¿Y si el desaparecido fuera tu hijo?
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¿Y si el desaparecido fuera tu hijo?

Martes, 18 Agosto 2026 00:10 Escrito por 
Voz de Mujer Voz de Mujer Lupita Escobar

Un cumpleaños terminó convertido en una búsqueda que lleva más de seis meses.

Cuatro jóvenes mexiquenses viajaron a Mazatlán para celebrar la vida. Hoy sus familias cuentan los días, recorren caminos y sostienen sus fotografías con una sola exigencia: encontrarlos.

Óscar García Hernández, Omar Alexis Ramírez Sabino, Javier Ramírez Sabino y Gregorio Ramírez Sabino desaparecieron el 3 de febrero de 2026 en Sinaloa. Desde entonces, sus familias dejaron de vivir con normalidad.

Porque cuando desaparece un hijo, no desaparece solamente una persona.

Desaparece la tranquilidad de una familia entera.

La madre deja de dormir. El padre vive pendiente del teléfono. Los hermanos aprenden a convivir con una silla vacía. Las fotografías dejan de ser recuerdos y se convierten en carteles de búsqueda.

Y cada día que pasa pesa como una pregunta sin respuesta:

¿Dónde están?

Las autoridades han informado detenciones y acciones de investigación relacionadas con el caso, pero para las familias, una investigación no termina mientras sus hijos no estén de regreso.

Por eso llegaron a la caseta El Dorado, en la Autopista Toluca-Atlacomulco, en ambas direcciones, a la altura de Almoloya de Juárez, donde han permanecido, dejando pasar a los automovilistas y mostrando las fotografías de los cuatro jóvenes.

No fueron a cobrar el peaje. Fueron a cobrar una deuda mucho más dolorosa: la deuda de una respuesta.

Podemos molestarnos porque una caseta está tomada. Podemos pensar en el tráfico, en el retraso, en el viaje que se complica, pero ellos no están pensando en llegar tarde.

Ellos llevan más de seis meses sin llegar a ninguna parte.

Porque su vida quedó detenida el día en que Óscar, Omar, Javier y Gregorio desaparecieron.

Y son más de 200.

Más de 200 días sin saber si sus hijos tienen hambre, frío, miedo o si están vivos.

Esa es la verdadera dimensión de una desaparición.

No es solamente una cifra en una ficha.

Es una madre que mira el teléfono.

Un padre que sigue esperando.

Una familia que no puede cerrar una puerta porque todavía espera escuchar que alguien regresa.

¿Qué harías tú si la fotografía que llevan en las manos fuera la de tu hijo?

Quizá entonces entenderíamos que detrás de cada protesta hay una historia.

Y que detrás de cada fotografía hay una familia que no está buscando una noticia.

Está buscando a los suyos.

Porque para ellos la lucha no termina cuando cae la noche, cuando se retiran las cámaras o cuando termina una conferencia de prensa.

Termina solamente cuando puedan volver a abrazarlos.

Hasta entonces, seguirán buscando.

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Lupita Escobar

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