Pereza policial
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Publicado en Opinión

Pereza policial

Miércoles, 22 Abril 2026 00:05 Escrito por 
Desde el Sótano Desde el Sótano Raúl Mandujano Serrano

El periodista entra a esa cafetería que en sus inicios atendía a gente de alcurnia. Llegó a ser punto de reunión de personajes como Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, curiosamente ambos fueron asesinados aquí cerquita, sobre la calzada de la Ciudadela. De fondo se escucha: “Pronto el tiempo pasará, aunque te extrañe no volveré, no me buscarás jamás; tal vez sea mejor para los dos…” Pareciera que Brenda, mi siempre amable waitress, se siente enamorada.

—No —me dice—, pero ¿imaginas salir a buscar trabajo y no regresar jamás a tu casa porque te asesinaron?

Ese es el miedo con el que diariamente vivimos mujeres y hombres. Es la herencia que ha sembrado el gobierno. Y no sólo este, todos.

Edith Guadalupe Valdez Saldívar, una joven de 21 años, acudió a una cita de trabajo. El jueves su familia la reportó como desaparecida y, pese a que aportaron elementos y datos sobre su paradero, la policía les pidió esperar 72 horas. Bloquearon la avenida Revolución rogando que la buscaran. Para iniciar la investigación les pidieron dinero. La mañana del viernes su cuerpo fue hallado embolsado, con más de 10 perforaciones de arma punzocortante (un desarmador). Estaba en el sótano del edificio que su familia pedía revisaran, sobre la avenida Revolución 829, en la alcaldía Benito Juárez.

De acuerdo con la FGJCDMX —a la que después de esto hay que creerle sólo la mitad— Edith fue al módulo de seguridad para pedirle al guardia que le permitiera la salida. Este le indicó que pasara a la caseta. Ahí “pretendió tocarla”, poniendo ella resistencia, y al gritar la mató —dicen—. Después la metió en una bolsa negra y la arrastró al sótano.

El problema de las investigaciones criminales tiene que ver con dos factores: primero, que son pocos agentes ante miles de denuncias que saturan no sólo sus archivos, sino también su capacidad de respuesta, por lo que, al reunirse con las o los denunciantes, se les “hace fácil” pedir una lana pa’ la gasolina y avanzar en la indagación. Con eso pueden darse tiempo de agotar la paciencia del denunciante. Rinden un informe falso, le dan herramientas al Ministerio Público para desestimar el caso y dar “carpetazo” a la pesquisa. Impunidad institucional. Y segundo, que su bajo salario y falta de incentivos los anima más a colocarse del lado de “la maña” que del ciudadano. Con los años aprendieron a intimidar a la gente para sacar provecho. Se hicieron mañosos.

La impunidad es una gran cadena de eslabones que se hacen fuertes con la desinformación y la clandestinidad del contubernio entre policías, agentes y sus jefes. Y tan grande puede ser, que el encubrimiento evidencia a una presidenta con un informe falso de derrame de petróleo o a unos estúpidos policías municipales de Toluca maltratando a un adolescente de 14 años.

Sin escrúpulos

En la mente de un asesino hay dos cosas que están bloqueadas: primero, las emociones de empatía, por ello dañar a una persona les es indiferente; y segundo, no son conscientes de que, al lastimar a alguien a través de la violencia, lastiman familias, incluso la de ellos.

De acuerdo con especialistas, la violencia es el daño sin escrúpulos y sin considerar consecuencias, es decir, a veces, sin motivo podrían matar con una ira desbordada.

Y después viene la otra etapa de la falta de escrúpulos, la de la policía y el MP, que creen que, por estar viviendo el crimen, deben ser insensibles. Pero, además, son descuidados, irresponsables, transas, hampones y holgazanes. Dejaron de ser aliados de la gente buena… Nos vemos en otro Sótano.

Mi X: @raulmandujano

 
 
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Raúl Mandujano Serrano

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