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Los sonámbulos

Domingo, 22 Octubre 2017 10:06

Los Sonámbulos... Apocalipsis sin causa

Como en los juegos futboleros, el sistema político (gobernantes, partidos, legisladores, etc.,) actúan sincronizados en la clásica estrategia del entrenador chambón (ahora son directores técnicos) de “T” en “B” (“todos en bola”, a tontas y locas) aun en tiempos de relativa tranquilidad.

De la chistera de las ocurrencias ha salido cualquier programa de gobierno y este agonizante sexenio no está más lejos de las supuestas transformaciones de las últimas cuatro décadas y la extraña pero consistente ecuación, como las que se han puesto de moda, donde menos es todavía menos a pesar de ser más.

Por ello a la vista se tiene una chunga económica con el TLC y la actuación impune del rentismo especulador, amén de ese mal chiste democrático con una cantidad impronunciable de candidatos (in) dependientes, algunos oficialmente embozados, así como otras figuras abiertamente protagónicas pues saben que después de ellos ningún gallo canta.

Después de la ilusión de haber ingresado al primer mundo a punta de insurrecciones eclesiales en selvas no tan clandestinas y de haber demostrado durante más de 22 años el hecho asombroso de que de reversa también se avanza, las voces apologistas mutaron en apocalípticas de una causa perdida de antemano, si es que había alguna en favor de interés general.

En este país donde lo irreal es cotidianamente posible en la esfera de la vida pública gracias a la configuración de la simbiosis político-empresario o viceversa, el humo es la realidad y todo cabe, hasta la exigente desvergüenza de que no se aplique la ley por el elevado motivo de alcurnia política y se lave el honor en desplegados públicos.

“No me basta con ser feliz, necesito que los demás sufran”, decía Marx (Groucho) al parecer el filósofo involuntario de las nuevas generaciones de políticos y dueños de la riqueza nacional, que hasta sus mínimos aciertos los convierten en grandes equivocaciones, como ese noble concepto de democracia.

A eso se ha apostado durante ya varias décadas, con una espiral creciente de corrupción, impunidad, violencia natural e inducida, desigualdad, pobreza rayana en miseria, lo cual ha sido respaldado por una narrativa cínica que al tiempo que promueve paraísos hace sonar las trompetas de su propio armageddon sin parar mientes en la consecuencias a pesar de las lecciones de la historia.

¿Otros seis años de capitalismo depredador, de fachadas democráticas, de negocios al amparo del poder, de saqueos y violencia?

Hasta las opciones presuntamente menos afines al Ogro Salvaje están acorraladas por el espeso andamiaje que se ha edificado en este tiempo, todo mediante tácticas humorísticas y estrategias hiperbólicamente grotescas, narradas con fundamentalismos para provocar el efecto deseado entre consumidores finales de ilusiones.

“Un día en horrorilandia” es el título de un libro en el cual las pesadillas se hacen realidad. Aquí es al revés y en forma constante.

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