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Publicado en Opinión

La oportunidad del PAN

Lunes, 13 Mayo 2019 04:28 Escrito por 
La oportunidad del PAN Sin Titubeos

Leía una entrevista con el especialista Bernardo Barranco en la que asegura, y no hay duda de ello, que la oposición en México ha desaparecido, que el PAN y el PRD son partidos que están “deshilachados”.

Mientras en el PRD las divisiones internas parecen llevarlo al abismo –con la posibilidad de perder el registro en las próximas elecciones–, el PAN, en el Estado de México, tiene la oportunidad de lograr una recuperación ante lo que parece han logrado: unidad entre los grupos dejando de lado los intereses personales. Un esfuerzo encabezado por el alcalde de Huixquilucan, Enrique Vargas del Villar.

Si siguen en ese camino podrían recuperar la fuerza que algún día tuvieron con la mayoría en la Legislatura y los corredores azules en los valles de México y Toluca, con los municipios más importantes por el número de población y la condición económica, en sus manos. El albiazul gobernaba a más de la mitad de la población mexiquense.

Sin embargo, uno de los episodios más vergonzosos por los que atravesó Acción Nacional en la entidad, de lo que ya no pudo recuperarse fue cuando se conformó la llamada bancada independiente durante el trienio 2000-2003.

Y… ¿Cuánto costó la conformación de una bancada de diputados llamada “independiente” con la cual se arrebató al PAN la mayoría que por primera vez había ganado en el Estado de México?

De una fracción integrada inicialmente por 29 legisladores (entre mayoría y plurinominales), al final quedaron 16, sin el peso obtenido mediante el voto ciudadano y casi siempre marginados en los trabajos camerales.

Según el periodista Francisco Cruz, en el libro “Negocios de Familia, Biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco”, cada uno de los 13 legisladores que se rebelaron contra la designación de Julián Angulo Góngora como coordinador de la fracción recibió la friolera de 25 millones de pesos.

De manera pública no se ha presentado documentación que acredite en su totalidad esa “inversión” por parte del gobierno del Estado ni del Congreso local, pero uno de los “independientes”, Ricardo García Alavés, de Toluca, aceptó haber recibido los recursos. García acompañó su afirmativa con una aclaración: esos recursos los recibió en especie, con material y maquinaria para hacer obras entre sus electores.

Cabe decir que, en efecto, mediante una partida que formaba parte del presupuesto del Congreso local (Programa de Apoyo a la Comunidad) –hoy suspendida por Morena– se canalizaban fondos para que los diputados locales gestionaran obras, aunque el manejo siempre se dio de manera discrecional, sin ajustarse a proyectos ejecutivos.

El PAC fue criticado, pues era para que los legisladores pudieran “placearse” con los ciudadanos en caso de postularse a algún otro cargo de elección popular o simplemente para “justificar” parte de su labor.

García Alavés, igual que el resto de sus compañeros, guardaron un sepulcral silencio, pero fue obvio que ellos o sus familiares fueron favorecidos, primero con candidaturas para los comicios del 2003, y luego con cargos en la administración estatal.

La fiesta que había culminado con el triunfo de la Presidencia de la República en las elecciones de julio de 2000 se transformó en una pesadilla que se fue agudizando conforme pasaba el tiempo.

La operación del gobierno estatal, encabezado por Arturo Montiel Rojas, para poder gobernar sin contrapesos en el Congreso local se inició mediante la alianza con la fracción perredista y culminó con el impulso de un grupo al interior del PAN.

El caso de la bancada “independiente” potenció esa estrategia, dinamitando el amanecer triunfal de un instituto con un largo trecho recorrido en las lides opositoras y la recién estrenada “alternancia”, con sus necesarios equilibrios en el ejercicio del poder público.

Los nombres de diputados “independientes”: Domingo de Guzmán Vilchis, Hesiquio López Trevilla, Ricardo García Alavés, María Isabel Maya Pineda, Carlos Galán Domínguez, Gonzalo López Luna, Leonardo Bravo Hernández, Francisco Antonio Ruiz López, José Suárez Reyes, Francisco Murillo Castro, Juan Abad de Jesús, Mario Enrique del Toro y Aarón Urbina Bedolla… una rara combinación de panistas de “cepa”, neopanistas y ex priistas prestos a hacer alianzas para favorecer cualquier iniciativa, como fue la modificación al Código Civil para que el gobernador pudiera contraer matrimonio con su pareja del momento (Maude Versini) o para que viajara al extranjero sin pedir permiso a nadie y cuantas veces quisiera.

Gracias a esos ex panistas, un poder se vio reducido a una simple oficialía de partes. Y el PAN comenzó a andar su pendiente descendiente en forma vertiginosa, compensado sólo por el beneficio de la duda que un sector fiel de la sociedad le dispensó en posteriores procesos electorales, hasta que también se lo retiraron.

Los panistas tendrán que sobreponerse a éste y muchos otros episodios. ¿Serán capaces de lograrlo? ¿Podrá ser el contrapeso de Morena?

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Diana Mancilla Álvarez

Sin titubeos...