No es suficiente
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No es suficiente

Miércoles, 04 Marzo 2026 00:05 Escrito por 
Lo bueno, lo malo y lo serio Lo bueno, lo malo y lo serio Alfredo Albíter González

Ante el gran golpe dado a la delincuencia organizada en razón de la captura y deceso de Rubén (Nemesio) Oseguera Cervantes (a) “El Mencho”, para la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo parece no ser el más importante desde hace más de siete años; todo lo contrario, se puede observar con su actitud que tal acción le causó contrariedad.

La operación destinada a la captura de Nemesio Oseguera se presentó como si la hubiera tomado por sorpresa, tanto a ella como a su gabinete de seguridad. El único conectado, desde luego, fue el general Ricardo Trevilla, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional y encargado del operativo.

No podía dejarse de lado la suposición de que el apoyo del comando norteestadounidense hubiese intervenido. La demostración de las capacidades del poderoso ejército norteamericano no puede dar pie a la duda; en especial, porque Oseguera era uno de los principales objetivos de interés del socio de México.

Los hechos hablan por sí solos. La acción en contra del “Mencho” fue coordinada, utilizando equipo especializado en una operación quirúrgica, con tal rapidez y exactitud propia de los gringos, como quedó demostrada con la captura de Nicolás Maduro en el operativo denominado “Determinación Absoluta”, a quien extrajeron intacto; únicamente se le observó sorprendido y asustado.

La integridad del expresidente venezolano nunca estuvo en peligro, al grado que el impresentable dictador no entendía lo que pasaba, pues al llegar a las instalaciones a las que lo trasladaron y sintiéndose aún muy simpático, o tal vez ignorando su nueva posición, caminaba esposado, quitado de la pena, saludando y ofreciendo un: “happy new year”.

Lo anterior puede poner de manifiesto que, si alguna de las agencias de los gringos hubiera intervenido materialmente en la captura del “Mencho”, tal vez éste habría llegado con vida a las instalaciones de su resguardo; no obstante, el hecho de que varios analistas políticos hayan dado paso al “sospechosismo” es porque se puede adivinar la cantidad de información que tenía el jefe criminal y las implicaciones que resultarían de ello.

¿A quién no le convenía que hablara? La respuesta puede coincidir con otras interrogantes que tampoco la tienen y es necesario hacer memoria; lo demás, cada quien que saque sus propias conclusiones. Carlos Urzúa Macías fue secretario de Hacienda y Crédito Público durante parte del sexenio lopezobradorista; misteriosamente falleció al caer, según se dijo, de las escaleras en su domicilio. El importante personaje había empezado a ser un dolor de cabeza; se convirtió en crítico y eso se puede ver como traición, de acuerdo con la óptica cuatroteísta. Convenientemente, su cuerpo fue incinerado y la familia ya no quiso saber más del asunto.

Sergio Carmona Angulo, conocido como “El rey del huachicol”, fue asesinado en una de las zonas más seguras de Monterrey. ¿Qué sabía?, ¿hasta dónde alcanzaría si hubiera hablado? Lo mismo aconteció con el marino Fernando Rubén Guerrero Alcántar, muerto durante sus vacaciones por sicarios en Manzanillo. Es de vital importancia subrayar que eso ocurrió poco tiempo después de haber denunciado con Rafael Ojeda, secretario de Marina, lo que sabía del huachicol fiscal.

Ciro Gómez Leyva sufrió un atentado del que milagrosamente salió con vida, aunque, a decir verdad, eso movió al comunicador en su tranquilidad. ¿Qué hacía Ciro que incomodaba tanto? El famoso periodista únicamente hacía y hace su trabajo: informar.

Recientemente, Carlos Loret de Mola fue amenazado por el excandidato de los partidos Verde Ecologista y del Trabajo al gobierno de Guerrero, Pedro Segura. Es relevante señalar que, durante todo el sexenio pasado y parte de este, Carlos Loret ha sido mencionado en múltiples ocasiones debido a su actividad periodística, marcándolo como adversario.

Desafortunadamente, los mexicanos se han acostumbrado a conocer sobre las muertes de importantes personajes de la política y el periodismo. Ya no es raro. Lo terrible de esto es que no pasará nada mientras se siga alimentando al monstruo de la impunidad, abriéndose paso ante un cada vez más inexistente Estado de Derecho, en el que se prefiere ignorar que actuar. Es imposible que la sensación de inseguridad termine por sí sola.

Respecto de la captura y muerte del “Mencho”, la titular del Ejecutivo federal tendría que estar festejando. ¿Por qué no lo hace? Da la impresión, incluso, que en vez de eso se disculpó, mientras declara que no ha cambiado la estrategia del expresidente —aunque en los hechos demuestra lo contrario—. Es por esta razón que la crítica señala que se actuó bajo la presión del gobierno de Donald Trump.

Ahora bien, la inminente reacción del grupo delictivo que comandaba Rubén Oseguera no se hizo esperar, como sucedió en muchas otras ocasiones en las que se captura o muere durante el enfrentamiento, para cumplir con el objetivo, un líder delincuencial de la talla del “Mencho”. ¿Por qué parece que no se esperaba? ¿Quién, en su sano juicio, iba a dar por sentado o creyó que no habría consecuencias?

Por lo anterior, es inaceptable que el gobierno se queje de los críticos, alegando que lo hacen sin conocimiento, a pesar de que éste ha cometido una cantidad innumerable de errores por ausencia de preparación y de conocimientos en las diferentes materias. Les hace falta bajarle al ego y entender que no son los dueños absolutos de la verdad. Su lógica no les ha favorecido, pero tampoco firman acuse de recibo.

Tras el operativo en contra del “Señor de los Gallos” —como también se le conocía a Oseguera—, la mandataria no ofreció un mensaje a la nación como correspondería al hecho. Fue hasta la conferencia del lunes que se dio a conocer cierta información; pero, durante un largo tiempo, esa ausencia se llenó de otra alterna, cayendo repetidamente en la desinformación. Entonces, ¿cómo no caer en la especulación?

Por cierto, al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se le vio desconectado, a diferencia de otras ocasiones en las que se le nota que tiene los hilos en la mano; ese día no fue así. ¿Por qué?

Podrá decirse cualquier cosa, pero es claro que la administración Trump no confía mucho en la de México —de acuerdo con lo manifestado por el empresario-presidente—, independientemente, incluso, de que lo presentó como un éxito personal. Exige más. Aún faltan los que permitieron que los grupos de la delincuencia organizada alcanzaran tanto poder.

 
 
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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio