A escasas horas de que las calles de México se inunden de color violeta, la pregunta que flota en el aire no es “¿por qué marchan?”, sino “¿cómo es que no hemos logrado detener esto?”. A las puertas de este 8 de marzo de 2026, la conmemoración del Día Internacional de la Mujer no llega como una celebración, sino como un recordatorio estadístico de una deuda que el Estado mexicano se niega a liquidar.
Las cifras no son solo números; son sillas vacías, expedientes acumulando polvo y familias rotas. Según los datos más recientes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el año 2025 cerró con una cifra oficial de 721 feminicidios. Sin embargo, la realidad es más punzante: si sumamos los homicidios dolosos de mujeres que no fueron tipificados como feminicidio, el número de mujeres asesinadas violentamente en el último año superó las 2,300 víctimas. En lo que va de este 2026, ya se reportan más de 54 feminicidios, con Sinaloa, la Ciudad de México y el Estado de México encabezando la lista de la ignominia.
Una persona se desvanece en México ¡cada hora!
A la violencia que mata se suma la violencia que desvanece. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) arroja una cifra que hiela la sangre: hasta enero de 2026, México registra casi 119,000 personas desaparecidas, de las cuales aproximadamente 30,000 son mujeres.
Solo en 2025 desaparecieron más de 14,000 personas en el país; es decir, una persona se desvanece cada hora, y en el caso de las mujeres y niñas, la sombra de la trata y el feminicidio acecha cada reporte de “no localizada”.
La normalización del miedo
No todas las violencias terminan en muerte o desaparición, pero todas dejan cicatrices. La ENDIREH (INEGI) sostiene que el 70.1% de las mujeres de 15 años o más en México han experimentado al menos un incidente de violencia a lo largo de su vida.
Violencia psicológica: 51.6%
Violencia sexual: 49.7%
Violencia física: 34.7%
Estas no son experiencias aisladas; es el ecosistema en el que las mexicanas aprenden a sobrevivir. Caminar por la calle, trabajar o incluso estar en casa (donde el 40% de las agresiones ocurren por parte de la pareja) se convierte en un acto de resistencia.
¿Por qué marchamos este domingo?
Marchamos porque el sistema judicial aún arrastra un rezago histórico donde menos del 5% de los delitos contra mujeres llegan a una sentencia condenatoria. Marchamos porque, según ONU Mujeres, en este 2026 las mujeres mexicanas aún poseen apenas el 64% de los derechos jurídicos que ya se les reconocen a los hombres.
Este 8M2026, bajo el lema “Derechos, justicia y acción para todas”, las calles volverán a ser el único lugar donde la voz no se apaga. No es “provocación” ni “vandalismo”; es el grito de una sociedad que se niega a aceptar que mueran 10 mujeres al día en el país por circunstancias ajenas a las “causas naturales”.
El próximo domingo, cuando el asfalto retumbe, recordemos que detrás de cada consigna hay un dato duro que nos debería avergonzar a todos. La marcha no terminará hasta que las cifras dejen de ser un recuento de bajas y empiecen a ser una crónica de justicia.
El panorama 8M en Edoméx: el peor
El panorama en el Estado de México para este 8 de marzo de 2026 es crítico. La entidad no solo es la más poblada del país, sino que se mantiene como el epicentro de las crisis de violencia de género, feminicidio y desaparición en México.
Los datos duros y el contexto real que definen la situación actual en el estado:
1. El epicentro del feminicidio
El Edoméx ha iniciado 2026 bajo una sombra de violencia extrema.
En lo que va del año, ya se han registrado casos de alto impacto, como el hallazgo de mujeres sin vida en Toluca y en la zona boscosa de La Marquesa en enero.
Históricamente, el estado concentra una gran parte de los feminicidios a nivel nacional. En 2025, el Edoméx reportó una de las tasas más altas de delitos de alto impacto, con 368 delitos por cada 100,000 habitantes, afectando desproporcionadamente a las mujeres.
La violencia se concentra ferozmente en Ecatepec, Toluca, Nezahualcóyotl, Naucalpan y Chimalhuacán. Estos municipios no solo tienen Alerta de Violencia de Género, sino que registran el mayor número de carpetas de investigación por asesinatos de mujeres.
2. Emergencia por desapariciones
El Edomex es, actualmente, el estado con más personas desaparecidas en todo México.
Durante 2025, las desapariciones en la entidad aumentaron un 12.4%, alcanzando casi 14,000 casos registrados.
El 40.3% de las personas desaparecidas en el estado son mujeres (más de 5,600 casos solo en el último año).
El grupo más vulnerable son las adolescentes de entre 15 y 19 años, quienes representan el 22% de las desapariciones femeninas en el estado.
3. Violencia cotidiana y percepción de inseguridad
La violencia no siempre termina en muerte, pero permea todos los ámbitos de la vida de las mexiquenses:
El 79.4% de las mujeres en el Edoméx reportan sentirse inseguras, una cifra superior a la media nacional.
La violencia familiar es el delito más frecuente en el estado, con una tasa de 40.6 casos por cada 100,000 habitantes.
Casos recientes, como el de Ana Karen Nute (desaparecida tras pedir un transporte por app y hallada sin vida en Metepec este marzo de 2026), subrayan el riesgo extremo que corren las mujeres al movilizarse por la entidad.
4. Impunidad: el motor de la marcha
A pesar de los discursos oficiales, las colectivas denuncian que los casos de feminicidio y desaparición en el Edomex están “estancados”.
Las fiscalías estatales enfrentan una saturación que impide la resolución rápida, lo que lleva a las familias de las víctimas a realizar sus propias búsquedas y protestas.
Para este domingo, se espera que los contingentes en Toluca y Ecatepec sean de los más numerosos, exigiendo no solo seguridad, sino el fin de la simulación en las políticas de atención a la mujer.

