Cero Impunidad: Claudia Sheinbaum
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Cero Impunidad: Claudia Sheinbaum

Miércoles, 03 Junio 2026 00:10 Escrito por 
Lo bueno, lo malo y lo serio Lo bueno, lo malo y lo serio Alfredo Albíter González

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se encuentra en franca guerra en contra de los que considera rivales a su movimiento; tal vez no por decisión propia, sino por herencia, o porque ante la falta de resultados no le queda de otra. Entre quienes identifica como sus enemigos se encuentra el grupo de los que con desprecio llama “comentócratas”. Tal calificativo puede contemplar tanto a periodistas que exponen sus reflexiones en las diversas columnas, como a los demás incómodos.

Bajo esta premisa, y para términos prácticos, los identificados como “adversarios” también lo son del pueblo, condición conveniente para colocar en su favor la efervescencia nacionalista, toda vez que su movimiento se asume como la encarnación misma de ese pueblo. Entonces, puede entenderse por qué el país está dividido en dos bandos.

Durante su aparición mañanera del viernes 22 de mayo, la mandataria declaró: “cero impunidad”. Lo anterior, cuando se abordaba el tema de la Operación Enjambre en el Estado de Morelos, en la que se logró detener a funcionarios públicos y otros objetivos delincuenciales vinculados a presuntos actos de corrupción y delincuencia organizada.

El éxito del operativo, en el que participaron fuerzas federales como la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el Ejército y la Guardia Nacional, es comparable al que se llevó a cabo en el Estado de México.

No obstante, la titular del Ejecutivo federal se dio la oportunidad de hablar del asunto de la solicitud de Estados Unidos sobre la detención urgente de diez personas de Sinaloa, insistiendo en que no procede por no haber pruebas, momento que aprovechó para lanzarse en contra de sus adversarios, al afirmar que: “por más que escriban 500 columnas, por más que levanten falsos” no dejará de exigirlas, al tiempo que aseguró: “todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario” —habrá que decírselo a Rosario Robles o al ex fiscal Jesús Murillo Karam— y volvió a repetir: “se requieren pruebas y no vamos a cubrir a nadie, si es que hay pruebas”.

Sheinbaum, al presumir la actuación de las autoridades en el operativo mencionado, aseveró que su administración mantendrá una línea firme contra la colusión entre gobiernos locales y grupos criminales; para lo cual, evocó el principio de “cero impunidad”, subrayando que no puede existir protección para ningún funcionario que esté relacionado con actividades delictivas, sin importar el nivel de gobierno o el cargo que ocupe. Sí, así lo declaró, aunque parezca un mal chiste.

Actuaciones como la comentada —Operación Enjambre—, entre muchas otras, es por las que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, logró imponer una imagen bien reconocida para propios y extraños —a excepción de sus enemigos internos en la 4T—; gran parte de la población, incluso dentro de los grupos de adversarios y periodistas, habían visto con buenos ojos el desempeño que estaba realizando el funcionario en el tema de la seguridad pública.

Sin embargo, la imagen del secretario de Seguridad se ha venido opacando; su poca, o nula, intervención en el operativo en el que se detuvo y después perdió la vida el identificado hasta ese momento como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, (a) “el Mencho”, evidenció su marginación.

García Harfuch salió a declarar: “no se detectaron conductas ilícitas por parte del mandatario estatal con licencia”, al referirse a Rubén Rocha Moya, “las autoridades mexicanas no tienen una investigación abierta en su contra”, sentenció. Lo anterior, a pesar de los señalamientos realizados en Estados Unidos sobre presuntos nexos con el narcotráfico. De este lado, se le ve como una blanca paloma.

No se puede saber si la prisa por absolver a Rocha Moya fue por alguna instrucción de su jefa o del habitante del rancho de feo nombre, o por alguna otra razón; a todas luces es insostenible. Esto ha marcado un antes y un después en la imagen del súper policía, oscureciendo el lado exitoso de su trabajo que ha venido desarrollando.

Aunque siempre se tiene la posibilidad de hacerse a un lado, si la indicación está fuera de toda realidad y va en contra de sus principios, la renuncia es una salida honorable.

La confrontación irremediable ante la determinación de no cumplir con lo solicitado por los estadounidenses ha subido de nivel. A pesar de ello, el domingo 31 de mayo la mandataria dejó en claro cuál es su posición, sin importar lo que pueda ocurrir como consecuencia de tal desafío.

Aunque el gobierno mexicano parece no entender el proceso en el que se encuentra inmerso. Lo primero que podría esperarse, quizás, es que la respuesta del presidente Donald Trump sería inmediata, dejándose ver envuelto en cólera y recitando calificativos, además de meter el tema del tratado comercial que se encuentra en revisión. El vecino no fue reaccionario como se pudo esperar, fue más meticuloso y promete que la respuesta, que sí la habrá, pronto la sabremos. Tiene las fichas en su poder.

No se pueden perder de vista sus afirmaciones al señalar que en México gobierna el narco y nadie más. Más delicado aún, es observar cómo la mandataria y su secretario de Seguridad se enredan en una explicación que se hace engrudo. Por lo mismo, ¿si Rocha Moya cuenta con ficha roja por la Interpol, por qué no se le detuvo al momento de comparecer ante la FGR? Tuvo que haberse hecho, existe una falla mal calculada, y aunque Sheinbaum dijo que es problema de la FGR, nadie puede creer que ella, como titular del Ejecutivo federal, no tenga esta información, es inaceptable.

En conclusión: cero impunidad aplica para todos, menos para los importantes personajes de la 4T.

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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio