Me encontré un texto muy extraño y vivo para mí. De estos encuentros que tiene uno en la vida, en un día que quiere uno hurgar dentro del alma, para saber quién es y de dónde viene Dios. Ese todo, que está impregnado precisamente en mí. Y lo abro y escudriño: es de Jorge Adoum, y parece serio. Dice así:
Si tienes el ardiente deseo de ingresar en la Augusta Institución Masónica y de convertirte en uno de sus miembros militantes, debes preguntarte a ti mismo: ¿Entró la Masonería en mí para que yo pueda entrar en la Masonería?
La respuesta a esta pregunta será una luz que puede esclarecerte y conducirte por la senda a la Verdad. Porque, si no posees, ante todo, el Espíritu Masónico, de nada te servirá tu ingreso en sus filas.
Se estima que en el mundo existen entre cinco y seis millones de masones, con una gran concentración en Estados Unidos y Brasil, así como en México y Francia. No es una religión. Es una fraternidad que cree en un ser superior al que llaman el Gran Arquitecto del Universo, pero es una religión adogmática que no impone religión específica. Benito Juárez fue masón y perteneció al Rito Nacional Mexicano.
La Masonería era, en tiempos pasados, una Institución Hermética en el verdadero sentido de la palabra, pero hoy la Masonería es revelada a todo el mundo. En cualquier librería se encuentran folletos, revistas y libros que hablan de los ritos y ceremonias de la Orden y los interpretan y comentan. Todo el mundo cree que sabe de Masonería como sus propios adeptos, y hay también algunos masones superficiales, inconscientes o perjuros que han divulgado al público los llamados secretos masónicos, de modo que, según los profanos y los iniciados, ya no puede haber misterios en la Masonería.
El catolicismo romano se impone a la multitud por un secreto que ningún Papa siquiera ha manifestado. Es el secreto de los Sacramentos. Cuando los gnósticos, o sea, los Conocedores del Secreto, los esotéricos, quisieron divulgar o descubrir el secreto, lanzaron perlas a los cerdos y estos se volvieron contra ellos y los aniquilaron, pues la vulgarización de un misterio lo convierte en doctrina irrisoria.
Pero, desgraciadamente, cuando los cerdos condenaron a los gnósticos, condenaron también la Puerta de la Sabiduría Oculta y perdieron sus llaves. Los Templarios buscaron las llaves perdidas y fueron quemados vivos.
La Masonería es poderosa y prevalecerá en el mundo por su terrible SECRETO, tan prodigiosamente guardado que hasta sus más altos iniciados lo ignoran.
Una vez, en una Logia, dijo un adepto: “Somos masones, pero no brillamos”. Los hermanos le pidieron que explicara aquella frase, pero él sonrió y dijo: “Si en nosotros la Luz es tiniebla, ¿cómo serán las propias tinieblas?”. Y, al decirlo, se tocó la frente. Todos los presentes se miraron y tal vez por educación no lo llamaron loco.
Nadie tiene derecho a llamarse “Masón”, porque ser masón es ser Superhombre iluminado, que sigue el camino de la Verdad y de la Virtud, haciendo de ellas carne de su carne, sangre de su sangre, vida de su vida.

