El famoso y referente Cerro del Calvario (Acción del Calvario (1811)

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El famoso y referente Cerro del Calvario (Acción del Calvario (1811)

Domingo, 26 Julio 2020 00:08 Escrito por 

El Cerro del Calvario es pequeño y de poca altura, estaba en su momento situado a la salida de la ciudad, rumbo al Suroeste; hoy en día se encuentra en uno de los ventrículos de nuestra misma querida Toluca. La ascensión, por cualquier lado es fácil, por la avenida José Vicente Villada, por la calle de Horacio Zúñiga y por la calle de Quintana Roo esquina con la misma Horacio Zúñiga. La flora que se produce en abundancia es la conocida con el nombre vulgar de yerba del Ángel, (Eupatorium Sanctum) la que forma algunos parajes, con el conjunto de sus matas, pequeños bosquecitos. En la cima del cerro hay una capilla en la que se venera la imagen de Cristo (hoy en día el referente y famoso templo del Calvario a cargo del conocido y querido padre Márquez).

El día 10 de Octubre de 1811, las fuerzas insurgentes, al mando de los jefes Oviedo, Cruz, Albarrán, Montes de Oca, Rosales y otros ínclitos caudillos, atacaron la ciudad de Toluca. El valiente y terrible Brigadier D. Rosendo Porlier, mandaba a las fuerzas realistas.

La guarnición, reforzada con un gran número de paisanos adictos al gobierno colonial, logró rechazar a los Insurgente. Estos no desistieron de su propósito, y habiéndoseles unido también mucha gente de los alrededores y alguna de la misma ciudad que pudo salir, volvieron a la carga en los días 15 y 16 del mismo mes, ocupando la mayor parte de los cerros especialmente el del Calvario, desde los cuales batían con su artillería a nuestra ciudad.

Las filas de los insurgentes seguían aumentando a cada momento, y el entusiasmo rayaba en la temeridad. Don Rosendo Porlier dirigía las operaciones desde el punto que a pocos años atrás fue todavía cementerio de San Francisco.

En relación a lo anterior, unos instantes más, y la plaza pudo haber caído en poder de los asaltantes; pero por desgracia la aflictiva alarma en que había entrado el Virrey don Francisco María Venegas, al saber de la llegada de las fuerzas insurgentes a las goteras de Toluca, hizo que, sin embargo de la escasa tropa que había en Toluca, marchara en el acto el capitán de fragata don José María Cueva, con 400 infantes del fijo y de provinciales de México.

Estas fuerzas llegaron a Toluca el día 18 del mismo mes de Octubre.

Los Insurgentes, desde las alturas de los cerros en que permanecían asediando a la plaza, presenciaron tranquilos el refuerzo que le llegaba, y lejos de acobardarse, enciéndase en ellos el entusiasmo patrio, y prorrumpiendo en una gritería insultante, retaban a los situados a salir de sus posiciones.

Don Rosendo Polier, no se hizo esperar mucho, alentando con el esfuerzo, y queriendo vengarse de la derrota sufrida el día 21 de septiembre del mismo año (1811), en el cerro de Tenango, a seis leguas de la ciudad, ordenó a varios jefes que fueran a tomar el cerro del Cóporo y las demás alturas circunvecinas, reservando el punto más fuerte, que lo era el famoso cerro del Calvario, al intrépido capitán don José María Cueva.

Dio principio el combate; los soldados de la Independencia peleaban con brío, y poco después con desesperación, la intrepidez de los soldados del rey era temeraria. Ni los continuos disparos de artillería y fusilería, ni las enormes piedras que les arrojaban los bravos insurgentes desde sus posiciones y que abrían sus filas con terrible desastre, suspendían su ascensión. La mortandad era horrible, los realistas llegaron a la cima y apagaron el fuego de la artillería; se posesionaron de ella, la desmoralización y el desbandamiento de los insurgentes, fue instantáneo y absoluto. Los dispersos se refugiaban entre los matorrales y las peñas, en el campanario y tras los altares de la capilla, y de todos estos puntos eran sacados para ser conducidos ante...

- Homenaje a mi estimada familia Guerra Lajud, esperando encuentren pronta resignación de tan irreparables pérdidas:

Personaje oriundo de Toluca pero con sangre árabe, de corazón, nos referimos a don Adolfo Guerra Saba

Su abuelo fue don Antonio Guerra, su apellido original era Harp y su abuela Julia, llegaron a México, con su papa Elías. Llegaron a Cuernavaca en 1906, entraron por medio de Relaciones Exteriores y se cambio el apellido de Harp a Guerra, porque lo ponían de diferentes formas en las actas. En una traducción Harp significa Guerra.

Entonces llegó con otros parientes, su papá venía chiquillo de seis años, fue el único que venía de los hermanos, llegaron aquí a Toluca y se instalaron.

Su padre vendía ropa y se iba a los pueblos con varias de las personas que vivían aquí en Toluca. Empezaron a trabajar fuerte, entonces su padre se dio cuenta de que no podía hablar el idioma bien, se metió a la escuela para aprenderlo y lo metieron a primero, pero en dos años hizo los seis años de primaria, con un maestro que se dedicoó a él y paso todas las pruebas.

Entonces, su padre empezó a trabajar luego llegaron sus hermanos y hermanas y cada quien fue teniendo su familia.

Su padre se casoó con Amelia Saba Simón, oriunda de Celaya, Guanajuato, se conocieron aquí en Toluca y se casaron, don Adolfo nació a los dos años de casados, sus papas exactamente un 20 de abril.

Su padre siguió trabajando muy fuerte; en 1940 su padre fue a Relaciones Exteriores y el secretario en ese entonces le dio la nacionalidad mexicana. Su padre defendía con tremendo amor a Toluca.

Siempre le comentaba, aquí no va haber inundaciones, no va haber ciclones.

Sus padres empezaron a trabajar, adquirieron una tienda en ese entonces parece ser que en mil quinientos pesos, pegada a La Violeta.

Era una tienda de ropa que luego la transformaron como mercería: El Venado. Su padre con su abuelo y sus tíos empezaron a trabajar muy duro. Esa cohesión hizo que juntos los tíos tuvieran su familia cada uno, del negocio salía para todos, trabajaban ellos muy bien, y les fueron inculcando a los hijos estudiar para ser profesionistas y poder estar en el negocio, siempre con valores humanos, eso era una regla. Ahí no había alguna actitud que no fuera eso.

Se acuerda don Adolfo cuando fue por primera vez a El Venado en 1948, tenía siete u ocho años, empezó a ver como se trabajaba, años después, como a los doce años su papá le comentaa. vente, te voy a llevar a la tienda para que te pongas a vender los triciclos ahora en la época de Reyes Magos, sales a la calle y ahí en la acera te pones a vender.

Empezaron a vender los triciclos, los cuales se los amarraban en las llantas con un alambre era el muestrario, de ahí entraban por el artículo, así empezó, luego se subía en un banco para atender a los clientes y siempre viendo como trabajaban su padre y tíos ya que eran muy entregados al trabajo.

Gracias a ello todos los hijos tanto de sus tíos y de sus tías son gente productiva, gente buena, o sea su abuelo, padre y don Adolfo, sus hijos y ahora sus nietos están hablando de él y de sus primos, de esa gran familia que conformó don Antonio Guerra (Harp).

En 1960 su padre y sus tíos se separaron de El Venado y se abrió La Mercería Hidalgo, en las calles de Hidalgo esquina con Aldama que era propiedad de su padre. Se tenía también La Gacela, fabrica de hilos e hilados en Corregidor Gutiérrez.

Al abrir su padre ese negocio don Adolfo lo empezó a ayudar, pero ocho días antes le dijo: “Ah ver si tuvieras un negocio te atreverías a ir a trabajar primero con alguien extraño”, y le contestó usted ordena papá, a ver demuéstramelo. Sin decirle nada se cruzó la calle y fue a ver a don Eduardo Hernández (papá de las estimadas damas Lupita qepd. y doña Yola Hernández Carrillo) que tenía la ferretería Hernández, allí, exactamente enfrente de El Venado.

Le dijo a don Eduardo quiero que me dé chamba, y le contestó: que vas a poner otra ferretería, lo que quiero es demostrar a mi padre que no me da pena trabajar en un negocio extraño.

Ahí se mantuvo 15 días, cuando su padre se dio cuenta, lo abrazó y le dijo, que bueno que no tienes prejuicios en tratar de trabajar en otro lado. El estaba seguro que don Adolfo le iba a apoyar en la mercería.

Empezaron a trabajar, abrieron un 5 de septiembre de 1962 La Mercería Hidalgo, exactamente donde estaba El Zepelín en la esquina y en medio estaba la dulcería Santa Julia.

Esa casa la habían adquirido su papá y sus tíos, entonces se hizo una puerta atrás, un pasillo para sacar la mercancía por los dos lados, la de la esquina y la del zaguán. Se solicitó la desocupación de la dulcería Santa Julia comentándoles que se requería para negocio personal.

Y así nació La Mercería Hidalgo, les iba muy bien, su padre llevaba la batuta y todo lo demás, en 1962 el mismo año en que se abrió dicha mercería don Adolfo contrae nupcias con doña Edith Lajud; ella viene del Distrito Federal (CDMX) aunque nació en Xalapa, Veracruz, y desde entonces empezaron a ayudarle a su padre, hasta en 1994 que muere y deciden separarse los hermanos para evitar estar muy amarrados con los hijos, al casarse el iba a tener a sus hijos y don Adolfo a los suyos entonces podía ser un problema y decidieron partir la tienda como lo dejoó estipulado su padre.

Su hermano se puso a trabajar la mercería, cerería y la papelería y don Adolfo manejaba lo que era parte de perfumería, juguetería, regalos y algo de ropa de mujer. Sin embargo tiempo después tuvo que cerrar por falta de afluencia por el gran desarrollo que detonaba ya la ciudad de Toluca y Metepec; antes de morir su padre llegaron al centro de Toluca, Woolworth y Sears.

Woolworth se instaló en lo que fue la cervecería de los Gasca y Sears en el portal Constitución.

Don Adolfo tiene un inmejorable recuerdo del trabajo con su padre, su padre tenía muchos amigos, siempre la gente pasaba a saludarlo con mucho cariño, él, don Adolfo veía el don de gentes que tenía su progenitor, trataba muy bien a las personas. Ejemplo salían a las siete y media de la mañana de la casa del campo, caminando por Aquiles Serdán bajando por el Teatro Morelos, tomaban Independencia, entraban a la Santa Veracruz a sus oraciones, salían cruzaban al negocio a abrir los candados para después levantar cortinas y empezar el día a las nueve de la mañana. hasta las ocho de la noche.

El recuerda a las personas que en esos momentos tenias presencia en el lugar por mencionar algunos Los Benavides (farmacia) Anuar Maccise, Gustavo Tapia (tienda de ropa), Eduardo Hernández (ferretería), Pablo Isaac (tienda de ropa), los Macedo (abarrotería) , los Arratia (farmacia) por cierto en esta farmacia actualmente venden de los mejores dulces de membrillo caseros de Toluca , los Abraham (mercería), conoció a parte de la gente del portal Constitución, el restaurante del Rey (Martínez), el Cedro de Líbano (Nader), a don Benigno Rojas (dentista), a los Millán (panadería), los Muciño (periódico y revistas).

Comenta también que su padre le platicaba sobre los señores Plata, personas destacadas en la vida social y política en esos tiempos: Moises Plata que tenía una fletería, casi dando la vuelta de Rayón hacia Juárez, ahí le comentó su padre contrajo matrimonio el licenciado Adolfo López Mateos con Evita Sámano.

Así mismo hace mención don Adolfo de cuando entró de gobernador el licenciado Juan Fernández Albarrán y su esposa doña Consuelo Rodríguez de Fernández Albarrán y comentando una anécdota que venía caminado el gobernador y don Gustavo Barrera Graff en ese entonces secretario de Gobierno y los saluda su papá le llamó a atención porque los conocía y le comentan vamos a tirar sobre esta acera (Aldama), porque en la contraesquina esta teléfonos de México y sale muy caro es cuando también tiran gran parte de la casa Barrera ya expuesta en una anterior crónica.

Desde la mercería se veía como pasaban los políticos, fueron conociendo a los diferentes presidentes municipales, habiendo una relación estupenda con ellos ya que en esa época y hasta no hace muchos trienios eran gente conocida y connotada de Toluca, gente decente, entre ellos a don Felipe Chávez Becerril, Jaime Pons Hernández, Alfonso Gómez de Orozco, Arturo Martínez Legorreta, Agustín Gasca Pliego, Jaime Almazán Delgado, Emilio Chuayffet Chemor, Enrique González Izunza, Yolanda Senties Echeverría, Alejandro Ozuna Rivero entre otros.

Tomó posesión como presidente de la Cámara de Comercio de Toluca en el periodo de Arturo Martínez Legorreta (mi estimado suegro excelente servidor público y ser humano) tenían una relación muy cercana de mucho apoyo, así como con Ignacio Hernández Orihuela quien fungía como tesorero.

Luego su antecesor el doctor Humberto Gómez Escamilla le decía que había que regalar un premio al mejor empleado y don Adolfo recuerda que en Hacienda, una empleada de las que estaba en Tesorería pagando cheques, trataba muy bien a las personas y a su vez muy eficiente no recuerda el nombre, se le regaló un reloj y un cheque por dos mil pesos en ese entonces mucho dinero y también el señor Gustavo Tapia González quería el seguro para los bomberos (seguro de vida) y lo siguieron manteniendo hasta hace poco que ya no se da.

Nos comenta que la Cámara ha ayudado a mucha gente un ejemplo cuando se quemó la Fábrica de Jabón Salgado fue la Cámara quien prestó el dinero para apoyarlo. A varios comerciantes importantes se les apoyaba con el dinero o se les conseguía créditos.

Eso eran cosas muy buenas, después se dio a la tarea se crear la Federación y se instituyó la Federación de Cámaras y se empezó cuando todavía don Adolfo estaba al frente. La Cámara en Toluca estaba ubicada en Galeana, en consecuencia a un accidente de derrumbe de dicho inmueble se habla con el Consejo para ver que se podía hacer y ver la posibilidad de comprar un edificio; fueron Jorge Canales y don Adolfo a ver a don Sergio Mena para que les vendiera el edificio ubicado en Pino Suarez casi esquina con Paseo Tollocan junto al Toks (ya no existe) enfrente del Club Toluca, y les comenta si se vende el edificio, fue hasta que entro Jorge Canales de presidente de la Cámara cuando se vende el predio (Galena) y se junta algo de dinero para comprar el edificio se da un enganche de 50 mil pesos y quedan de firmar ante notario, las escrituras en 15 días porque ya les iba a pagar Nacional Financiera. Les dan el dinero y con eso fueron a comprar el edificio con más de tres mil metros de superficie tenía dos salidas una por Pino Suarez y otra por Paseo Tollocan.

Esta fue una acción era para hacerle un bien a la ciudad de Toluca y lo hicieron bien luego siguió al frente de dicha Cámara, Jorge Canales, Ernesto Némer, Cuco Mondragón y así siguió todo.

Descansen en paz doña Edith Lajud Harp de Guerra y Adolfo Guerra Lajud y rogamos por la recuperación del estimado don Adolfo Guerra Saba.


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Gerardo R. Ozuna

Toluca: Rescatando identidad