La presidenta Sheinbaum asume el rol de defensor de oficio
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La presidenta Sheinbaum asume el rol de defensor de oficio

Miércoles, 27 Mayo 2026 00:15 Escrito por 
Lo bueno, lo malo y lo serio Lo bueno, lo malo y lo serio Alfredo Albíter González

Rubén Rocha Moya, el gobernador con licencia de Sinaloa, ha abierto una puerta que será imposible cerrar. Las acusaciones que pesan en su contra, presentadas por parte de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York, a la que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llama despectivamente “una oficina”, tienen en jaque tanto a su gobierno, como al habitante del rancho de feo nombre y a la 4T, toda.

El asunto no es para nada menor; algunos analistas coinciden en que no se trata solo de un temblor que inquiete a la clase gobernante, sino que se trata de un verdadero terremoto que aún no muestra los alcances de destrucción que es capaz de desatar.

Los delitos que se le imputan a Rocha Moya y otros nueve funcionarios y exfuncionarios de esa entidad son serios, muy serios. De entrada, el de “narcotráfico”; señalamiento que por sí solo puede poner a temblar los cimientos en los que está edificada la que se hace llamar “Cuarta Transformación”.

Los otros son: “posesión de armas de alto poder” y “conspiración con el Cártel de Sinaloa”, particularmente con la fracción de “Los Chapitos”. El formal requerimiento, basado en el Tratado de Extradición bilateral que ambos países tienen firmado, establece que no es necesario presentar pruebas en una primera etapa para detener provisionalmente a una persona de interés por parte de alguno de los dos gobiernos con fines de extradición.

Una vez validada la solicitud —ya lo fue por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores— y que el individuo en cuestión haya sido detenido, entonces el gobierno de Estados Unidos tendrá un periodo de 60 días para presentar pruebas que sustenten las acusaciones.

Sin embargo, no ha habido voluntad por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum, pero tampoco nunca la hubo, para cumplir con tal solicitud. Sin inmutarse, se dedicó a defender al gobernador con licencia, como si de un defensor de oficio se tratara. La mandataria se colocó en la posición inamovible de exigir pruebas, como si personificara a una juzgadora.

Independientemente de que sus asesores le hayan advertido los alcances de tal negativa, todo apunta a que, en realidad, se encuentra valorando los daños a los que inevitablemente se va a enfrentar. Entonces, no es descabellado asumir que con esa actitud pretenda ganar tiempo, pero eso no le favorece al país, si es que en algún momento lo ha tenido como prioridad.

No es como para ignorar la declaración del requerido por EE.UU. Rocha Moya, en la red social X, rechazó las imputaciones en su contra, pero lo que verdaderamente llamó la atención es lo que le siguió en ese texto: “este ataque no es únicamente a mi persona, sino al movimiento de la Cuarta Transformación, a sus emblemáticos liderazgos, y a las y los mexicanos que representamos esa causa”, escribió. Y es lo que enciende las luces de alerta en el corazón mismo del sistema.

¿Por qué? Por la simple razón que conlleva a la delicada situación de permitirle al gobernador con licencia intercambiar información para verse favorecido con la justicia americana en una posible posición más cómoda para enfrentarla, y ese intercambio es el que mueve las plataformas tectónicas de la 4T.

La advertencia tiene vida propia: “no me dejen solo o cantaré”; parece decir, ese es el tono de su dicho y el fondo de todo el problema, y es el motivo por el que la presidenta lleva semanas irritada, harta, fastidiada; no halla cómo evitarlo, porque tampoco puede. Mientras tanto, se ha colocado como defensora de oficio del impresentable sinaloense, aunque las relaciones entre ambos países empeoren.

Lo que es aún incomprensible es que, en la desesperación, se intentó confrontar al gobierno del norte señalando que existen solicitudes pendientes de extraditables ignoradas por ellos. No se debe hacer de lado el hecho de que el asunto, por ejemplo, de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas, requerido por México, muestra luz de persecución política, pero tampoco se debe dejar en el olvido lo que sucedió con el caso del general Salvador Cienfuegos. De acuerdo con las “investigaciones” mexicanas, no cometió delito alguno y se le dejó en plena libertad. ¿Bajo qué condiciones México se podría presentar como un gobierno digno de confianza? A pesar de todo, sin embargo, nada, ni estos asuntos ni ningún otro, por horrible que parezca, puede compararse a la posible complicidad con cárteles. Ninguno.

Y mientras Sheinbaum le juega al tío chueco, los estadounidenses avanzan en su plan. Las declaraciones ofrecidas por altos funcionarios del país de las barras y las estrellas coinciden en el mismo sentido. ¿De verdad la intención del gobierno mexicano es la de jugar a las fuercitas con Trump?

Mientras tanto, y aunque se niegue repetidamente, los votos afectarán la defensa que desde el gobierno federal se hace de Rocha; podría decirse que eso no lo han medido, pero no es así; sin embargo, están defendiendo algo más importante.

¿Hasta dónde llegará la mancha voraz de los señalamientos de contubernio con el crimen organizado? Por lo anterior, se entiende por qué Ricardo Monreal presentó una iniciativa de ley con la intención tramposa de retener el poder a como dé lugar.

La administración de Sheinbaum quiere imponer la idea, y trata de que sea concebida de manera generalizada, de que nadie en la 4T tiene cola que le pisen. Ni el expresidente Enrique Peña Nieto se atrevió a tanto. No se mueve de ahí la 4T, aunque gobierno y narco convivan en la misma cama, como lo aseguró Terrance C. Cole, director de la DEA, al asegurar ante el Senado de Estados Unidos que “narcotraficantes y altos funcionarios del Gobierno mexicano han estado en la cama durante años”. La 4T seguirá defendiendo a Rocha, y es que, a decir verdad, no les queda de otra. Cayendo uno, los demás seguirán como fichas de dominó.

Pero se ha abierto un nuevo capítulo en esta tragedia. La visita del secretario de Seguridad Interior estadounidense, Markwayne Mullin, y la cancelación de Sara Carter, zarina antidrogas, a México, deja un cambio de dirección observable a simple vista. La FGR citó finalmente a comparecer al gobernador con licencia de Sinaloa, y todo indica que se abrirá un capítulo de expectación, porque, por costumbre, las autoridades mexicanas dirán poco o nada al respecto. Obliga todo a leer entre líneas.

URGENCIA DE DISTRACTORES

La presidenta Claudia Sheinbaum convoca a un mitin nacional para el próximo domingo 31 de mayo, para “festejar un año más de transformación”. Se trata, desde luego, de un nuevo intento de imponer un distractor más, recomendado evidentemente por quien domina esas instancias, y justo antes de que ya no se pueda hacer del tamaño que se pretende.

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Alfredo Albíter González

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