Es tiempo de las juventudes
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Publicado en Opinión

Es tiempo de las juventudes

Viernes, 27 Marzo 2026 00:05 Escrito por 
Justicia que transforma Justicia que transforma Jesús Ángel Cadena Alcalá

En México, la igualdad entre mujeres y hombres en la vida pública dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad que se vive todos los días. Hoy, las reglas son claras: la participación política debe construirse con equilibrio, inclusión y justicia; no se trata únicamente de cumplir con una norma, sino de responder a una exigencia social que durante años buscó abrir espacios donde antes había barreras.

Desde la reforma político-electoral de 2014, el país dio un paso decisivo al establecer la paridad como un principio obligatorio en las candidaturas. Con el paso del tiempo, esta medida evolucionó hasta impactar de manera directa en la integración de gobiernos y en la toma de decisiones dentro de las instituciones públicas. La paridad dejó de ser un requisito electoral para convertirse en una base que define cómo se construye el poder en México.

En el Estado de México, estos avances ya se reflejan en los hechos. Los 125 municipios tienen hoy la responsabilidad de integrar sus administraciones de manera equilibrada, incluyendo áreas estratégicas donde antes la presencia de mujeres era mínima o incluso inexistente. Esto no es casualidad; es resultado de una transformación legal acompañada de una exigencia social cada vez más fuerte, más consciente y más participativa.

Durante muchos años, las mujeres enfrentaron barreras que poco tenían que ver con su capacidad. Obstáculos culturales, sociales e institucionales limitaron su acceso a espacios de decisión. Hoy, ese escenario está cambiando. Cada vez es más común ver a mujeres ocupando cargos de alta responsabilidad: encabezando dependencias, tomando decisiones clave y participando activamente en la conducción de sus municipios, con resultados visibles.

Este momento marca un cambio profundo. Ya no se trata solo de abrir espacios, sino de reconocer que las mujeres están listas, preparadas y comprometidas para ejercer el poder público con responsabilidad. Su participación no es una concesión; es el resultado de años de esfuerzo, preparación y lucha por condiciones más justas. Y, cuando eso sucede, no debería generar dudas, sino confianza en las instituciones.

Las juventudes crecen hoy con una visión distinta del servicio público. Ver a mujeres liderando transforma la manera en que se entiende la política. Amplía aspiraciones, rompe inercias y deja claro que el talento no tiene género. Esto genera un impacto positivo en la forma en que las nuevas generaciones se relacionan con la vida pública, haciéndola más cercana y más incluyente.

Para las jóvenes mexiquenses, este contexto representa una oportunidad histórica. Hoy pueden verse reflejadas en quienes toman decisiones y entender que su participación no solo es posible, sino necesaria. La política deja de ser un espacio lejano y se convierte en un terreno donde pueden incidir, proponer, cuestionar y construir soluciones reales para sus comunidades.

También es importante decirlo con claridad: cuando más mujeres llegan a espacios de poder, la democracia no se debilita, se fortalece. Se vuelve más representativa, más cercana y más sensible a las realidades de la gente. La inclusión no es una concesión ni una moda; es una condición indispensable para gobernar mejor y responder a una sociedad diversa.

Por eso, el debate no debería centrarse en cuestionar estos avances, sino en cómo consolidarlos. Más que poner en duda la presencia de mujeres en cargos públicos, el verdadero reto está en impulsar, respaldar y reconocer su trabajo, así como garantizar que cuenten con las condiciones necesarias para desempeñar sus funciones plenamente.

El Estado de México está viviendo una transformación que no tiene vuelta atrás. La igualdad ya no es discurso; es una práctica que se construye todos los días desde las instituciones, pero también desde la ciudadanía que exige gobiernos más justos, más cercanos y más representativos.

Hoy, el mensaje es claro y directo: cuando las oportunidades se abren de manera justa, las mujeres no solo participan, también destacan, lideran y transforman. Y, frente a eso, no hay espacio para el retroceso ni para las dudas que intentan frenar lo que ya es una realidad.

Es momento de dejar atrás las resistencias y apostar por una visión más amplia, más moderna y más justa. Porque una sociedad que impulsa a sus mujeres es una sociedad que avanza con más fuerza, con mayor equilibrio y con mejores resultados para todas y todos.

Y, en ese camino, no hay duda: el futuro del Estado de México no solo es incluyente, es firme, es participativo y se está escribiendo todos los días con un liderazgo cada vez más plural, más preparado y más comprometido con la gente.

En colaboración con Daira Citlali Morales Sánchez.

 
 
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Jesús Ángel Cadena Alcalá

Justicia que transforma