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Las demandas de la Normal Rural de Tenería, vivas 50 años después

Jueves, 10 Octubre 2019 00:08 Escrito por 
Las demandas de la Normal Rural de Tenería, vivas 50 años después La Tribu Entera

“A pocos meses del inicio del nuevo gobierno, los alumnos de la Escuela Normal Rural “Lázaro Cárdenas del Río”, en Tenancingo, iniciaron una rebelión estudiantil. Quemaron camas viejas y colchones más viejos aún; destruyeron los pocos cristales que todavía quedaban en las ventanas de los edificios; se apoderaron de varios autobuses de pasajeros con la intención de dirigirse a Toluca, la capital del estado; saquearon algunas tiendas de abarrotes del centro de Tenancingo, entre otros estropicios. En cuanto se enteró el gobernador Hank, le pidió al secretario de Educación que se entrevistara in situ con los estudiantes para conocer sus demandas. La respuesta del maestro Agripín García fue lacónica: ‘los muchachos tienen hambre y les hace falta todo. También a la escuela’, repitió, ‘Todo es todo. No hay ni pizarrones’. La respuesta del profesor Hnak fue igual de concisa: ‘Los estudiantes tienen razón’”.

Así narra el ex gobernador, Ignacio Pichardo Pagaza, aquel momento del sexenio del profesor, Carlos Hank González (1969-1975). En el libro “Anatomía de un gobierno singular”, el maestro Pichardo explica, sólo como referencia, cómo –a los pocos meses de iniciada la administración de Hank González en el Estado de México- se afrontaron las demandas de los normalistas, las cuales -50 años después- siguen representando un problema vigente en el escenario político estatal y nacional.

Esta semana, estudiantes de la misma Escuela Normal Rural de Tenería decidieron ocupar las casetas de cobro de la autopista México-Toluca y dejar el paso libre –previa cuota para ellos- y provocaron daños a las instalaciones de esa vía. Además, hasta el pasado lunes tenían bajo su poder 92 autobuses de pasajeros que desde hace semanas tomaban por asalto, con operadores (choferes) incluidos, a quienes mantenían “retenidos” en las instalaciones de su escuela.

El presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat), Odilón López Nava, denunció que el daño económico provocado por la retención de los camiones ascendía a 500 millones de pesos, además de la pérdida de horas de trabajo, y acusó que los operadores se encontraban literalmente secuestrados. De enero a septiembre –explicó el dirigente- se habían secuestrado más de 300 autobuses y operadores.

Indudablemente, esa forma de exigir de los estudiantes normalistas de Tenería es una práctica regular. En ocasiones, al llegar a Tenango del Valle con dirección a Tenancingo, puede encontrarse un grupo de jóvenes que –con el rostro cubierto- detienen el recorrido de los vehículos, generalmente en los topes y piden “cooperación” para atender sus necesidades.

Ahora la expresión trascendió al ámbito federal, porque ocuparon una vía clave en la comunicación terrestre entre la capital mexiquense y la Ciudad de México. Ocurrió un día después de que los taxistas realizaron bloqueos y paros, para protestar en contra de los servicios de movilidad que funcionan por aplicaciones digitales, como Uber, Cabify y Didi. Esa manifestación provocó inconformidad en muchos sectores de la sociedad.

Este martes, ante las demandas de los normalistas de Tenería –que en muchas ocasiones eran ignoradas-, la respuesta del gobierno federal fue el diálogo inmediato y lograr acuerdos que permitieran el tránsito normal en la autopista y la liberación de los 92 operadores y sus respectivas unidades de servicio. Hasta este miércoles seguía el proceso para devolver autobuses y conductores.

Acudieron a la Secretaría de Gobernación y acordaron la liberación de las personas retenidas y de los camiones de pasajeros; además, definieron que se regularizará el pago a los docentes frente a grupo, correspondiente a septiembre y octubre, y de manera destacada, la manifestación les redituó el otorgamiento de 84 plazas docentes a egresados de la Escuela Normal “Lázaro Cárdenas del Río” del ciclo escolar 2015-2019, es decir: para quienes estudian actualmente.

Sin duda, las autoridades federales tienen claro que no desean repetir una historia como Ayotzinapa –que también ocurrió con estudiantes normalistas- y que provocó uno de los momentos más negros en la historia del país, cuando desaparecieron 43 jóvenes.

Un sector de la sociedad dirá: “Qué bueno que lograron sus objetivos”, pero surgen algunas preguntas: ¿para que usted y yo obtengamos una respuesta del gobierno deberemos tomar casetas y bloquear avenidas?, ¿qué pasará con las siguientes generaciones de egresados?, ¿aprenderán que esa es la ruta a seguir o las autoridades tomarán medidas definitivas y regresarán a aquel modelo en el que estudiar en una normal garantizaba una plaza en el magisterio?

El haber atendido y “resuelto” así la demanda de los normalistas es -desde la perspectiva de la comunicación política- un precedente delicado, porque parece que el mensaje que se envía a la sociedad es: "toma una calle y atienden tu petición". ¿Hasta qué punto el Estado mexicano podrá sostener esa dinámica?

Twitter: @RJoyaC

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Ricardo Joya

La tribu entera