El doloroso final de Jaimito el Cartero: #Chespirito lo encontró muerto en el set de grabación

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El doloroso final de Jaimito el Cartero: #Chespirito lo encontró muerto en el set de grabación

Domingo, 09 Agosto 2020 12:04 Escrito por 
El doloroso final de Jaimito el Cartero: #Chespirito lo encontró muerto en el set de grabación Foto: Especial

Raúl Chato Padilla, nacido el 17 de Junio de 1918 en la Ciudad de Monterrey, encontró en la actuación una manera de jugar durante su infancia, la manera de vivir de grande y su manera de morir después. Disfrutó hasta el último día la profesión a la que entregó su alma.

A los cuatro años de edad, y por imposición, empezó a recibir clases de actuación en una de las escuelas de su padre, el empresario teatral Don Juan Padilla, quien lo introdujo en ese mundo. El Chato nunca dejó de expresar todo lo que se perdió por empezar a trabajar a tan corta edad.

Junto con su padre, recorrió todo México, y hasta el extranjero, sin encontrar jamás un lugar de residencia. Su vida transcurrió entre escenarios y libretos; comenzó a trabajar el 3 de septiembre de 1923, a los cinco años, desde entonces no hizo más que actuar.

Logró formar una familia. En 1938 se casó con la actriz Lili Inclán, referente del cine Azteca. Estuvieron casados durante 54 años, hasta su muerte, y tuvieron 2 hijos, que siguieron los pasos artísticos de sus padres, Raúl mejor conocido como Chóforo y Aurelia (escritora y productora).

En 1979 se incorporó al elenco de Chespirito, para dar vida al entrañable abuelo de cabellera blanca, elocuente pasividad, y bicicleta a cuestas que repetía la frase que millones de adultos aún recordamos “es que quiero evitar la fatiga”.

En la piel de Jaimito El Cartero, hacía referencia con nostalgia a Tangamandapio, pueblo del que era oriundo este personaje. Ese pueblito que se creía ficticio cobró gran popularidad. Aparece en los mapas y en su plaza yace una estatua del Chato Padilla, inaugurada en 2012, con una placa en su honor, como agradecimiento a la fama adquirida gracias a Jaimito El Cartero.

Raúl Chato Padilla murió el 3 de febrero de 1994, a los 75 años, por una diabetes que en un principio supo controlar pero que después lo tuvo en mal sobrellevar.

“Después de grabar lo estuve esperando en las escaleras para demostrar que yo también podría brincar desde el quinto escalón de la escalera, pero no bajaba. Entonces subí para ver si le pasaba algo y lo que pasaba es que ya estaba muerto. Tenía los ojitos cerrados, como si nomás estuviera durmiendo. Hasta parecía que estaba soñando algo bonito, tenía cara de estar contento. Pero no puede ser, ni modo que le diera gusto morirse. O quién sabe, porque Jaimito siempre decía que quería evitar la fatiga… o sea que ya evitó la fatiga para siempre”. Cita Chespirito en su autobiografía “sin querer queriendo”.

Fue así como partió a una larga gira de la que nunca regresaría.


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Mónica Acevedo

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