Hoy hablaremos de José Vicente Villada

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Hoy hablaremos de José Vicente Villada

Domingo, 25 Julio 2021 02:48 Escrito por 

¡Hoy hablaremos de un excelente gobernante que tuvo nuestro estado en la época porfirista… que el general José Vicente Villada fue un gran gobernador no se discute!

José Vicente Villada, nació en la ciudad de México el 15 de diciembre de 1843, sus padres fueron el General de División Manuel María Villada, quien murió en el estado de Guerrero quedando huérfano muy chico, y la señora Cayetana Perea y Zuleta, a cuyos esfuerzos y gran empeño se debe la primera educación del coronel Villada.

 

 

Su primer intento fue convertirse en artesano aprendiendo el oficio de tipógrafo. La guerra y su patriotismo lo hicieron que se transformara en un esforzado soldado de la Reforma conociendo a los más ilustres hijos de Toluca, que peleaban contra el clero, contra la Intervención y por la Reforma. De ellas en otras ocasiones se ha recordado a Berriozábal, José María Hernández, Agustín González Fuentes, Jacobo González y González y al más distinguido de todos, por su juventud y su firmeza, Plutarco González.

gral vicente villada

Villada no fue partidario de los hombres de Tuxtepec y en los primeros tiempos del gobierno de Díaz estuvo alejado de la política, dedicado al periodismo, en su imprenta que estableció en la calle de Arco de San Agustín número 5, en la cual editaba todas las obras que le parecían apropiadas para difundir las ideas de la democracia y del progreso. El general Díaz, hábilmente lo atrajo y lo nombro, senador de la Republica, exaltándolo más tarde a gobernador del Estado de México (sabemos que esta candidatura la quería el yerno del general Díaz, Ignacio de la Torre y Mier; esposo de su hija Amada Díaz); sabemos que Villada gobernó durante cuatro periodos el Estado; 1889-1893; 1893-1897; 1897-1901 y 1901-1904 el año en que muere.

Villada, llevo a cabo la obra más perdurable, que ha pretendido ser imitada, ser un hombre de su tiempo y no un imitador del pasado. No es entendible, hoy en detalles de cómo disemino el progresó y que hizo para facilitar la trasformación de nuestro estado en una región con menos miseria; pero nos remitimos a las palabras que se encuentran impresas en su Memoria de la Administración Pública que corresponde al cuatrienio de 1889 a 1893; donde se menciona: “El gobierno ha procurado otorgar franquicias a los industriales y a los comerciantes; fomentar la agricultura provocando la explotación de frutos enteramente nuevos para nuestro suelo en sus diversas zonas; inculcar en los adultos el principio de amor al trabajo y despertar en los niños los más nobles y levantados sentimientos”.

Las cárceles, el Instituto, la asistencia pública tuvieron en el general Villada el mejor impulso y sobre todo encontraron a un gran estadista de tipo moderno, anti feudal y progresista.

Hay testimonios, de cómo algunos latifundios se fueron transformando en empresas de tipo capitalista; pero subrayamos, el hecho de que Villada fue el primer gobernador que procedía de las capas no feudales del estado, que encontró el ambiente preparado por el incipiente desarrollo capitalista que entonces se apuntó en todo el país.

Por lo anterior, José Vicente Villada por haber sido un precursor y un hombre metido en la historia y en la realidad; tenía un programa claro sobre la destrucción del pasado colonial, aunque no iba más allá de donde han ido posteriormente los llamados “revolucionarios” que nos han gobernado.

El general Villada fue el creador de la escuela rural en el estado y se esforzó, como otros, en buscar la solución al problema de la educación indígena, con tanta claridad, que en la Memoria que mencionamos, da a conocer los esfuerzos hechos para que las grandes masas indígenas del Estado de México contaran con maestros que hablaran con el dialecto de los indígenas. Extendió la red de teléfonos y telégrafos y dio un impulso muy grande a la educación de la juventud. No es accidental que en su administración se haya dado el impulso muy grande a la enseñanza artesanal y a los oficios, creando una escuela que ya tiene una tradición muy importante.

educacion rural impulsada por José Vicente Villada

La obra del general sobrevive, pues porque es el primer intento, el único intento, por solucionar los problemas fundamentales del Estado de México por su atraso económico, derivado de su atraso agrícola. Villada perdura porque fue un revolucionario en el sentido de que lucho por desenvolver el progreso del estado.

 

 

En mayo de 1904 estaba el general José Vicente Villada a punto de concluir su cuarto periodo de gobierno, ya que había tomado posesión para el primer periodo, en el año de 1889; y el cuarto periodo en la constante reelección se cumpliría precisamente en septiembre de 1904; no fue inesperada la muerte de Villada, se presentó un caso curioso, que pinta de cuerpo entero la situación que prevalecía en los viejos tiempos del porfirismo.

Muerto el general Villada, el secretario general del gobierno licenciado don Eduardo Villada quien como era lo natural, se dirigió a la ciudad de México a consultar al general Díaz, sobre la sucesión gubernamental, puesto que faltaban menos de seis meses para que concluyera el periodo de aquel último cuatrienio del gobierno villadista.

La Constitución del Estado de México, vigente en el año de 1904, era un poco confusa en cuanto a la sucesión. El artículo 69 de la Constitución local reformada el 14 de octubre de 1870, decía, “Si la falta del gobernador es definitiva se nombrará nuevo gobernador para que termine el periodo, menos cuando ocurriese dentro de los últimos seis meses del periodo constitucional, pues entonces se subsanara la falta como en los casos de impedimentos temporales”. Esta disposición se completaba con la del artículo 67 de la misma Constitución, por la cual se prevenía que se hiciera cargo, en las faltas temporales, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado.

Es entonces que el licenciado Eduardo Villada, fue a consultar al general Porfirio Díaz, que lo recibió en Palacio Nacional; don Eduardo le comento a Díaz, estará usted enterado señor presidente, de la muerte del general José Vicente Villada, estoy aquí para consultar con usted el problema de la sucesión, por cuanto a la Constitución local previene que se haga cargo del Gobierno el Presidente del Tribunal Superior de Justicia en los casos de ausencia temporal; pero no habla de casos como el actual en que el gobernador a fallecido. La interpretación que nosotros damos a la ley pudiera no ser del todo correcta y por ello hemos venido a consultarle se sirva darnos su opinión que hemos de hacer ante la ausencia definitiva del general Villada.

El general Díaz, que estaba un poco sordo, acomodo la mano en el pabellón de la oreja para escuchar las palabras del licenciado Eduardo Villada y levantando la cabeza con el rostro en que destacaban los bigotes blancos, fijo los ojos en el licenciado Villada y le dijo: mire usted, señor licenciado, yo no entiendo de interpretaciones de la ley porque bien es sabido que no soy abogado; pero voy a consultar con el señor licenciado Corral, que sabe mucho de leyes y, con todo gusto como me lo pide, le daré una opinión.

Cabe señalar, que el licenciado Corral era vicepresidente de la Republica (crónica recién escrita, y bisabuelo de mis estimados amigos toluqueños por adopción Villar Ramos), puesto que actualmente no existe. Don Porfirio entro al despacho del licenciado Corral, ahí mismo en Palacio Nacional, mientras le esperaba con ansiedad el licenciado Villada, pensando en que su tesis sobre la sucesión gubernamental fuera aprobada, puesto que estaba de acuerdo con la Constitución local.

La espera fue breve, pero para Villada una eternidad, al poco rato apareció el vicepresidente de la Republica que compartía el peso del gobierno con Porfirio Díaz; los saludos de rigor y las preguntas y pésames obligados.

Licenciado Villada, el señor general don Porfirio Díaz, presidente de la Republica, me ha dado a conocer las dudas jurídicas que usted tiene respecto a la sucesión gubernamental del Estado de México; en efecto, señor licenciado Corral, replico Villada, tengo algunas dudas por las razones que ya explique, volviendo a repetir los textos de los artículos de la Constitución local; pues mire usted señor licenciado Villada comento el licenciado Corral, la interpretación que usted da a la ley del Estado de México es correcta; pero según la interpretación que le da el señor presidente, general don Porfirio Díaz, quien debe ser el gobernador el estado es el general don Fernando González, disponga usted todas las cosas para que reciba el gobierno del estado, puesto que ya se le aviso el nombramiento. Regrese a Toluca tranquilo y no tenga dudas de ninguna clase sobre la correcta interpretación de la Constitución local, puesto que el señor presidente vela por que nunca se falte a la ley.

Un gran gobernante:

Ante la decimonovena legislatura, el 2 de enero de 1901, el estadista comentaba: “Someto mi mensaje a vuestro alto criterio, pues, aunque no acuse progresos ruidosos ni adelantos notables, revela, si, constancia, trabajo voluntad firme y resulta para hacer el bien que me es posible a este estado tan culto y patriota. A vosotros que vais a tener la honra de representarlo en la primera legislatura del siglo XX, corresponde poner los cimientos de su prosperidad en la centuria que empieza, para que en ella recoja la dicha que sembraron en la gloriosa jornada que acabamos de rendir, sus hijos esclarecidos e inmortales: los sabios estadistas que la gobernaron, y los invictos héroes que la defendieron”.

Eso decía el general Villada, pero obviamente los legisladores del 1901 no fueron quienes pusieron el cimiento de la prosperidad del estado que, diez años después, conocía las convulsiones de la Revolución Mexicana opuesta al porfirismo.

Antes de que ingresara al gobierno del estado el general Villada, nuestro territorio había sufrido desmembraciones importantes. En 1849, con los distritos del sur, se erigió el estado de Guerrero; en 1862, la intervención francesa que creo tres distritos militares sentó las bases para que perdiéramos la municipalidad de Calpulalpan, que hoy es de Tlaxcala. En 1869 se erigieron a costa del Estado de México, los de Morelos e Hidalgo. Se decía que en la época del general Villada que la extensión superficial de nuestro territorio era de 26,071 kilómetros cuadrados; pero parece que, en realidad, por errores de medida explicables, solamente eran 21,414 kilómetros cuadrados los que comprendía todo el estado.

hacienda san nicolas toluca

En esta basta extensión que se menciona se encontraba distribuida entre 313 haciendas, 852 ranchos y 18,099 terrenos, siendo el valor total de la llamada propiedad raíz de $19´771,032.48.

En cambio, la llamada propiedad urbana se calculaba apenas en $5´307,771.41. quiere decir lo anterior, que la riqueza más grande la constituían las haciendas, los ranchos, extensiones superficiales no mayores de doscientas hectáreas, y los minúsculos pedazos de tierra de común repartimiento o solares de propiedad particular.

La industria estaba representada, hacia el año de 1886, tres años antes de que viniera el general Villada, por 28 fábricas de aguardiente de caña, una máquina de aserrar maderas, 2 fábricas de cerveza, dos fábricas de gas, 8 fábricas de hilados y tejidos de algodón y lana, 9 de jabón, 2 de vidrio, 4 de molinos de aceite, 28 molinos de trigo y una fundición de hierro. La población, que ascendía a 710,579 personas, según el informe del general Juan N. Mirafuentes, en su mayoría y según la arbitraria clasificación que entonces se usaba, era indígena, pues la llamada raza blanca solamente había 41,450 personas en el estado; e indígenas. Esta población (indígena), cuando no vivía en calidad de siervos de las haciendas, “peones acasillados” se dedicaba a cortar madera, hacer metates, tejer petates, fabricar cal, etc.

Unos años antes, la iglesia católica era dueña de más de tres cuartas partes del estado y su predominio era tal hay testimonios en la Biblioteca Nacional de México un manuscrito donde un indígena, vecino de Toluca, en el año de 1769 dejaba sus jarros a la iglesia de San Francisco, para que con el remate de ellos se le dijera una misa por el descanso de su alma. La Gavia, Jalmolonga, San Nicolás Peralta, Santa Catarina, etc., eran antes de 1857 latifundios eclesiásticos. La lucha de los hombres de la Reforma y la victoria de los Juaristas contra la intervención francesa hizo que los latifundios cambiaran de manos, pasando a poder de laicos, como don Ignacio de la Torre y Mier, Riva yCervantes, García Icazbalceta, Torres Adalid, etc., pero sin que se suprimiera el monopolio de la tierra. Este monopolio era combatido principalmente, por las antiguas comunidades indígenas y el Valle de Toluca era el escenario más importante de la lucha de los pueblos por reconquistar sus ejidos, siendo conocida la infatigable labor jurídica que llevo a cabo el ilustre abogado calimayense Prisciliano María Díaz González, constante defensor de las pretensiones de los pueblos indígenas de esta parte del estado, en pugna siempre con los llamados “condes del Valle de Santiago Calimaya” que eran descendientes de un primo hermano de Hernán Cortes.

iglesia san nicolas peralta

Villada, informaba que el gobierno había adquirido una parte del ex Convento de la Merced y había sido entregada a la Sociedad Artística y Regeneradora que presidia el ingeniero Anselmo Camacho, para atender los problemas del artesano que entonces era la capa destacada socialmente, como son ahora los obreros. Además, existían 1,027 escuelas oficiales con una asistencia de 50,269 alumnos, de los cuales terminaron el año escolar 35,256. Los alumnos aprobados fueron 25,256; “los libros de texto se distribuyeron gratuitamente” para todos los alumnos y para el efecto se hizo un pedido a Francia. Las escuelas eran dotadas con muebles que se fabricaban en los talleres de gobierno. (correspondió a otro ilustre hijo del Estado de México, al licenciado Adolfo López Mateos crear, para el país el texto gratuito que Villada había puesto en vigor).

Según el general Villada, en el Instituto Científico y Literario Porfirio Díaz, que entonces dependía totalmente del gobierno, se inscribieron en el último año del siglo XIX, 160 alumnos. Se verificaron 314 exámenes, 283 preparatorios y 31 profesionales. La clase de geografía fue enriquecida con varias cartas murales que ahora ni se conocen; el gabinete de física con aparatos comprados en los Estados Unidos de Norteamérica; el de química con útiles y sustancias; las Catedrales de dibujo y esgrima con algunos objetos que les eran necesarios; la biblioteca con 83 volúmenes escogidos que agregados a los 570 que existían a fines de 1899, daban un total de 653. En la Escuela de Artes y Oficios tan querida por el general Villada; había 212 educandos de los cuales solamente dos fueron reprobados.

El general José Vicente Villada, murió seis meses antes de terminar su cuarto mandato gubernamental, el 6 de mayo de 1904, no pudiendo percibir el empuje que ocultamente adquirían nuevas fuerzas que exigían nuevas soluciones a problemas diferentes; pero su gran labor con justicia merece el recuerdo y la gratitud de las generaciones.

Fuente: Gustavo G. Velázquez.


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Gerardo R. Ozuna

Toluca: Rescatando identidad