Seguimos comentado del comercio en nuestro Toluca en la década 1930-1940

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Seguimos comentado del comercio en nuestro Toluca en la década 1930-1940

Domingo, 14 Marzo 2021 00:20 Escrito por 

Comercios ubicados en la avenida Juárez;

En la casa marcada con el número 1, propiedad de la señora Juana Zenil, en diversas accesorias; funcionaban comercios como La Pasadita, propiedad de J.  Concepción Rodríguez, a quien ayudaba su esposa doña Loreto y dos de sus hijos, Chabelo y Concho; vendiendo bebidas embriagantes al copeo, pero principalmente alcohol de caña rebajado con agua. En algunos casos se decía que le ponían lazos de jarcia para devolverle a la bebida el sabor fuerte de aguardiente. Enseguida había un negocio de cajas mortuorias, propiedad de Ángel Gutiérrez Salazar; “$6.00 pesos entierros completos”, rezaba el anuncio que lucía en el toldo del manta listado a colores y enrollable. Seguía un expendio de cal atendido por el señor Zamudio, al que apodaban el gringo y que vestía chaleco de casimir, pantalón de cantón y huaraches, sus hijos fueron Rosa y Luis Zamudio, Rosa, casada con José Gaytán, vendedor de rebozos alrededor del mercado. Al morir el gringo y cerrarse este comercio se estableció en ese lugar una peluquería denominada La Esmeralda, cuyas tarifas eran de 10, 15 y 20 centavos el corte de cabello y 5 centavos las gotas para los ojos.

 

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Por cierto, que en las peluquerías era frecuente encontrar pegados en las paredes los programas del cine principal. En los bajos de la casa de la estimada familia González Pliego, marcada con el número 3, hubo una pulquería llamada El Gallo Negro, y adelante una accesoria donde compraban y vendían fierros viejos, comercio del señor Celedonio Ortega, padre del relojero Celedonio, que trabajó muchos años en esta ciudad; adelante estaba la relojería del inteligente y bromista don Pepe Becerra, quien para entonces era viudo y tenía una hija; era auxiliado por el señor Ángel Arias, hombre de vasta cultura popular, posteriormente el señor Arias, padre del arquitecto Ángel Arias, fue velador de la tabacalera.

En la parte posterior de la casa de la familia Barbabosa, cuyo frente principal daba al callejón del Carmen, vivía el boxeador Molina; y en la rinconada que ahí se estructuraba, había una caseta de madera montada sobre postes de madera de hórreo asturiano donde estaba la fotografía Eléctrica, del señor Adolfo Nava, que se dedicaba a retratar a gente de pueblo y políticos de su momento. Siguiendo por Juárez rumbo al sur, eran notables los comercios El Crédito de don Ciro Estrada ubicado con el número 13; El Cairo, de José María Cueva, y una serie de establecimientos en los bajos de la casa de Alfredo Curí, entre los que estaba la tienda de Antonio Estévez hijo, quien se casó con la hija de don Joaquín Fernández enviudando tiempo después.

En relación con lo anterior, frecuentado por los reboceros e hilanderos, en el número 6 de Juárez, accesoria “A”, funcionó por muchos años un comercio especializado en la venta de hilazas y anilinas denominado La Industria, del señor Luis Valdés, quien por cierto era auxiliado por la atención a clientes por su hijo del mismo nombre. El señor Valdés tuvo además otros hijos, cabe mencionar que su hija Malena se casó con Juan Miranda, y Maruca casada con Alfredo Estrada. Don Luis estuvo casado con la señora María Sockert, de origen alemán, siendo tíos de los conocidos hermanos Pepe y Toño Yurrieta.

 

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Otras hijas de esta familia Valdés se casaron con destacados comerciantes de la época: Javier Naveda, Maximiano Caballero y Jesús Hernández de la ferretería La Ciudad de Toluca.

Una accesoria más adelante estaba ubicado el expendio de velas y aceites propiedad del señor Florencio Flores, padre del licenciado Víctor Flores Olea (nacido el 24 de agosto de 1932; profesor universitario, ensayista, narrador, autor de libros en materia política e internacional, diplomático y gran fotógrafo mexicano) y director del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Don Florencio tenía aparte un molino de aceite en la avenida Lerdo.

En un principio en Juárez número 2 se encontraba el establecimiento denominado La Sevillana, de Apolinar Rivera, papá del notable radio aficionado Agapito Rivera, enseguida, en la misma casa pero en otro local, abría sus puertas una tienda que se llamó Los Precios de México, de don Nacho Salvidea, quien al paso de los años volvería a Toluca como gerente de la Mercedes Benz; en la accesoria siguiente se encontraba La Vencedora, establecimiento propiedad de don Filiberto Cedeño; quien además tenía una fábrica de dulces llamada El Águila, esta tienda tuvo una sucursal en la esquina de Riva Palacio y Santos Villa; ubicándose posteriormente la casa matriz a Independencia número 24. Don Filiberto fue padre de los buenos amigos Plácida, Olguita y Filiberto así mismo abuelo de mi excompañera y amiga de la secundaria del que suscribe, Margarita Ceballos Cedeño. En Juárez número 4 estuvo la Nueva Aduana, de don Jacinto Celorio y padre del reconocido ginecólogo doctor del mismo nombre Jacinto Celorio Piña. En el número 8 de la misma calle en referencia se encontraba el almacén de abarrotes García Hermanos, de los hermanos Justo y Manuel García, por cierto don Justo  fue presidente Municipal de Toluca por elección (44-45) y  ministerio de ley (51-53); don Justo contrajo matrimonio con la señorita María del Carmen Pliego Alarcón procreando a 4 hijos de nombre María de Jesús del Carmen (Chuchita;  abuela paterna  de mi sobrino nieto Juan Pablo González Ozuna), María del Carmen, María de la Luz y José Luis García Pliego;  en otra accesoria de la misma casa hubo un comercio de don Maximiliano García, papá de Enrique García Tarango y abuelo de mi gran amigo Enrique García Hernández, destacados empresarios de nuestra ciudad (La Manzanita deliciosa); siguiendo rumbo a Independencia, en los bajos de la casa de la conocida familia Dosal, estaba un comercio cuyo dueño obtuvo un premio de un sorteo organizado por la Cervecería Central, una pensión vitalicia pagadera cada mes, quebrando al poco tiempo la cervecería y ante la expectación de los toluqueños, y para la tranquilidad del afortunado, le fue liquidado el equivalente en una sola exhibición.


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Gerardo R. Ozuna

Toluca: Rescatando identidad