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Día Internacional de la Lucha contra la Homofobia Parte III [Última] ¿Cómo vamos en México?

Viernes, 24 Mayo 2019 00:06 Escrito por 
Día Internacional de la Lucha contra la Homofobia Parte III [Última]  ¿Cómo vamos en México? Iliemilada

Quizá uno de los temores más recurrentes que habitan en las mentes ultraconservadoras que colorean este país, tiene que ver con la posibilidad legal de que parejas o matrimonios del mismo sexo estén en condiciones de adoptar infantes. Para muestra, enseguida un par de perlas que nos obsequiaron dos de los cientos de internautas que estaban conectados a la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) el pasado día 17 de mayo. Mientras AMLO daba a conocer que él había decretado esa fecha como: «Día Nacional de la Lucha contra la homofobia, la lesbofobia, transfobia y la bifobia», la primera de esas almas atormentadas escribió lo siguiente:

                                                         Cuando un homosexual quiere adoptar es un síntoma de que su vida está vacía. Ahí se da uno cuenta de la falsedad de estar casado o juntado con alguien del mismo sexo [joanelmak]. Conferencia matutina del presidente AMLO, mayo 17 de 2019.

La idea, vista con serenidad, no solamente deja ver qué piensan algunos(as) con respecto a esta forma de construir la maternidad o paternidad en general y, acerca de esta forma de edificar un vínculo emocional para encauzar una de las relaciones y sentimientos más profundos y amorosos como es la maternidad o la paternidad elegida, buscada o edificada por una vía jurídica, mediante el recibimiento y cuidado perenne de un menor que, por diversas circunstancias, ha quedado no solamente en el desamparo, sino también, en diversos casos, sumido en una violencia familiar que le ha precedido.

Se pasa por alto -y eso sucede a menudo- que, como cualquier otra persona o pareja de adultos, quienes anhelan adoptar deben pasar por una serie de procesos y evaluaciones, hasta demostrar a la autoridad correspondiente que cumplen con los requisitos estipulados. Conforme a Derechos Humanos, tendría quedar fuera de impedimento la orientación sexual de los y las solicitantes; pero en México se cuecen las habas de otro modo. A menudo, tales procedimientos jurídicos se pasan por alto o se desconocen porque el temor y rechazo a quienes sienten, desean y aman en clave homo, bi o trans* eclipsa y ciega a heterolandia.

Otra oscura e infundada idea, tiene que ver con un pensamiento que acampa en varias de las pesadillas que oníricamente visitan a hombres y mujeres con orla fundamentalista. Se cree que como «todo se aprende en el seno familiar», entonces un matrimonio o pareja homosexual (masculina o femenina, porque no les da para pensar en más letras) va a «producir», a fuerza de pura y tozuda imitación o perverso ejemplo, niños gays o niñas lesbianas y, entonces, como lo anotó la segunda persona que escribió durante la conferencia matutina de AMLO:

                              NO NO NO NO NO NO [se debe] permitir adopción de niños o niñas a parejas de homosexuales. De permitir la adopción, entonces explique a los niños por qué dos papás o dos mamás. Eso no está bien [Manuel Félix]. Conferencia matutina del presidente AMLO, mayo 17 de 2019.

Como se podrá apreciar, el verdadero rival a vencer es nuestro porfiado y heredado pensamiento patriarcal y machista, al que le encanta acomodar el mundo en un gran cajón donde todo lo que sucede en el mundo heteronormativo es bueno y, deseable, mientras que aquellos seres que viven fuera de tal planeta, no solamente pecan, sino que tienen un cuadro patológico y, por ende, enfermarán a los demás, incluidos a sus vástagos, dados en esta condición.

Si fuese como lo rezan, en ninguna familia convencional habría luminosas formas de vidas (o atormentadas) que viven y experimentan sus anhelos, deseos y amores fuera de los cánones binarios: Sexo femenino= Mujer; Sexo masculino= Hombre. Tampoco surgirían tales personas, precisamente por la descomunal fuerza del «ejemplo» que, según ellos, no solamente convence o seduce, sino que arrastra al más queer (raro) o testarudo bi, inter o trans* que pueda nacer. Mucho menos habría familias que, en cuanto su hija o hijo sale del clóset, inmediatamente lo niegan o que, presurosas, entran en su propio armario para no ser vistos o señalados por el dedo flamígero del conservadurismo más voyerista.

Lo que todavía queda pendiente en materia de inclusión y pleno respeto a los Derechos Humanos de quienes no profesan la religión heterosexista es considerable. El miércoles de esta misma semana, acudió al aula Magna de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), la titular del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), Alexandra Haas Paciuc, quien presentó los interesantes resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS), aplicada entre el 21 de agosto y el 13 de octubre de 2017.

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Puede verse en el siguiente mapa --que retomé y retoqué de la ENADIS 2017, que la discriminación hacia parejas del mismo sexo, por el hecho de vivir juntas, muestra un sonado rechazo entre personas que tienen 18 años o más y, que fueron quienes tomaron parte en el estudio de campo efectuado de manera conjunta, por el CONAPRED, el INEGI, la CNDH, la UNAM y el CONACyT.

Se trata de un fenómeno cultural que no tiene que ver necesariamente con bajos índices de escolaridad ni con otras carencias que usualmente calibra el CONEVAL y que se materializan en cada entidad federativa del país. Si bien se registraron altos porcentajes de oposición a que una homopareja viva bajo el mismo techo, en entidades empobrecidas hasta las cejas, como: Chiapas, Veracruz Tabasco, Oaxaca y Guerrero, no están muy lejos de los valores porcentuales que exhibieron Nuevo León y Baja California Sur, donde la pobreza azota a un menor segmento de población, ya que van del 14 al 35 %. Esto de la discriminación, como les gusta repetir a connotados políticos y académicos, no respeta edad, sexo, clase social ni entidad federativa, se podría decir con cierta razón.

Los estados de la República Mexicana más incluyentes, cuya ciudadanía parece que suele meter menos sus narices, escapularios, rosarios o sus Biblias en las alcobas y entre las sábanas de los demás adultos, fueron: Ciudad de México (ocupó el primer lugar en este aspecto, para no variar), Colima, Sonora, Chihuahua, Baja California y, Querétaro. En el resto, desde poco más de la mitad de los y las ciudadanas, hasta pasando 70 % de la población, por más que hurgan en sus neuronas y fibras más sensibles, no hallan motivos para justificar que dos personas adultas se homo-amen y que la pasen bien compartiendo el mismo hogar.

Anoté líneas arriba que, nos falta mucho trecho por andar en asuntos de inclusión y de respeto hacia las personas que viven fuera de los cánones que dicta la mayoría en materia sexo-amorosa. Ha sido la misma ciudadanía la que, a través de esta reciente encuesta timoneada por el Conapred, reconoce que poco o nada se respetan los derechos de las personas gays o lesbianas. Ver siguiente gráfico.

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Quienes hasta ahora peor la pasan, son las personas trans*. Tal escenario reprobable, a partir del pasado 17 de mayo de este 2019 ¡ya se acabó! Así como la corrupción tolerada ha llegado a su fin, la discriminación, la homofobia, lesbofobia, transfobia y bifobia, formarán parte del pasado neoliberal… Decreto y 4T mediante, desde luego.

 *Red Internacional FAMECOM

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Luis Alfonso Guadarrama

Iliemilada

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