El accidente ocurrido en la autopista Guadalajara-Tepic, en el tramo de Plan de Barrancas, otra vez puso de manifiesto un problema muy frecuente: los percances en los que participa el transporte pesado. En este caso, uno de los tractocamiones involucrados llevaba metabisulfito de sodio, sustancia que obligó a extremar precauciones por el riesgo de liberar gases irritantes. La causa la determinarán las autoridades. Sería irresponsable atribuirla desde ahora al exceso de velocidad, cansancio o alguna falla. Pero sí obliga a preguntar cómo se vigila a estas unidades, especialmente cuando transportan materiales peligrosos, y cómo es que en una carretera con esas características vuelca una unidad así.
Casi 38 accidentes diarios
Los números nos permiten dimensionar el tamaño del problema y del peligro. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Transporte, durante 2024 se registraron 13 mil 771 siniestros en la Red Carretera Federal vigilada por la Guardia Nacional. Son 38 accidentes cada día. Dejaron mil 812 personas fallecidas en el lugar y seis mil 800 lesionadas. El dato que llama especialmente la atención es que el error humano estuvo relacionado con el 86 por ciento de las causas identificadas.
Los vehículos de carga son una constante en estos percances en carreteras. Las estadísticas oficiales incluyen camiones unitarios, tractocamiones articulados y doblemente articulados, por lo que no sería preciso hablar de un número determinado de “accidentes de tráileres” diarios. Sin embargo, en 2022 participaron cinco mil 875 vehículos de carga en los siniestros registrados en carreteras federales, lo que representa un promedio de 16 diariamente. Para 2024, este tipo de transporte representó el 24.4 por ciento de los vehículos que participaron en los accidentes.
México tiene reglas para evitar que un operador conduzca agotado. La NOM-087-SCT-2-2017 establece una pausa de 30 minutos después de hasta cinco horas continuas al volante. En el autotransporte de carga permite un máximo de 14 horas de conducción dentro de un periodo de 24 horas y exige al menos ocho horas continuas de descanso cuando se alcanza ese límite. Los conductores deben llevar una bitácora de horas de servicio. Pero, ¿quién y con qué frecuencia verifica que realmente se cumpla?
El contraste con Europa es que en los países de la Unión Europea la regla general establece un máximo de nueve horas diarias de conducción, que puede extenderse a diez solo dos veces por semana. Después de cuatro horas y media al volante se exige una pausa de por lo menos 45 minutos. También existen límites semanales y periodos obligatorios de descanso. Pero el asunto es que no se trata nada más de imponer reglas, sino de contar con condiciones para cumplirlas, incluidos espacios adecuados y seguros para que los operadores puedan detenerse.
La vigilancia es trascendente
Velocidad y cansancio son dos factores preocupantes. En el anuario 2024 de accidentes en carreteras federales aparecen 699 casos asociados con velocidad excesiva y 173 con conductores que casi se dormían. Las cifras corresponden al total de vehículos involucrados y no exclusivamente a tractocamiones, pero confirman que son elementos presentes en las carreteras. De ahí la necesidad de reforzar revisiones, radares, bitácoras y supervisión efectiva de las jornadas de quienes conducen transporte pesado.
Pero además, cuando una unidad lleva sustancias químicas o materiales peligrosos, el asunto va más allá. Un accidente ya no pone en riesgo únicamente al conductor y a quienes circulan alrededor, porque aparte de todo obliga a cerrar autopistas, movilizar equipos especializados y generar una emergencia para comunidades cercanas. Es claro que las normas están definidas, pero se debe revisar si hay suficientes paradores, vigilancia y controles para cumplirlas. Un tractocamión de decenas de toneladas no puede circular por una autopista como si el cansancio, la velocidad y las horas acumuladas al volante fueran solo tema del conductor. Son un problema de seguridad para todos los que circulan, para quienes viven a las orillas de las vías y para todos los mexicanos por el costo que representan los siniestros.

