¿Qué hay de la empatía que caracterizó al pueblo de México?

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¿Qué hay de la empatía que caracterizó al pueblo de México?

Miércoles, 20 Mayo 2020 00:08 Escrito por 
¿Qué hay de la empatía que caracterizó al pueblo de México? Lo bueno, lo malo y lo serio

“Cada pueblo tiene el gobierno que merece”
Joseph de Maistre (1753-1821)

La paciencia del pueblo se encuentra a prueba, aún desconoce cuándo se dará el fin del confinamiento que motivó el arribo de la pandemia por el Covid-19 a México, la espera ha sido larga y tediosa, y las autoridades no se ponen de acuerdo para determinar alguna fecha concreta.

Sin embargo, es la cuarentena la que ha sacado lo mejor y lo peor de ese pueblo, porque mientras en unos hogares las familias se reencuentran y aprovechan para redescubrir lo mejor que tienen, en otras, por desgracia, muestran lo peor del ser humano. El aumento de la violencia familiar debería ser innegable, las cifras oficiales así lo dicen, aunque desafortunadamente hemos escuchado la negación por parte de quien debería impulsar soluciones y no ser parte del problema.

¿En dónde queda la empatía por esas personas, mujeres y niños (aunque no en exclusiva) que sufren agresiones de todo tipo?. El encierro les ha representado un verdadero infierno, pero es más fácil negarlo.

Por otro lado, como resultado de la suspensión de actividades, son muchas las empresas y negocios que han cerrado definitivamente, arrojando a la calle a millones de trabajadores que se quedaron sin empleo. Había ya dos millones de desempleados y 31 millones en la informalidad antes de que iniciara la pandemia por el Covid-19, según el Instituto Mexicano de Estadística y Geografía (INEGI).

La planta productiva del país pidió de diferentes formas y por todos los medios posibles su apoyo al presidente, para subsistir a la inactividad obligada, intentando hacerle ver que el daño económico era inevitable, para ellos, para sus trabajadores y desde luego para las finanzas públicas.

La respuesta del mandatario fue siempre la misma, cegado a una realidad que impondrá su peso en el mundo entero, se cerró en la suya, la alterna, la que solo él ve, no habrá rescate alguno. Según su lógica, si las empresas deben quebrar, que quiebren, como si el motivo fuera originado por los empresarios.

Mientras tanto, y a pesar de todo, sus magnos proyectos como el Tren Maya, Aeropuerto de Santa Lucía y Refinería de Dos Bocas, continuarán como prioritarios. Un gasto que para muchos, en las circunstancias de urgencia mundial, es un despropósito.

Pero así será, y al parecer no hay poder humano que lo haga cambiar. Mientras tanto, con descaro pide a los empresarios pagar puntualmente sus impuestos, y les ofrece que no habrá nuevos, aunque sí los hubo, en las aplicaciones, que terminarán por pagar los ciudadanos.

Cuando López Obrador dice “nos van a ayudar…” lo dice para que todos los demás lo hagan. Con ello deja claro que no sacrificará lo que le representan sus intereses, las mega obras y los apoyos económicos que reparte no ven reducido un céntimo, no hay mucho qué buscarle, significan los votos que requiere para el año próximo y no tiene la menor intención de soltarlos.

Así, las frases: “el pueblo ayuda al pueblo”, por ejemplo, enseñan su significado, porque bien sabe el tabasqueño que en las catástrofes los mexicanos se apoyan unos a otros, y se ha demostrado en terremotos, inundaciones y otras calamidades que han puesto a prueba el histrionismo mexicano.

Pero ahora se a gestado un sentimiento completamente distinto. La pandemia ha puesto a prueba lo que antes fue un orgullo, ocupando su lugar el egoísmo, la indiferencia, y la insensibilidad.

¿Cuantas noticias se observan en las que se da cuenta que los trabajadores de la salud son agredidos?, desafortunadamente son muchas, aunque hay los que les aplauden, les reconocen y les manifiestan respeto, pero las otras ofenden y decepcionan.

Lo mismo sucede cuando se sabe que con motivo del resguardo obligado en los hogares, en las calles se observa a muchos sin el mínimo de prevención, sin cubre bocas, o peor aún, celebrando sus fiestas como si nada pasara. El colmo, es que las personas que sí han hecho lo correcto, en cualquier momento pueden resultar infectadas por aquellos.

Pero la indiferencia e insensibilidad que ha mostrado gran parte del pueblo no es nueva, los ataques que sufrió la familia LeBaron por parte de la delincuencia organizada, la desgracia de la explosión en Tlahuelilpan en las que perdieron la vida un gran número de seres humanos, como por ejemplo, lo dejan de manifiesto.

En lugar de sentir empatía por la pérdida de mujeres y niños en el ataque a la familia LeBaron, optaron por arremeter en su contra y hasta les pidieron que se fueran del país.

En el segundo, sin detenerse a pensar en las circunstancias, o en las mujeres y niños que resultaron víctimas del acontecimiento, fueron sentenciados como culpables, por quienes se sintieron jueces desde la comodidad de su casa.

¿En dónde ha quedado ese sentimiento de solidaridad, de empatía que caracterizó al pueblo de México?

Ahora es más fácil señalar con el dedo flamígero, que ponerse en el lugar del otro, y lo mismo sucederá con los miles que quedarán sin empleo, porque tal vez serán señalados como neoliberales, conservadores, fifís o como sea, no importa, el resultado es el mismo.

El ejemplo arrastra.

 

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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio