Aquí no pasó nada

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Publicado en Opinión

Aquí no pasó nada

Jueves, 14 Enero 2021 00:15 Escrito por 
Ricardo Joya Ricardo Joya La Tribu Entera

Está en todo su derecho. Se trata de su vida privada. Nadie debe juzgarle. Lo que haga en su “tiempo libre” es parte de su libertad, y así podríamos enlistar una serie de expresiones para justificar o tratar de entender la decisión del subsecretario federal de Salud, Hugo López-Gatell, quien decidió vacacionar durante fin de año -en medio de la pandemia por Covid-19- en las playas de Oaxaca.

Por supuesto que cualquier persona -en estricto sentido- es libre de hacer lo que mejor considere; el problema radica en que López-Gatell no es cualquier persona, es el “líder” de las acciones del gobierno de México para controlar la pandemia provocada por el coronavirus (en lo que mucho han fallado) y se le asignó la responsabilidad de informar -casi todos los días- sobre la evolución de los casos y fallecimientos en México.

En diferentes ocasiones -parece que más forzado por la realidad- ha convocado a la población a que usemos el cubrebocas, que mantengamos sana distancia, que nos lavemos las manos con frecuencia, que usemos gel antibacterial y… que nos mantengamos en casa, todo ello para evitar la propagación del virus, que hasta este miércoles supera el millón 500 mil casos y las 135 mil muertes.

El personal de salud no ha dejado de estar en el “frente de batalla” tratando de salvar la vida, literalmente, de quienes se han contagiado, y lo han hecho con enormes sacrificios: alejados de sus familias, sin las medidas de protección suficientes y plenamente adecuadas, en un trabajo que no cesa y donde están en permanente riesgo de contagio.

La gente de medicina, enfermería, limpieza, ambulancias, laboratorios, no han podido detener sus labores… y el señor subsecretario: feliz, sonriente, tomando el sol en la playa. El mismo subsecretario que -se supone- es corresponsable de coordinar los esfuerzos del sector.

¿Qué habrán pensado quienes dependen de él?, ¿qué mensaje envía a quienes nunca han creído en el virus?, ¿qué sentimiento les habrá provocado a quienes han asumido -responsablemente- la decisión de mantenerse en sus casas?

El señor subsecretario está tranquilo porque lo protege el “manto presidencial”. El presidente, Andrés Manuel López Obrador, defendió a su colaborador diciendo que hay una “campaña de desprestigio contra el doctor Hugo López-Gatell”, descartó que esté pensando en renunciar, al tiempo que enalteció su currículum y su “capacidad de exposición, porque -dijo- es muy importante saber transmitirle al pueblo lo que debe hacerse, y él tiene mucha capacidad para eso”. Lo calificó de “honesto, honrado”.

Y sí, quizá sí fue honesto porque el propio López-Gatell dijo que no tenía nada que ocultar y que fue a visitar a familiares en Oaxaca. En las fotografías que se hicieron públicas, se observa al subsecretario sonriendo -como es natural estando frente a una playa- en lo que parece ser un restaurante de Zipolite, Oaxaca, aunque no lleva mascarilla y explicó que en esa entidad las medidas de confinamiento son distintas a las de la Ciudad de México, porque allá sí están abiertos los restaurantes.

El factor diferencial es que López-Gatell es uno de los funcionarios públicos con mayor responsabilidad para enfrentar la pandemia en México y con su viaje ha abonado a su reputación, que Kenneth A. Shepsle define como “el compendio de las aptitudes especializadas de un individuo en cuanto líder: refleja no solo su bagaje de experiencia y predisposiciones políticas sino también sus rasgos de carácter, probidad y talento”, y añade que “el líder ofrece su reputación como una garantía cuando asume la responsabilidad del liderazgo: su reputación queda sobre la mesa, por así decirlo, y aumentará o se empañará sobre la base de su desempeño”.

En México, a diferencia de otros países, el subsecretario se mantiene en su cargo e incluso viajó a Argentina para conocer la operación de la vacuna rusa contra el Covid.

En Nueva Zelanda, en abril del año pasado, el ministro de Salud, David Clark, viajó a una playa y violó el confinamiento al practicar la bicicleta de montaña. Reconoció la violación, se disculpó y renunció. El ministro (ahora ex ministro) de Finanzas de Ontario, Canadá, Rod Phillips, también hizo un viaje al Caribe, en medio de la pandemia; reconoció que “fue una decisión equivocada”, ofreció disculpas y presentó su renuncia que de inmediato fue aceptada. Nadie les pidió la renuncia, ellos la presentaron, pero para eso se requiere tener… valor y ética.

Además, la renuncia o cese (imposible) de López-Gatell significaría reconocer un fallo del gobierno federal -aunque haya sido una actitud personal- y eso no le gusta al presidente.
La indolencia, la soberbia y la irresponsabilidad -una vez más- se hacen patentes en la manera de comunicar del gobierno federal.

PERCEPCIÓN

En la primera colaboración de 2021 en DigitalMex: Que el nuevo año nos permita recuperar la esperanza. Que no falte la salud, el amor, la alegría, la paz y la prosperidad en el hogar de todas y todos. Que los reyes magos les hayan traído todo lo bueno que merecen y todo aquello que les haga felices.
Felicidades al equipo de DigitalMex.


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