Los combatientes de incendios forestales enfrentan condiciones laborales precarias, pese a que su labor es considerada una de las más riesgosas. No obstante reciben salarios bajos y carecen de prestaciones básicas como seguros de gastos médicos o estabilidad a largo plazo, ya que muchos operan mediante contratos temporales o programas de subsidios.
Para la mayoría no hay un examen de salud frecuente ni estudios sobre la condición de sus pulmones y arterias después del abrumador humo que inhalan al combatir el fuego forestal. Ni siquiera una compensación cuando se jubilan que mitigue en algo el desgaste biológico que sufren por enfrentar en condiciones adversas en terrenos peligrosos el combate de un incendio forestal, pues ha habido casos de lamentables fallecimientos en la acción, caídas en terreno agreste donde se han fracturado parte del sistema óseo que los invalida para el resto de sus días, entre otros percances.
Se asegura y se pude encontrar en la red que la situación de las brigadas forestales presenta carencias críticas como contratos temporales; gran parte de las brigadas operan por temporadas, lo que les impide acceder a una base permanente, antigüedad o una jubilación digna por los riesgos asumidos.
En cuanto a riesgo y equipo se enfrentan a condiciones extremas de calor, humo y agotamiento físico. Frecuentemente, el equipo de protección personal es insuficiente o corre por cuenta propia.
Con respecto a sus emolumentos los salarios suelen situarse cerca del mínimo legal diario en zonas de alto riesgo, sin compensaciones proporcionales al desgaste físico y a la especialización requerida.
Ante estas deficiencias, diversas asociaciones y sindicatos han impulsado demandas constantes por un salario digno, el reconocimiento de su perfil profesional y mejores condiciones de seguridad social.
*Presidente de la A. C. Fraternidad Naturista Ecologista de la Sierra de Guadalupe Mahatma Gandhi (Franature).

