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Un pueblo que se sume en la popularidad de su Presidente

Miércoles, 13 Marzo 2019 00:08 Escrito por 
Un pueblo que se sume en la popularidad de su Presidente Lo bueno, lo malo y lo serio

A 100 días de iniciado el nuevo gobierno de México, se hace el alto obligado para reflexionar respecto a la toma de decisiones en la madrugada del sexenio, con la esperanza de ver fortalecido el esquema que se ha planteado, que bien pudiera haber sido posible si se hubiera enriquecido lo que prometía ser un informe y que quedó reducido a mero mensaje, con datos duros, que son necesarios para contrastar con el inicio de gobiernos anteriores, para con ello, tener la certeza del rumbo, y poder calibrar lo que puede esperarse en los próximos años.

El esperado informe, debería haber despejado las dudas que se han venido sembrando y que han sido una constante, para aclarar el horizonte y entender cómo se piensa darle cauce al programa gubernamental, que debió ser el resultado de una concienzuda y bien planeada estrategia, alejando, o por lo menos intentando alejar la incertidumbre que causa cada inicio de administración federal.

Lo anterior, al margen de la comprensión de que, en su fase de candidatos para ocupar un cargo de elección popular, los políticos, que en México han demostrado son unos verdaderos profesionales en esta materia, porque prometen, y prometen mucho más de lo que saben que van a cumplir, y en este caso no ha sido la excepción porque no es suficiente con lo que dice el presidente en turno de sus primeros días de trabajo, sino que los datos, los números que al final son fiel radiografía de las primeras acciones emprendidas.

Nadie puede esperar que como por arte de magia se acabe con los males que se vienen arrastrando, pero sí se puede valorar cómo es que se van a atender éstos, y en especial, como se planea la estrategia para irlos resolviendo, además de informar cómo se van a cumplir con los compromisos ofrecidos.

El nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha dejado una estela de dudas, porque en este su inicio de sexenio, pocas veces, a pesar de ser dueño del micrófono con la ciudadanía de testigo, y a través de los medios de comunicación, regularmente no maneja cifras, y cuando las ha utilizado, ha tenido que salir, ya sea él mismo o alguien de su gabinete a componer la plana.

El tiempo que absorbe todos los días entonces se convierte en un ejercicio que se reduce a lo superfluo, se insiste en llamarlas conferencias mañaneras, las cuales se encuentran muy lejos de serlo, pues se sabotea la información con temas que al presidente se le antoja, y en la mayoría de las veces sin alguno preparado, por lo que ese ejercicio deja de tener valor informativo relevante, porque con tanto tiempo, se habla de cosas tan intranscendentales como el gusto del “preciso” por el béisbol, o qué tal el clima, las aventuras de Pito Pérez o cualquier otra cosa semejante y sin importancia.

Por otro lado, las constantes visitas que hace el presidente a los estados, deja de manifiesto que continúa en campaña, lo que le da sentido a su estrategia por refrendar su triunfo a la mitad del sexenio, ya que aprovechará cada espacio para publicitar su imagen como lo hizo como candidato a la presidencia, con una sobre concentración mediática. Su popularidad va en ascenso, y por lo que dice Consulta Mitofsky va mejor de lo pensado.

Por cierto, qué pena que hasta la encuestadora de Roy Campos haya caído a esos niveles, tal vez para asegurar sus contratos en el futuro, pero en realidad, él no tiene la culpa, un gobierno como el que se está proyectando, que le da mayor importancia a la popularidad, no da para más.

Viene a cuenta el dicho de que al pueblo, pan y circo, lo que si hay, y a manos llenas. No se puede hacer un balance real, verdadero, que cubra con lo elemental para poder tener una idea del plan de bienestar social, de economía, de seguridad, de obras de infraestructura, para abrir al mundo el parque turístico que representa México, atraer inversión extranjera y muchos etcéteras.

¿Qué tenemos a cambio? Un presidente que polariza, que divide, pero que en el discurso se dice conciliador, frases que parecen vacías, con falta de seriedad para enfrentar la cantidad de problemas de un país que históricamente ha sido saqueado por personas sin escrúpulos, a los que les ha valido madre ese saqueo a las arcas nacionales, y que se van tan campantes al extranjero a disfrutar de todo. Existe, y desde luego que existe un agravio, y ¿cómo es posible aliviar el dolor, la molestia, el enfado, el enojo, la cólera?

Sólo hay una forma, justicia, y no debe ser aceptado por nadie, que quien debería ser el primero en ofrecerla, salga a decir que no es de rencores, que borrón y cuenta nueva, porque los pone a todos los de la cuarta transformación en una transformación de cuarta, no se logra un cambio, y menos de la magnitud de la que ambicionan, si no hay resarcimiento al daño causado al pueblo, porque llegará el momento que ese más de 80% de ciudadanos que aprueban su trabajo, se los reprocharán, cuando les vaya tocando de a uno por uno las consecuencias de las malas decisiones.

Se pueden señalar los logros que presumió el presidente ha logrado y siempre habrá el contraste con quien diga lo contrario, o por lo menos acote el anuncio triunfalista, pero si como en estos primeros días no habrá lugar a confrontar datos estadísticos, entonces seguirá faltando lo elemental. La historia juzgará por lo que se hizo o dejó de hacer al final, no antes, y la faramalla altiva de que se encuentra en una cuarta etapa histórica del país quedará en un intento más por hacer sólo, algo diferente.

Le falta mucho tiempo a este gobierno, y por lo que se puede presumir, hasta el momento ha dejado más incertidumbre que certeza, porque ni siquiera en estos primeros cien días hay referencias para poder comparar y en consecuencia juzgar si ha sido mejor, peor o igual que sus antecesores, así que, habrá que esperar.

¿Cómo se puede identificar en una palabra al nuevo gobierno?, Improvisación.

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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio