Por todas las veces...
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Por todas las veces...

Jueves, 28 Mayo 2026 00:00 Escrito por 
Visión Holística Visión Holística Marcela Hernández Montiel

Por todas las veces que dije “sí” cuando mi cuerpo estaba gritando “no” solo para que otros no se incomodaran conmigo.
Por todas las veces que me traicioné a mí misma intentando ser amable, correcta, comprensiva, espiritual, madura, paciente… mientras por dentro me estaba apagando como una ciudad entera quedándose sin electricidad.
Por todas las veces que confundí amor con tolerar faltas de respeto.
Por todas las veces que mendigué atención creyendo que eso era conexión.
Por todas las veces que entregué energía vital a personas que jamás habrían hecho por mí ni la mitad de lo que yo hice por ellas.

Porque esa es la verdad incómoda que nadie quiere decir en voz alta: hay personas que solo saben recibir. Y hay personas que fueron entrenadas para desaparecer mientras aman.

Y lo llaman “bondad”.
Qué concepto tan peligrosamente romántico.

Nos enseñaron a aguantar. A no molestar. A comprenderlo todo. A justificarlo todo. A dar otra oportunidad. Y otra. Y otra.

Como si tener límites fuera crueldad. Como si el amor consistiera en soportar niveles industriales de desgaste emocional hasta terminar vacíos, ansiosos y desconectados de nosotros mismos.

La realidad es otra.
Cada vez que dices sí queriendo decir no, tu cuerpo lo registra. Tu energía lo registra. Tu sistema nervioso lo registra.

Y después la gente se pregunta por qué vive agotada, enferma, triste, confundida o sintiendo que perdió el rumbo.

Porque la fuga energética más peligrosa no siempre viene del exterior.
A veces viene de la traición cotidiana hacia uno mismo.
De tragarte palabras. De minimizar heridas. De tolerar vínculos mediocres. De esperar migajas afectivas mientras finges que eres “muy fuerte”.

No. Eso no es fuerza.
Eso es supervivencia disfrazada de virtud.
Y llega un momento donde el alma se cansa. Donde el cuerpo empieza a hablar más fuerte. Donde ya no puedes seguir negociando tu dignidad para encajar en lugares que te empequeñecen.

Porque vivir intentando ser elegido por otros mientras tú no te eliges a ti… termina destruyendo la percepción de tu propio valor.

Y entonces aparece el verdadero punto de quiebre.
Ese instante brutal donde entiendes que llevas años esperando un milagro externo: el mensaje, la validación, el reconocimiento, el amor, la oportunidad, la señal divina, la persona que finalmente vea lo que vales.

Y un día descubres algo devastador y liberador al mismo tiempo:
nadie viene.
Nadie viene a rescatarte. Nadie viene a darte permiso. Nadie viene a devolverte la energía que regalaste intentando ser suficiente para personas que ni siquiera eran suficientes para sí mismas.

Y aunque al principio eso duele… después libera.
Porque entonces ya no esperas. Decides.
Y ahí cambia todo.
Ahí empieza la verdadera espiritualidad. No la espiritualidad decorativa de frases bonitas y rituales para Instagram. La real.
La que te obliga a mirarte sin máscaras. La que te hace dejar de mendigar amor. La que te enseña a retirar energía de donde nunca debió quedarse atrapada.

Porque sanar no es convertirse en luz. Sanar es dejar de arrastrarse por migajas emocionales creyendo que eso era amor.

Por todas las veces que me abandoné para que otros no me abandonaran… esta vez es distinta.
Porque esta vez no voy a reducirme para caber. No voy a silenciarme para agradar. No voy a seguir negociando mi valor para conservar vínculos que me drenan el alma.
Esta vez me elijo.

Y créeme: cuando una persona deja de mendigar afuera lo que por fin empieza a construir dentro… la realidad entera se reorganiza.
Como siempre debió hacerlo.

— Marcela HM
Terapeuta energética | Fundadora de Lux Áurea Signature
Exploradora de conciencia, percepción y soberanía energética
Instagram: @marcela.mhm
Próximamente: Lux Áurea, El Libro Sagrado de la Alquimia Encarnada

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Marcela Hernández Montiel

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