Mi Toluca amada, décadas 50´s a nuestros días

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Mi Toluca amada, décadas 50´s a nuestros días

Jueves, 01 Febrero 2024 00:55 Escrito por 
Gerardo Ozuna Gerardo Ozuna Historias de familia: Rescatando identidad

Destacando el camino de la ciencia como el paradigma que debe guiar a nuestra sociedad en su futuro. La ciudad de Toluca es sólida, estructurada y fundamentada, por lo que se debe realizar un trabajo sobre las conclusiones del debate sobre la fundación y la identidad de nuestra gran ciudad.

Así es que fue por influencia paterna que desde niño me interesé por la historia local. Ya de adolescente, la vida me dio la oportunidad de convivir con gente académica, políticos, e historiadores y cronistas del ámbito estatal y local de mi querida entidad.

En mi madurez, tuve la oportunidad de tener nexos familiares con tres expresidentes municipales de la bella tacita de plata con olor a sacristía (Enrique Carniado), y por ello, cual me introduje más en la historia local, de convivir con personas de libros, e ignorando por qué razones llegó el momento en que, sin méritos suficientes, comencé a ser invitado en dar conferencias y escribir artículos en varios libros y, aceptando el reto de poner a prueba mi capacidad para enterarme de lo ocurrido en diversas épocas de la historia de nuestra ciudad.

Para los que vivimos en Toluca no solo es la herencia de otros ciudadanos y familiares ya desaparecidos; es la tierra que deseamos legar a nuestros hijos y nietos.

En el sano ejercicio de acercamiento al espacio y tiempo de nuestra ciudad, tal vez no estaría completo si se limitase a una mera curiosidad por el pasado (historia).

El presente y el futuro forman parte de la historia, nos instalan en ella, y obligan de algún modo, a que seamos cronistas e historiadores y escritores, con solo aceptar la máxima del belga Henri Pirenne; uno de los grandes historiadores del siglo XX:

El historiador es un hombre que ama la vida y sabe mirarla”.

La identidad social demuestra el sentido de pertenencia a su comunidad de parte de un individuo y se encuentra vinculada a los valores cívicos que son determinantes para la participación ciudadana en la formación de comunidad y colaboración con las autoridades en la toma de decisiones para la solución de los problemas.

Este ejercicio nos llama a la reflexión sobre esa conexión entre individuo y nuestra querida Toluca; porque es una convocatoria a anteponer nuestra condición de ciudadano a nuestros beneficios individuales, a trabajar por todos y no solamente por nosotros mismos.

Tener una conexión por medio del conocimiento y la razón es el primer paso de la identificación con la sociedad en la que vivimos, por ello el Dios Tolo hace este esfuerzo para dotar a los toluqueños de la información y análisis para conocer nuestra historia y los eventos que nos permiten ser hoy una gran ciudad mediante un tejido social.

En este ensayo precisamente enlazaremos el pasado con el presente de nuestra amada Toluca, la de ayer, la de estos días, la de siempre es el reflejo de nuestras familias; para un servidor es un lazo que las une, alimentando todos los días con buenas acciones, deseos y propósitos para tener una ciudad que merecemos, y así poder rescatar su identidad, para que las nuevas generaciones conozcan, a las familias que la constituyeron y de qué manera nuestra capital se conformó.

Toluca es la provincia y la provincia es la patria”.

Toluca tiene su propio origen, ancestral; vivimos sus costumbres y tradiciones, que han sobrevivido el paso de los años para así, poder amarla profundamente.

Es tierra, es el hogar de miles de familias oriundas que tratamos de cuidarla y que de ella hacemos un sitio habitable, gracias al cariño de mujeres y hombres que la han construido.

Sabemos que la familia es la célula de la sociedad, es por ello que tenemos que ver desde las entrañas, que es el espacio donde uno como ser humano adquiere los valores y principios que nos acompañarán durante nuestro desarrollo en este gran espacio que se llama vida.

Toluca es nuestro refugio, abrigo y defensa; aquí nacemos, forjamos nuestro carácter, alimentamos nuestro cuerpo y su espíritu; para después poder compartir experiencias y vivencias en cualquier ámbito social.

Recorrer sus calles, callejones, visitar sus museos y edificios históricos permite conocer su historia y la grandeza de nuestra ciudad y así, enamorarnos de ella como yo lo estoy.

Empiezo mi narración hilando un poco sobre el desarrollo del comercio en la ciudad, década de 1930 a 1940 que, para el que suscribe, marcó un parteaguas en el futuro económico de nuestra capital del Estado, que en estos tiempos se conocía ya como Toluca “La Bella” y “Toluca tacita de plata con olor a sacristía” (Enrique Carniado).

En este sentido este trabajo coincide con la recopilación de testimonios de la vida toluqueña que abordan otros segmentos de tiempo.

La obra está referida a una Toluca que ya no existe más, sin embargo, es la que amorosamente retrata con precisión sus vivencias, costumbres y tradiciones. La agricultura y el comercio eran las actividades sobresalientes en esta etapa de nuestra historia.

Decidí abordar este tema por la observación y contemplación de un mundo provinciano que me tocó escuchar por mi padre y su familia como era el comercio en esta década.

 

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Toluca en la década de 1930 a 1940 contaba ya con 40,000 habitantes y como capital del estado, aparte de la incipiente actividad burocrática; tenía como principales actividades las siguientes:

La agricultura, fundamentalmente el maíz; la explotación maderera en los municipios cercanos, cuya derrama económica era relativamente importante en el comercio local, la labor de decenas de establos, ranchos y haciendas que aún funcionaban con los remanentes derivados de la repartición agraria posrevolucionaria.

En relación a los servicios de transporte, se contaba con el ferrocarril México-Toluca-Acámbaro que eficientemente funcionaba y se complementa con el Toluca-Tenango y San Juan de las Huertas; además de camiones ligeros de carga, que utilizaban la carretera México- Toluca y las brechas abiertas, entre otros, por el coronel Filiberto Gómez gobernador del Estado y suegro de Wenceslao Labra (esposo de Rita Gómez) que tiempo después también fue gobernador del Estado.

Entre los comerciantes preestablecidos encontramos, además de oriundos de esta ciudad, a inmigrantes españoles, libaneses, chinos, polacos, judíos, rusos, lituanos, etc.; lo mismo que a procedentes de otros estados de la República; guerrerenses como don Juan Beltrán Nájera, J. Concepción Salgado (Chon), Ignacio Longares, Ignacio S. Miranda, Juan Miranda y José Ma. Cuevas. Guanajuato: Agustín Gasca Mireles, Hilario Carrillo, Maximiliano Caballero, Ramiro Márquez, Luis Badillo, Vicente Vallejo, Camilo Orozco, Miguel Calderón y Gabriel Corona y los mexiquenses que se avecinaron en Toluca para establecer sus negocios entre los que podemos mencionar a los siguientes:

Atlacomulco los Monroy Cárdenas; Jocotitlán, Luis Correa y Rafael Mondragón; Ixtlahuaca, Mucio Cardoso Gómez; Temascaltepec, Ciro Estrada; Chiltepec, Rafael Tapia; Almoloya de Alquisiras, Mariano Salgado y Refugio Almazán; Almoloya de Juárez, Eduardo Hernández; El Oro, Roberto Aguilar cuñado de Agustín Gasca y del doctor Rodolfo Salgado.

El comercio de esta época tiene reminiscencias de fines del siglo XIX y de principios del XX siendo parte de estos comerciantes que la ciudad de Toluca en la década de 1950 en adelante tiene ya una identidad tanto comercial, así como industrial.

Mi Toluca “La bella” en la década de 1950-1960 contaba con una población 115,000 habitantes, aunque en la cabecera municipal éramos 30 mil.

Durante esta década, tuvimos como presidentes municipales a grandes personalidades que se entregaron por tener un mejor Toluca: Felipe Chávez Sánchez 1949-1951 quien falleció en 1950, quedando como suplente don Justo García y por ministerio de ley a don Gerónimo Quiroz, Antonio Vilchis Hernández de 1952 a 1954, profesor Carlos Hank González de 1955 a 1957 y don Felipe Chávez Becerril de 1957 a 1959 (primer periodo).

Como gobernantes de nuestro estado estuvieron al frente del ejecutivo don Alfredo del Mazo Vélez de 1946 a 1951, ingeniero Salvador Sánchez Colín de 1951 a 1957 y doctor Gustavo Baz Prada de 1957 a 1963.

Esta década trasciende en empezar a moldear y definir el nuevo rostro de Toluca “La Bella”; desde su corazón, es decir su centro histórico enmarcado por sus tradicionales Portales.

Entre sus actividades y aficiones de la vida cotidiana de los toluqueños, se vio coronada al llegar el equipo de fútbol en el año de 1953, a la primera división cuyo gol de Mateo de la Tijera logró el anhelado ascenso del equipo escarlata.

Cabe mencionar que también el presidente de este Club, Don Luis Gutiérrez Dosal casado en primeras nupcias con Isabel Negrete y al enviudar, contrae nuevamente matrimonio con Gloria Sayas; funda otro icono para la sociedad toluqueña de esta época el famoso Banco Agrícola y Ganadero de Toluca fundado exactamente en el año de 1950, este banco estaba presente en la sala de la casa de las familias toluqueñas, era un orgullo trabajar, tener sus ahorros o tramitar un crédito para financiar a grandes agricultores y ganaderos de esta década entre los que se encontraban: Don Santos López Rodríguez, don Felipe Chávez Sánchez, Felipe Chávez Becerril, Silvestre Díaz López, los Gaxiola, Barbabosa y los Pliego entre otros.

 

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Banqueros como don Carlos Scougall, Jorge Ceballos y por supuesto don Germán Roth, hacían latir a la gran ciudad bombeando recursos frescos a la economía de Toluca.

Cabe mencionar a un gran personaje de esta década que destacó no solo como empresario, ganadero, agricultor, sino también como un gran emprendedor cuyas acciones que encabezó beneficiaron a los habitantes de la ciudad de Toluca, nos referimos a don Luis Gutiérrez Dosal, filántropo, emprendedor, hombre de bien, que llegó de España con su hermano José, a sumarse al gran equipo de personajes que transformaron Toluca.

En esta década, para ser exacto en 1956, muere el gran poeta Horacio Zúñiga con tan solo 56 años de edad, dejando un gran legado en la literatura.

El 7 de septiembre del mismo año fallece otro gran poeta Toluqueño (un valor de las letras del Estado de México) y, quien fuera director del Instituto Científico y Literario de Toluca de 1925 a 1927 Enrique Carniado (Toluca tacita de plata con olor a sacristía).

Durante esta década en Toluca se respiraba mucha tranquilidad, se percibía un ambiente respetuoso y resaltaba el temor y la sumisión hacia los padres a quienes se les hablaba de usted. A las damas, en su mayoría, solo les permitían salir con el novio si asistía con algún otro acompañante llamado chaperón (en lo personal, quien suscribe me tocó a principios de los 70, s), ya sea hermana, hermano, prima o primo.

Se acostumbraba a portalear y para amenizar esos paseos, todos los jueves por la tarde y los domingos por las mañanas en la Concha Acústica tocaba la banda del Estado de México a cargo del maestro y compositor Manuel Esquivel, quien compuso el himno del Estado de México.

Las amas de casa usaban como jabón para lavar la ropa el famoso Ibis y usaban manteca Charra que no brincaba al cocinar.

Para la sociedad toluqueña ya se contaba con los bailes “El blanco y Negro”, el Club de Leones de Toluca organizaba grandes bailes de coronación de su reina; también en el centro charro se organizaba el Baile del rebozo, entre otros importantes eventos sociales.

 

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Lugares de esparcimiento social: nevería El Globo, junto al cine Coliseo, fuente de sodas y restaurante L´Ambiant los cafés más famosos de la década; tradición el Café Liho de la querida Carmelita Liho, la nevería Elite; restaurante Pescadería Bermúdez famosa por sus empanadas.

Referente a diversiones deportivas, el automovilismo estaba en su apogeo con el Circuito Colón, carrera que organizaba don José Acra Carmona y otros juniors de la sociedad toluqueña.

Cines como el Florida y el Rex (otrora Teatro Principal) son los más cotizados, ya que el Coliseo y el Justo Sierra por ser de menor costo entraba la gente popular.

Continuará..!


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Gerardo R. Ozuna

Toluca: Rescatando identidad