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Nuevos juegos de canallas y el viejo arte de insultar

Lunes, 02 Septiembre 2019 00:08 Escrito por 
Nuevos juegos de canallas y el viejo arte de insultar Nuevos juegos de canallas y el viejo arte de insultar

George R. R. Martin es el famoso autor de muchas novelas número uno del New York Times, incluida la aclamada Canción de hielo y fuego que inspiró la exitosa serie de TV, Juego de Tronos y que hasta ahora incluyó cinco de sus novelas: Juego de Tronos, Choque de reyes, Tormenta de espadas, Festín de cuervos y Danza con dragones.

En 2014 Martin, junto con Gardner Dozois, hizo una compilación de historias que intituló Canallas (Rogues), con una introducción que titula Todo el mundo ama a un Canalla… aunque a veces nos arrepentimos toda la vida. Los fanáticos de la serie Juego de Tronos podrán apreciar una nueva narración (El Príncipe Canalla o El Hermano de un Rey) que Martin añadió a su famosa saga novelesca.

En esa compilación desfilan estafadores y pícaros, ladrones, tramposos y granujas. Chicos malos y chicas malas. Engañadores, seductores, timadores, charlatanes, impostores, farsantes, falsos, mentirosos, canallas, embaucadores… que, como dice Martin en su introducción, ¨tienen muchos nombres y aparecen en historias de todo tipo, en cada género, en mitos y leyendas… y, oh, en la Historia también.”

La Historia, en efecto, está llena de canallas que nos parecen agradables y hasta ¨ inteligentes ¨... hasta que somos víctimas de sus canalladas. Creo que siempre ha sido así (desde el canalla de Caín) y en la actualidad la canalla sigue imperando: en las narrativas de todos los medios (literatura, periodismo, cine, radio, televisión, blogs, you tube, Twitter, Whatsapp, etc) y en la vida real. Entre los individuos y entre las naciones la falta de respeto es la moda...dicho sea con todo respeto.

Entre muchas palabras y las malas palabras, el insulto reina. Y la palabra canalla está de moda y se utiliza como sustantivo desde la canción del ambiguo Divo de Juárez Juan Gabriel o su querida amiga Rocío Durcal, pasando por Marisol (La Faraona de la Cumbia, la Magia del Norte) o Margarita (la Diosa de la Cumbia) hasta el rock del súper show de los Váskez o del renacido grupo Canallas (cada quien sus canallas gustos). O recurriendo al reciente cine mexicano (Los Canallas) y si sigue buscando en la red va a hallar libros como La Cocina Canalla (que utiliza todas las malas palabras que puede para ilustrar sus recetas) o El Canalla Legalista (según el filósofo francés André Comte-Sponville, un “canalla legalista” es aquel que basa casi todo su accionar moral en el estricto respeto de la ley, y cree que con eso es suficiente). O blogs como El Liderazgo Canalla o el de Humor Canalla (¨no es que sea mal hablado es que me expreso con toda libertad¨).

Pero usar la palabra canalla como adjetivo es, según el poeta y ensayista Gabriel Zaid, poesía pura cuando se refiere a ya sabe quién...a quien con su fina ironía (que es otra forma de insultar) llama El poeta del insulto (Gabriel Zaid, ¨con todo respeto¨ refiriéndose a AMLO en el Reforma del 24 de junio de 2018, justo antes de la elección presidencial y al día siguiente reproducido en Letras Libres).

Qué casualidad.. Hace seis meses se destapó un escándalo, hoy ya olvidado (porque en estos tiempos canallas hay tres o cuatro ¨escándalos¨ diarios), por la llamada Operación Berlín, un supuesto intento masivo de propaganda negra usando bots (aféresis de robot: es un programa informático que efectúa automáticamente tareas repetitivas a través de Internet mediante computadoras) contra el entonces candidato de Morena a la presidencia. No obstante, AMLO resultó electo por abrumadora mayoría, aunque todavía muchos en la oposición no entienden ¨cómo haiga sido¨...

Y desde entonces se han intensificado, ¨con todo respeto¨, los insultos de él y contra él. El que se lleva, se aguanta (´Rosario, no te preocupes, hay que aguantar¨, díjole el ex presidente) y López Obrador ha demostrado que como decía El Quijote, Donde las toman, las dan... y sigue la mata dando. Y como en el huevo y la gallina, ¿quién fue primero?

No se sabe en este tiempo de canallas, como en diciembre pasado cuando reviró el presidente Andrés Manuel López Obrador a quienes lo criticaron por llamar mezquinos y neofascistas a sus adversarios y aseguró que quizá no debió utilizar esa expresión: ¨Yo entiendo que no les haya gustado lo que les dije a los que promueven el odio, a lo mejor no debí utilizar la palabra mezquino, que es pobreza, miseria, según el diccionario, a lo mejor debí decir que son tiempos, también, desgraciadamente, de canallas", dijo el presidente.

Y añadió: ¨Qué es eso de estar utilizando robots para impulsar campañas. Siempre ha existido el conservadurismo pero deben tener un poco de decencia".

Quién sabe si sean masivos bots o muy numerosos comentarios espontáneos, pero del otro lado también las dan...

En fin, si no siempre es poesía, insultar sí es un arte. Y el arte de insultar tiene su historia, desde El Arte de Insultar del filoso filósofo alemán Schopenhauer en el siglo 19, hasta el reciente libro del versátil escritor mexicano Héctor Anaya con el mismo nombre.

Hay una obra de teatro, Para Tiempo de canallas, de Lillian Hellman, que ha sido la inspiración para muchos usos, insultos y malas costumbres. En el terreno de la política internacional, se suele llamar Estado canalla a aquel que, de acuerdo a algunos analistas o dirigentes políticos, pone en riesgo la paz mundial. Noam Chomsky, el polémico ¨cuestionador de lugares comunes¨escribió en 2001 (Ed. Paidos) su versión del Estado Canalla: el imperio de la fuerza en los asuntos mundiales.

También se habla de El Capitalismo Canalla, libro de César Rendueles (Ed. Seis Barral, 2015) donde expone su historia personal con el capitalismo a través de la literatura. Y del Periodismo Canalla, los medios contra la información (Ed. Icaria, 2012, ), libro de Pascual Serrano, quien provoca con su afirmación de que los medios de comunicación están teniendo una responsabilidad fundamental en que las nuevas generaciones no logren comprender nada de lo que está sucediendo en el mundo (y las viejas generaciones menos).

En suma, respecto a la palabra canalla que hoy nos ocupa, sus múltiples significados varían según sea El canalla o La canalla y en este último caso es diferente hablar de una mujer canalla que de ¨La Canalla¨ en general, que el decente pero discriminador discriminado Chapulín Colorado llamaba Chusma a sus compañeros de vecindad y algunos denominan Gentuza y en reciprocidad los miembros de ésta ejercen su licencia poética y les adjudican el mote de fifíes, pirruris o de plano la Mafia del Poder. Pero este es un cuento de nunca acabar...y el sexenio apenas empieza.

El tema es inagotable, aunque el espacio-tiempo no. Otro día continuaremos.

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Javier Ortiz de Montellano

Articulista invitado