La fatal ignorancia

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Publicado en Opinión

La fatal ignorancia

Jueves, 01 Febrero 2024 08:02 Escrito por 
Juan Carlos Núñez Armas Juan Carlos Núñez Armas Palabras al viento

En estos días Javier Milei presidente de Argentina ha pronunciado algunos discursos para evidenciar las falacias de los izquierdistas. Llamó mi atención la cita que en uno de ellos hace del libro de Axel Kaiser: La fatal ignorancia. La anorexia cultural de la derecha frente al avance ideológico progresista. Es un texto apasionante, si bien dirigido a Chile, patria del autor, resulta aplicable a otras geografías, especialmente a Latinoamérica.

A manera de introducción, en diciembre pasado se publicaron los resultados de la prueba PISA 2022 que reflejan nuestra triste realidad. Las cifras que arrojan, representan el peor desempeño de México en 15 años (desde 2006) y nos colocan en el lugar 51 de 81 países evaluados. Los puntajes obtenidos por los alumnos que realizaron la prueba muestran que los avances que se lograron del 2003 al 2009 se han revertido en los últimos años. Por ejemplo, el 34% de los adolescentes alcanzó el nivel 2 (el básico) que implica dificultades para interpretar y reconocer matemáticamente situaciones sencillas o bien que el 53% de ellos no pueden identificar la idea principal de un texto. Si más de la mitad de nuestros adolescentes no son capaces de entender un texto, ¿cómo serán capaces de defender las ideas de libertad y democracia frente al autoritarismo y la cultura de la cancelación?

El texto citado, desde el prólogo escrito por Heidelberg, define que la fatal ignorancia se refiere a la incapacidad para defender las ideas de libertad que han mostrado los sectores tradicionalmente calificados de derecha. Son fundamentalmente las ideas, las creencias y los valores que predominan en una sociedad la base que determina su evolución, tanto política como económica. Los socialistas acumulan 100 millones de muertos en cinco continentes, con dictaduras atroces y miseria generalizada, guiados por intelectuales que fantasearon sobre el paraíso, pero la ideología “de enfrente” no es capaz de evidenciar esta terrible realidad. Los socialistas atacan la libertad, que merece eterna vigilancia, pero los demás no la defienden. Las ideas y la hegemonía cultural inclinan el curso de la evolución social hacia la paz y la prosperidad o bien hacia la tiranía y la miseria.

Axel Kaiser cita a Jacques Maritain, pensador católico del siglo XX, “las ideas mueven a los hombres y por lo tanto jamás se deben descuidar”. Los partidarios de la izquierda saben que las ideas son un instrumento de poder. Los partidarios de la derecha no parecen enterados de esto. Irving Kristol, pensador conservador estadounidense, advierte que un pequeño cambio en los cuadros intelectuales produce grandes cambios sociales. Una institución funciona bien en la medida que la ética que inspira a sus integrantes, sus valores e ideas permanecen vigentes. Respecto al rol de los intelectuales, Kaiser, como demócrata liberal, se pregunta cuál ha sido la responsabilidad que han tenido en la historia y si hay que reflexionar en torno al papel que deberían cumplir. De tal manera que, si el pensamiento precede a la acción, entonces el resultado de las ideas, principios y conceptualizaciones son el origen de las transformaciones sociales. Las ideas, dice Hayek, surgen en unos pocos y se extienden hasta ser patrimonio de la mayoría. Así los intelectuales liberales vestidos en ocasiones de escritores, publicistas, profesores e historiadores, escriben sus ideas y a veces son leídos. Hoy sabemos que sin intelectuales que se sumen a la defensa de un sistema democrático de libertades, no sólo a nivel técnico, no se puede hacer mucho.

Las ideas pueden hundirnos o pueden sacarnos adelante. Kaiser ejemplifica con los nacionalsocialistas (nazis) y Hitler, quienes sostenían que su régimen era la verdadera democracia, su Estado policial un verdadero Estado constitucional y su tiranía la verdadera libertad. Dice Giovani Sartori que “el marxismo es como unas gafas que hacen ver al mundo tal y como lo filtran a priori”, sus ideas pueden prevalecer aun siendo completamente falsas, las ideas mueven al mundo sobre todo si son malas. Los mitos y prejuicios que la izquierda transmite a las masas se difunden a través de teleseries, discursos políticos (mañaneras) cátedras universitarias y columnas de opinión dirigidas a jóvenes entre quienes encuentran su mayor impacto. Me pregunto ¿el actual sistema populista es el resultado del sistema educativo que se originó en el pasado?

Estoy convencido de que quienes defendemos la libertad y la democracia no podemos seguir despreciando a los intelectuales. Resulta peligroso el desprecio a la cultura y la formación de sus portavoces. Las ideas son el motor de las instituciones. Los grupos económicos y sociales, que no se identifican con la izquierda, no pueden despreciar al mundo intelectual.

Cada uno de nosotros debemos de voltear a mirar las ideas, seamos aspiracionistas y convirtámonos en agentes movilizadores de masas en la cultura, en los sistemas escolares y universitarios. Debemos incentivar la defensa de nuestra democracia, de las instituciones, del empoderamiento de la sociedad, de nuestras libertades si queremos derrocar a los populistas. Cada persona está convocada a ser un activista político haciendo difusión de las ideas de libertad y democracia. Llevar estas ideas a todos los espacios que podamos y por los medios a nuestro alcance, desde la plática con la familia, en el café con los amigos, en el trabajo, en el transporte, por redes sociales, nuestra democracia liberal está en peligro y nosotros debemos vestirnos de heroínas y de héroes para salvarla del asedio.

 

*El autor es Maestro en Administración Pública y Política Pública por ITESM y Máster en Comunicación y Marketing Político por la UNIR.
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Juan Carlos Núñez

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