Una vertiginosa visita al puerto de Acapulco lleva al amanuense a recordar el otrora puerto con calles limpias, vigiladas, amable atención y respeto de la gente. El “Amigo Miguel” está vacío, pero su cocina sigue teniendo esa buena sazón. Delicioso ese filete en salsa de mango y unos camarones embarazados. Ahí conoce a un guía afable y festivo. Tienen una amena charla mientras caminan unos metros sobre una Costera limpia, pero con lanchas destruidas en la playa, recordando el triste paso de los huracanes.
Benjamín es oriundo de Acapulco, residente de la colonia El Coloso que, junto con la Progreso y Renacimiento, son consideradas focos rojos delictivos. Pocas patrullas circulan por ahí y ni esperanza de que Abelina López Rodríguez, la originaria de Santa María Tonameca, Oaxaca, y actual alcaldesa de Acapulco, se pare por ahí. Sentados en una albarrada frente a la playa, refiere con nostalgia cómo Acapulco sucumbió, se fue abajo, ya no inspira familiaridad. No fue con el huracán Otis ni John que se destruyó el puerto; lo acabaron malhechores que llegaron de Morelos, Michoacán y de la Ciudad de México para intimidar al paisa, para delinquir y extorsionar, también por esos políticos que se llenan los bolsillos cobrándole a la gente “piso” a través de “personas” que se hacen pasar por inspectores.
“El Benja” habla con ese tradicional tonito de los hijos de la costa. Es comerciante de dulce de tamarindo y coco, pero también vende aceite para bronceado con olor a coco. Su esposa igualmente merca quesadillas de pescado y hace “trencitas” para turistas, regularmente para paseantes nacionales, pero el comercio honrado ha bajado mucho. “Aquí entre cuates, se vende mucha mota y marijuanita. La distribuyen tipos (dealers) que llegan en motos acuáticas. Todos lo saben, pero no hacen nada. Y ni meterse con ellos porque son mafiosos. Ya has visto cómo les va a los taxistas que se niegan a pagar ‘piso’ o comerciar droga”…
Acamoto, pretexto chilango
Algo que dejaba buena lana desde 1992 era el Acamoto… Era parte del Acafest organizado por Televisa. Lo llamaban “Noche Harley”, que atrajo a motociclistas de distintas partes de México. Dicen que luego lo promovió Félix Salgado Macedonio como presidente municipal en 2005 y lo llevó a las sedes de Playa Bonfil y Pie de la Cuesta. En 2025 fue en la costera Miguel Alemán. Antes se hacía en Playa Princess con bikers extranjeros y exhibiciones de motos de colección, pero se optó por bajarle el nivel.
“¿No los has visto, primo?” —me dice “El Benja”—. “Puro chilango drogándose y alterando las calles. Ese espectáculo da miedo. Puro vandalismo”.
En 2025, el reporte final fue de nueve muertos, 10 lesionados y varios accidentes. Los motociclistas no estaban registrados, no había seguros de vida, estaban alcoholizados. Para 2026 el evento se canceló, pero les valió. Ahí estuvieron sobre la Costera. La policía llegó y disolvió el programa. El saldo fue de un muerto a balazos durante una riña, ocho personas detenidas, 150 infracciones de tránsito y 30 motocicletas decomisadas.
El Acamoto no genera ingresos para Acapulco, solo basura, inseguridad, venta excesiva de alcohol y drogas. Lo que era una cultura biker muy agradable se convirtió en una Sodoma costera de motociclistas sin equipos de seguridad, con playeras sin mangas y huaraches, sin casco, pero con una Tecate en la mano y un cigarro de marihuana… Ojalá que Acapulco, el “lugar de cañas grandes”, cambie para dejar de ser un puerto peligroso y recupere su lugar como Perla del Pacífico… Hasta otro Sótano. Mi X: @raulmandujano

