En el "narcofest" organizado por Morena en el Monumento a la Revolución, la presidenta fue enfática en el tema de la soberanía y su defensa. Esto como respuesta a los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto su partido y su gobierno, a partir de los señalamientos del gobierno norteamericano en contra de varios políticos emanados de las filas del partido en el poder, los que comenzaron con las acusaciones sobre Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia del estado de Sinaloa.
De manera general, la presidenta pidió salir en defensa de la soberanía nacional, claro, en un discurso que reduce el poder supremo que emana del pueblo a un poder que no debe aceptar injerencias externas, olvidando convenientemente que la idea de soberanía exige también que no haya ninguna fuerza interna que opaque el poderío del Estado y, con ello, el monopolio del uso legal de la violencia.
Aclaremos: con ello no queremos decir que estamos a favor de la injerencia de Trump en la política nacional; así como brota la corrupción en la clase política mexicana, la de todos los partidos, no solo la de los miembros del partido en el poder, también es súper evidente cómo el presidente norteamericano utiliza sus hilos para alcanzar sus intereses en todo el mundo, lo que tampoco hace de la forma más aceptable socialmente hablando.
Sin embargo, si el discurso de la presidenta es cuestionable de por sí, por ser una expresión de la más vil manipulación de masas, con la llegada de la fecha del partido inaugural de la Copa Mundial de Fútbol FIFA 2026, su discurso se convierte en una verdadera "mentada de madre" para el pueblo mexicano y deja en evidencia la demagogia con la que se conduce este gobierno, su verdadero rostro, que no es ni remotamente distinto al de los gobiernos del PRI o el PAN, pero sobre todo deja en evidencia el sometimiento que también presenta frente a los poderes fácticos internacionales.
Creo que, en relación con lo que comentamos, son tres hechos, cuando menos, los que podemos resaltar. El primero y más importante es el silencio y los oídos sordos que ha tenido el gobierno con el caso de los desaparecidos en el país y las madres buscadoras, poniéndole solo interés a la justa futbolística, una atención que el tema de los desaparecidos no ha tenido. El segundo es el dispendio de recursos para la organización del Mundial que ha asignado también y, desde luego, la cesión de parte de la soberanía que dice defender la presidenta a la Federación Internacional de Fútbol.
Algo que seguramente no sabe la mayoría es que la FIFA es una organización privada que realiza una justa que dice tener carácter mundial y que realmente ejerce un modelo de negocio por el que esta organización gana ríos de dinero cada que se organiza este evento. Un Mundial que toma como pretexto el deporte para engrosar los bolsillos de un grupo de personas y, si no lo creemos, tan solo hay que ver las cantidades que los organizadores buscan cobrar en entradas, alimentos y retransmisiones del evento, donde solo se le da una embarradita a los gobiernos de los países anfitriones; de otra forma no se les concede ser sedes del evento.
Desde que se les otorga a los países ser sede del evento, se les hace firmar una serie de compromisos, entre los que está entregar el control de los estadios a la Federación y, en el caso de México, esto ha generado un conflicto ético, jurídico y económico en este 2026, pues resulta que en los estadios, particularmente el Estadio Azteca, hoy Banorte o "Ciudad de México", existen titulares de derechos por títulos de aportación sobre los palcos, sobre los que pueden disponer como si fueran propietarios, ingresando cualquier artículo, insumo o cosa legal, pues simplemente su derecho se equipara al de dueños de los palcos durante cierto tiempo.
Resulta que la FIFA no ha reconocido esos derechos. Esto a pesar de que ha intervenido, al día de hoy, a través de juicios de amparo indirecto, cuando menos un Juzgado de Distrito y un Tribunal Colegiado de Circuito como revisor, los que han dictado medidas precautorias para que se respete, sin ninguna limitación, el derecho de los titulares de estos palcos, a lo que la Federación de Fútbol simplemente ha dicho que no es posible, pues el estadio se les ha entregado para su control y por ello no les aplica la ley mexicana ni el imperio de las autoridades nacionales. Unas medidas que en las últimas horas fueron revocadas dentro del Amparo Indirecto, expediente 730/2026, seguido ante el Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil en la Ciudad de México, el que se aventó la puntada de elevar el interés de una organización privada como la FIFA a interés público.
¿Es posible que el poder soberano se someta a un poder externo y privado, aunque sea solo temporalmente, y que siga siendo soberano? ¿Qué pasó con el derecho humano al libre tránsito? ¿Qué pasó con la idea de defender la soberanía por encima de cualquier poder externo? La respuesta, creo, nos la da la realidad que estamos viviendo en este momento.
Saque usted sus conclusiones, vea los videos de lo que han hecho los titulares de los palcos del otrora Estadio Azteca y la respuesta que han recibido, sin que hasta el día de hoy los tribunales nacionales, que son los encargados de defender la soberanía nacional en lo interno, logren el cumplimiento de sus determinaciones y donde, por cierto, el gobierno federal ha hecho como que no sabe nada del tema; es decir, ahí no es necesario defender la soberanía nacional.
ADDENDA
1. QUE SALGA LÓPEZ OBRADOR A LAS CALLES A DEFENDER LA SOBERANÍA NACIONAL
Siguiendo con el tema de la defensa de la soberanía nacional, dice el orate de Gerardo Fernández Noroña que se pongan a temblar si sale López Obrador a las calles a convocar a la defensa de ella. Apuesto a que no saldrá de su madriguera y que tal vez mande algunos mensajes más desde ella; hacerlo le representa ponerse en el ojo de Donald Trump, pues su salida sería un acto de provocación directo y abierto, donde ni el gobierno federal lo podría proteger y vaya que el presidente norteamericano le trae ganas a él y a sus cercanos.
2. QUIEN FUERA SENADOR, POR MORENA CLARO, Y TUVIERA UN AMIGO COMO NACHO MIER
Imagine que usted fuera senador de oposición, que sus cuentas bancarias estuvieran congeladas por la UIF y que usted llegara a pedirle al presidente del Senado que le pagaran vía cheque, porque no puede hacer uso de ellas. ¿Qué cree que le diría el presidente del Senado? ¿Cree que lo apoyaría a pesar de ser de oposición? Seguramente no. Lo que le diría es que su dinero lo guardaría la cámara a la que pertenece y que, una vez que se resuelva la situación por la que es investigado, se le depositaría en las cuentas al desbloquearse, pero que no hay otra cosa que hacer de momento.
Bueno, todo lo contrario pasó con el senador Enrique Inzunza Cázarez, a quien le pagan con cheque porque tiene sus cuentas bancarias congeladas, para que no se quede sin llevar el chivo a la casa, seguramente.
¿Para qué le cuento qué le hubiera pasado a usted o a mí, como mortales de a pie, si estuviéramos en una situación similar? Como dice el dicho: "A los amigos, justicia y gracia; a los adversarios, solo justicia".
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Abogado postulante y miembro de la Escuela para la Formación Política y Sindical A.C.

