marca, tiene establecidas unas academias nocturnas para artesanos, en las que se enseña dibujo industrial y de ornato, aritmética, geografía práctica, lectura y escritura; el salón destinado a este grandioso y filantrópico objeto es hermosísimo.

Las demás piezas regularmente amuebladas y con sus necesarios útiles, son: Prefectura, Secretaria, Salón de Actos, Sala de Juntas, Tesorería, Dirección, Mayordomía, Guardarropa, Enfermería, habitaciones para los profesores, Recibidor o Locutorio, Escuela de Perfeccionamiento, Despensa, Cocina, cuarto de servicio, porterías y unas higiénicas y cómodas letrinas.

Así mismo en este año comienzan los trabajos de la nueva y hermosa fachada del edificio, como lo es un Observatorio astronómico, un pequeño teatro, un jardín botánico y un espacio para la apertura de la clase de Telegrafía.

El Instituto Literario está consagrado exclusivamente por la Ley relativa, a los estudios preparatorianos para las carreras diversas, y a los profesionales que determinan en la misma ley.

Estudios Preparatorianos: Español y Raíces Griegas, Latín, Francés, Ingles, Alemán, Aritmética, Algebra, Geometría, Trigonometría, Geometría analítica, Nociones de cálculo infinitesimal, Física experimental, Química general, Elementos de Historia Natural, Cronología, Historia Universal, especialmente la de México, Cosmografía, Geografía física y política, Lógica y Gramática general, Literatura, Dibujo, Higiene, Moralidad y Urbanidad. Todos los alumnos asisten a la clase de Gimnasia, y a la de Música los que la solicitan.

Estudios profesionales: Agricultura, Ingenieros de Minas, Ensayadores de metales, Ingenieros mecánicos, Ingenieros civiles, Ingenieros topográficos y Profesorado.

Los alumnos que estudian en el Instituto son: de gracia, de municipalidad, pensionistas, semipensionistas y externos.

Por lo tanto siendo presidente de la República don Guadalupe Victoria, y presuntos candidatos a sucederle Vicente Guerrero y Manuel Gómez Pedraza, el 3 de Marzo de 1828 se promulgó en Tlalpan por parte del gobernador Lorenzo de Zavala, el decreto de erección del Instituto Literario del Estado de México……………..!!


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Gerardo R. Ozuna

Toluca: Rescatando identidad