Cambiar para servir mejor
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Publicado en Opinión

Cambiar para servir mejor

Lunes, 27 Julio 2026 00:05 Escrito por 
Sin Titubeos Sin Titubeos Diana Mancilla Álvarez

Las instituciones públicas no se transforman únicamente con discursos. Se transforman cuando existe la voluntad de revisar aquello que durante años se dio por sentado y que, aunque desde el exterior parecía funcionar, por dentro mostraba señales evidentes de desgaste. Eso ocurre hoy en el Sistema de Medios Públicos del Estado de México.

Quien únicamente observa la pantalla podría pensar que el canal siempre estuvo fortalecido. Sin embargo, la realidad interna era mucho más compleja. Había equipos y tecnología que habían quedado rezagados frente a las exigencias de la comunicación contemporánea, procesos administrativos sin el orden suficiente y dinámicas laborales que, según el diagnóstico de la administración actual, debían corregirse para construir un entorno más profesional, transparente y respetuoso. Cambiar esa realidad no es una tarea sencilla, pero sí una obligación cuando se trata de un medio que pertenece a todas y todos los mexiquenses.

Toda transformación comienza por poner orden en casa. La nueva administración emprendió una reestructura administrativa que busca terminar con prácticas discrecionales y establecer reglas claras para todos. Un ejemplo es la creación de un tabulador salarial que permita asignar remuneraciones bajo criterios objetivos y transparentes, dejando atrás decisiones sujetas a interpretaciones personales. La certeza laboral no es un privilegio; es una condición indispensable para construir instituciones sólidas.

Ese mismo compromiso alcanzó al personal contratado por honorarios. El incremento del 20 por ciento en sus percepciones, acompañado de apoyos como vacaciones y respaldo médico cuando las circunstancias lo ameritan, representa un paso importante hacia el reconocimiento del trabajo de quienes durante años sostuvieron la operación cotidiana del medio. Detrás de cada emisión existe un equipo humano que merece condiciones laborales dignas.

La profesionalización también implica definir responsabilidades. Durante mucho tiempo, las funciones dentro de los medios públicos se fueron mezclando hasta diluir perfiles y obligaciones. Hoy existe un nuevo organigrama que busca hacer visible cada plaza y establecer con claridad las funciones de productores, realizadores, reporteros, reporteros especializados y conductores. Un conductor de noticias no solamente lee un teleprompter; cuando ejerce el periodismo debe salir a la calle, investigar, preguntar, contextualizar y aportar valor informativo. Del mismo modo, cada función debe responder a un perfil profesional específico y a resultados medibles.

Los cambios no se quedaron en el escritorio. También llegaron a la pantalla. La oferta informativa pasó de cinco noticieros de media hora —incluidos los espacios estelares— a once emisiones que amplían la cobertura y permiten atender con mayor oportunidad los acontecimientos que ocurren en el Estado de México. Más información significa también una mayor responsabilidad con la audiencia y un compromiso permanente con el pluralismo y el interés público.

Un medio público moderno tampoco puede vivir aislado de la sociedad. Por ello resulta relevante la firma de convenios con organizaciones de la comunidad LGBTTTIQ+, representantes de pueblos indígenas, la Universidad Autónoma del Estado de México y la recuperación de alianzas con instituciones deportivas, como los Diablos Rojos del Toluca, además de espacios dedicados al box, la lucha libre, las dependencias del Gobierno estatal y el deporte que se desarrolla en los municipios. Abrir el micrófono y las cámaras a sectores históricamente poco representados fortalece la función social de la televisión pública.

Por supuesto, ninguna transformación ocurre sin resistencias. Cada cambio altera inercias, modifica privilegios y obliga a asumir nuevas responsabilidades. Es natural que existan voces críticas; incluso son necesarias en una democracia. Pero también es importante distinguir entre la resistencia al cambio y el debate legítimo sobre el rumbo de una institución.

Los medios públicos no pueden conformarse con sobrevivir. Deben aspirar a convertirse en referentes de calidad, profesionalismo, inclusión y servicio a la ciudadanía. Modernizar las instalaciones es importante, pero modernizar la cultura institucional lo es todavía más. Al final, la verdadera fortaleza de un canal no se mide únicamente por la calidad de su señal al aire, sino por la confianza que inspira dentro y fuera de sus instalaciones.

Las instituciones públicas no pertenecen a una administración ni a un grupo de personas. Pertenecen a la sociedad. Y cuando una administración decide corregir, profesionalizar y abrir espacios para construir un mejor servicio público, el beneficiario final siempre será la ciudadanía.

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