Continuando con este asunto, debo mencionar que, después de la institucionalización y expansión de la educación que se dio entre 1940 y 1980, con la creación, como ya dijimos, del Instituto Politécnico Nacional en 1936 y la Universidad Autónoma Metropolitana en 1970, etapa de la que ya hemos hablado en la entrega anterior, ahora debemos abordar lo que ha ocurrido desde la década de los años ochenta hasta estos días, lo que haremos con la mayor imparcialidad posible, ya que he ubicado en muchos de los análisis al respecto que se comete el error de politizarlos, lo que afecta la objetividad.
Como inicio, no podemos pasar por alto que es a partir de 1980 cuando se impone a nuestro país y a casi todo el mundo el tan perjudicial modelo neoliberal; es decir, todo un plan económico, político y social muy trabajado y trazado por organismos internacionales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), sólo por mencionar a los principales, que a través del endeudamiento de las naciones les fueron imponiendo directrices políticas, económicas, sociales y culturales, y estas se tradujeron en la captura de los Estados a través de la privatización de aspectos torales de las sociedades como la educación, la salud y los sistemas pensionarios, por no decir que las economías en su conjunto.
En lo que a la educación corresponde, desde la imposición del modelo neoliberal se han dado una serie de reformas a las que les han denominado contemporáneas, mismas que, desde mi personal punto de vista, han tenido como distintivo la ausencia de una investigación seria, nula planeación, apego estricto a las exigencias de los organismos internacionales y una tremenda desorganización; esto no ha sido un tema errático, sino que forma parte de la estrategia para hacernos sentir como sociedad que la educación pública es un verdadero desastre y, ante ello, se ha dado impulso a la educación privada, colocándola como el camino a seguir y la salvación para nuestros estudiantes; claro, sólo para quienes cuentan con los recursos suficientes y necesarios, que son pocos.
Han desfilado desde los ochenta y hasta la fecha gobiernos de diferentes filiaciones partidistas y ninguno ha sido capaz, o no han querido, desafiar a los organismos internacionales y al poder económico, ya que para ello tendrían que haber abierto un gran proyecto en el que convocaran a debatir el pasado, presente y futuro de la educación en México con la participación de la academia, los sindicatos, instancias de gobierno y representación de la sociedad civil, como primer paso; es decir, un corte de caja educativo, para entonces sí, como segundo paso, diseñar un esquema educativo moderno, flexible, que promueva la investigación, el desarrollo tecnológico, la innovación y el pensamiento crítico como alternativas para dejar atrás el acorralamiento al que hemos sido sometidos como país maquilador y pasar a formar parte importante de los países con ciudadanos y trabajadores exponentes de lo que se conoce como mentefactura; dicho de otra forma, en el nivel donde se gestan, diseñan y elaboran los productos y satisfactores.
Tecnológicamente hablando, independientemente de que estas han traído grandes beneficios en muchos aspectos de la vida cotidiana y laboral, no podemos dejar de mencionar que también son parte fundamental del control que se ejerce sobre las sociedades de los países por medio del uso, arrendamiento y dependencia cada vez más importante de las tecnologías; quienes ostentan ese control incluso han dejado de ser países hegemónicos y ahora son grandes holdings o consorcios tecnológicos, también llamadas empresas Big Tech o del billón de dólares.
De tal forma que, desde la década de los ochenta, hemos vivido un proceso de transición radical, de la era industrial a la era informática; otros también le denominan la era de los acrónimos, que se ha distinguido por la aparición y utilización intensa del disco compacto, el disquete, las computadoras IBM, el Blu-ray, el MP3, las memorias físicas, hasta el gran almacenamiento que hoy día constituye la nube y el gran poderío de las computadoras cuánticas.
Asimismo, el paso por la telefonía inalámbrica, el teléfono en el automóvil, la telefonía satelital, migrando hacia las telecomunicaciones inalámbricas y celulares en sus ya cinco generaciones, que han incluido el tránsito por la voz; la voz y los mensajes SMS; la voz, mensajes SMS y un incipiente video; la baja latencia, altas velocidades de transmisión y grandes volúmenes de video; hasta las bajas latencias de un milisegundo, velocidades ultrarrápidas y redes densas (que soportan alto tránsito de voz, audio y video), y el famoso y tan usado servicio de Wi-Fi (Wireless Fidelity o fidelidad inalámbrica), que es una tecnología de redes inalámbricas que permite a los dispositivos electrónicos conectarse entre sí de forma fluida a una red a través de frecuencias de radio.
Como podemos observar, el avance ha sido sustancial y vertiginoso, por lo que ha provocado una evolución en las habilidades, aptitudes y conocimientos del ser humano para estar acorde con los acontecimientos.
Por hoy, nuevamente se nos agotó el espacio; la próxima semana continuaremos. Saludos cordiales.
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X: LUISESCOBARRAM6

