¿Sabías que el peyote es una planta medicinal y espiritual?

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¿Sabías que el peyote es una planta medicinal y espiritual?

Miércoles, 13 Octubre 2021 17:57 Escrito por 
Cada año, cientos de personas emprenden el camino hacia Wirikuta Cada año, cientos de personas emprenden el camino hacia Wirikuta Foto: Especial

Dicen los wixarika que el hikuri o el peyote, como los demás le dicen, a aquella cactácea que crece prácticamente sin agua entre tierras donde no se ve más que el reflejo del sol sobre la arena, es la fuente de todo lo que conocen. 

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En la sierra de Santa Catarina, Jalisco, a kilómetros a la redonda sólo se ven cerros plagados de magueyes y cactus. Desde allá viene don Marcelino Ávila Robles a quien le llaman marakame, un chamán que tiene el poder de curar porque desde los siete años conoció el peyote. 

"Esa es nuestra costumbre el hikuri, ese es nuestra vida, nos enseña todo los artes, lo que tengo, todo nierika, eso es lo que nos enseña el hikuri, nos enseña todo como chamanía, de marakame para curar todo es lo que tenemos, yo desde muy chico, desde siete años aprendí a comer hikuri, allí aprendo de todo". 

Cada año, cientos de personas emprenden el camino hacia Wirikuta, el sagrado lugar huichol para encontrarse con el hikuri que se protege entre la sombra de los pocos arbustos y piedras. 

Está comprobado científicamente que la planta ayuda a las personas a sanar lo físico, el antropólogo de la Universidad Autónoma del Estado de México, Mauricio García Sandoval señala que es auxiliar en el tratamiento de artritis, influenza, e incluso, en el control de adicciones. 

"Hay 55 sustancias alcaloides localizadas que ayudan a combatir problemas de salud como la influenza, artritis, diabetes, problemas intestinales, mordeduras de serpiente, piquetes de escorpión, traumatismo,  se convierte en un remedio contra la fiebre, dolores de espalda, contusiones, entre otros usos terapeúticos". 

Entre más dure el hikuri sin cortarse más intenso será el efecto que produzca su consumo, así sean 50 o 100 años los que pase dentro de aquel territorio de 140 mil hectáreas que abarca el norte de San Luis Potosí, Wirikuta.

Este territorio es rico en minerales, por lo que empresas del ramo buscan obtener concesiones para explotar el subsuelo, de hacerlo, el peyote que crece en la zona podría desaparecer ante el paso de la maquinaria. 

La propuesta es que el peyote sea declarado como patrimonio biocultural, una opción que favorecería la identidad y revalorar la tierra por parte de diversos sectores que consumen la planta, desde la perspectiva del catedrático del Colegio de San Luis, Mauricio Guzmán. 

"Entonces aquí la idea de patrimonio es una idea que tiene que ver con el reconocimiento de todos los usuarios, de todas las personas que participan de este campo peyotero, ese campo peyotero tan diverso heterogéneo son los demandantes de lo que podría ser una denominación de patrimonio". 

El verde cenizo de la corona suele confundirse con una roca o la arena dorada por el sol, sólo es posible distinguir el hikuri por la pequeñísima joya de la corona, como se le conoce a la parte superior de la planta que hunde profundo sus raíces en la tierra. 

La planta crece a voluntad en todo Wirikuta, aunque no es el único lugar en el que crece. También lo hace en Estados Unidos, sin embargo, allá es muy escasa, dice Martin Terry, biólogo de la Universidad de Sul Ross, Texas, Estados Unidos. 

"Para la gente del peyote en Estados Unidos si hay una escasez de peyote, lo que pasa es que allá el peyote puede ser legalmente consumido sólo en grupos indígenas en sus ceremonias y también viene de una región pequeñísima del sur de Texas que es de apenas cuatro condados esa región se llama The peyote gardens, los jardines del peyote". 

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En la nación norteamericana, sólo existen tres personas registradas para comercializar peyote y la planta se encuentra considerada vulnerable, por ello Martin Therry hace una recomendación: Plantar de nuevo, tras consumir. 

"La cultivación es la única manera para asegurar que haya peyote para las futuras generaciones, una manera de pensarlo es esto, si uno consume peyote, uno debe sembrar un peyote, como con los árboles, si uno tala, uno debe plantar otro, debemos construir invernaderos, el peyote no es difícil de cultivar".

Entre el misticismo, la amenaza y la historia, el peyote o hikuri, el hijo del gran venado azul, como lo nombran los wixárika es fruto de la tierra que se resiste, que lucha por mantenerse viva, porque la sabiduría que provee, dicen, es inagotable.


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