Este sábado 19 de septiembre de 2026, a las 12:00 horas, se llevará a cabo un Macro Simulacro a nivel nacional. Como cada año, se conmemora el Día Nacional de la Protección Civil y se cumplen 25 años de practicarlo ininterrumpidamente; será la segunda ocasión, en un cuarto de siglo, que coincide en un día inhábil; la última vez que se hizo un ejercicio en sábado fue en 2015.
A la mayoría de la población, en cuya ciudad se lleve a cabo este evento preventivo, le sorprenderá cuando se activen los sistemas de alertamiento justo al mediodía, porque sinceramente a la generalidad ciudadana no le ocupa estar al pendiente de estos temas cuando no es en un contexto laboral o escolar; esa es una realidad. Sin embargo, para las empresas, organizaciones, industrias y, principalmente, comercios, es una gran oportunidad para poner en práctica sus capacidades de respuesta ante una emergencia.
Las capacidades de una organización, según la Oficina para la Reducción de Riesgos de Desastre de la ONU (UNDRR, por sus siglas en inglés), son todas las fortalezas, atributos y recursos disponibles dentro de una organización, comunidad o sociedad que pueden utilizarse para gestionar y reducir los riesgos de desastres y reforzar la resiliencia. Estas capacidades abarcan desde la infraestructura y equipamiento instalado (sistemas de monitoreo, de alertamiento, de control de incendios y de comunicación).
Otra capacidad fundamental es la difusión, capacitación y adiestramiento del personal encargado de prevenir y responder ante una emergencia. Estas personas, además de estar debidamente integradas y registradas dentro de la Unidad Interna de Protección Civil (UIPC) de la empresa u organización, deben ser capacitadas y organizadas para responder adecuadamente —cada quien en su tramo de responsabilidad— para prevenir la ocurrencia de accidentes y desarrollar sus procedimientos de trabajo con seguridad y, en caso de presentarse una emergencia, actuar conforme a los protocolos previamente establecidos, difundidos y puestos en práctica.
Los brigadistas —como se les conoce— deben ser capacitados en primeros auxilios, uso de extintores y técnicas de repliegue y evacuación de edificios, por lo menos. También deben conocer la ubicación y operación del equipo de emergencia (extintores, botiquines, megáfono, lámparas, picos, palas, silbatos, sogas y el equipo de protección personal), conocer y ubicar a sus colegas de otras áreas de trabajo, pisos y turnos (uno nunca sabe cuándo ocurrirá la contingencia). Asimismo, deben conocer las rutas de evacuación, zonas de menor riesgo, salidas de emergencia y puntos externos de reunión, ya que su labor principal es conducir y orientar a sus compañeros, usuarios y clientes hacia dichos espacios de la manera más rápida y segura.
También deben identificar todas las zonas de riesgo, señalizarlas y ponerlas en conocimiento de todo el personal y usuarios. Conocer los planos del edificio, su antigüedad y sus elementos constitutivos (metros de construcción, tipo de material constructivo, columnas, trabes, muros de carga —no se necesita ser ingeniero—); la ubicación de las llaves de corte rápido de los fluidos peligrosos (gases, preferentemente), las válvulas de alivio de recipientes sujetos a presión (tanques estacionarios y calderas); así como los espacios en donde se alojan materiales peligrosos; los centros de carga de energía eléctrica, los transformadores, las acometidas y los interruptores principales que habilitan e interrumpen la energía a todo un edificio. El diagrama unifilar y descriptivo de la instalación eléctrica; la ubicación de los pararrayos y tierras físicas.
Los brigadistas deben conocer los directorios de todos los compañeros que participan en la UIPC y de las instituciones de atención a emergencia más próximas al centro de trabajo (Bomberos, Ambulancias, Protección Civil, Policía, Organismo Operador de Agua y Saneamiento, Hospitales) y deben tenerlos en PDF en sus teléfonos celulares, o en pequeños prontuarios, tipo tarjetas pequeñas que caben en la cartera (por si se interrumpe la conexión a internet y el suministro eléctrico).
Saber cuántas personas hay en su zona de trabajo, turno, piso, pasillo, línea de producción —hombres, mujeres, adultos mayores, discapacitados, embarazadas, niños—, su distribución y organización. Saber cuál es la forma más adecuada y rápida de salir de un edificio requiere conocer estos datos y difundirlos entre las mismas personas que ocupan espacios comunes. No saber por dónde deben salir, en qué orden, puede poner en riesgo a todos. Saber la forma y secuencia de una evacuación es una estrategia muy efectiva para la concientización de las personas y su participación decidida en cada simulacro y, desde luego, cuando ocurra una emergencia.
¿Qué pasó? ¿En su oficina, empresa, industria o comercio no se han organizado? ¿De verdad? Pues hoy es lunes, el simulacro es el sábado. Ponga manos a la obra. Cite a todos a una Reunión de Gabinete —así se le conoce—, en la que usted lea este artículo y, detalladamente, contesten y organicen la información que aquí se indica y que cada quien se haga cargo de algo. Apúntelo en una lista y, en una hoja de acuerdos, compartan puntos de vista y establezcan compromisos y responsabilidades; léala en voz alta y que todos estén de acuerdo.
Después salgan a hacer un recorrido de identificación por el inmueble —en equipos, según corresponda— y confirmen la información al volver a la reunión. En cada área se deberá informar a los empleados los resultados de la reunión y las responsabilidades asignadas. La gerencia o Dirección deberá hacer una convocatoria abierta a todo el personal para que participen en el simulacro. Ejecútenlo sin miedo, con responsabilidad y compromiso y verá que saldrá muy bien. Todo debe quedar por escrito (cantidad de evacuados, brigadistas, incidentes, equipo utilizado y observaciones).
Al finalizar, cuando todos regresen a sus ocupaciones habituales, convoque a una Reunión de Evaluación del Simulacro. En ella se conversará sobre los logros, errores, dificultades, incidentes y novedades que se hayan presentado. Tome acuerdos y programen cuándo volverán a hacer un simulacro para practicar las modificaciones acordadas. Así, ni más ni menos. Esto es protección civil.
¡Feliz inicio de semana!
Hugo Antonio Espinosa
Funcionario, Académico y Asesor en Gestión de Riesgos de Desastre
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