Un tigre con aroma de mujer

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Publicado en Opinión

Un tigre con aroma de mujer

Miércoles, 10 Marzo 2021 00:25 Escrito por 
Alfredo Albíter Alfredo Albíter Lo bueno, lo malo y lo serio

A un año de las manifestaciones que se presentaron en diferentes ciudades del territorio nacional con motivo del Día Internacional de la Mujer, parece que el gobierno federal no aprendió nada, y no firmó de recibido el mensaje implícito en ellas.

Contrario a lo que supondría la necesidad que exponen millones de mujeres en todo el mundo, en México se decide ir en sentido contrario a la exigencia de respeto, igualdad y equidad que exigen, así como la erradicación de la violencia de la que son objeto.

El gobierno mexicano ensimismado en lo que intenta ser la conducción de una administración mal entendida en base a la austeridad, se aleja de las necesidades más apremiantes de los diferentes sectores que hoy más que nunca son desprotegidos, incluyendo a las mujeres.

La decisión de desaparecer programas encaminados al apoyo de las féminas porque, según el presidente Andrés López Obrador estaban llenos de corrupción, y el apoyo debía hacerse llegar de manera directa, sin intermediarios, aunque eso del todo no fue cierto, sólo cambiaron los nombres. Ha dado lugar a una gran opacidad que sólo el Ejecutivo conoce su destino.

Ante esa opacidad, se dificulta la medición del éxito que se presume por el cambio de estrategia, y en su lugar aparece una lógica incertidumbre ocasionada por las nuevas reglas que facilitan la entrega discrecional de recursos que sospechosamente cubren a quienes simpatizan con el movimiento creado por el presidente.

Las condiciones actuales de los diferentes sectores han empeorado exponencialmente, se dice mucho, pero los verdaderamente afectados son sentenciados a permanecer en la oscuridad gracias al señalamiento del que son objeto cada vez que se quieren hacer notar, al ser identificados como conservadores, fifís o contrarios al sistema que se pretende implementar.

De la misma forma, se coloca convenientemente a las mujeres con sus exigencias. El problema de la insensibilidad del líder de la nación, es que no quiere creer en la autenticidad del reclamo porque se aferra a la idea de que toda manifestación en contra de su gobierno oculta intereses de sus adversarios. De esta manera descalifica cualquier intento de protesta social.

Grave equivocación en esta ocasión, porque las mujeres han manifestado de diferentes formas su hartazgo respecto de la violencia que padecen a diario, y con la actitud adoptada por el titular del ejecutivo ha empeorado las cosas, al colocarse muy cómodamente en una posición de autoridad moral por el simple hecho de contar con mujeres en su gabinete.

El titular del ejecutivo insiste en hacer dudar de la autenticidad de la exigencia de atención de los grupos que se sienten agredidos y olvidados, al responder con desdén y señalamientos, sin comprobar, de ser obedientes a las obscuras intenciones de sus adversarios, lo único que logra con eso, es que el descontento crezca.

Todo parte de la penosa idea que tiene López Obrador de pensar que lo que ocurre gira alrededor de su persona, y de lo que intenta hacer con su administración. Coloca en el mismo lugar a todos los que no coinciden con su forma de pensar o que reclaman derechos propios, porque así le conviene.

Respecto de las mujeres, el mandatario no se quiere percatar que con su trato indiferente está despertando a un tigre verdadero, diferente al que amenazó se despertaría en caso de no reconocerse su triunfo electoral. Lo que no se ha dado cuenta, es que este tigre con aroma de mujer, sí es real.

Ante las manifestaciones que se han presentado por parte de los padres de los niños con cáncer, de Policías Federales, de originarios de pueblos indígenas, entre otros, la sordera presidencial ha impuesto su voluntad. En gran medida porque a diferencia de los grupos feministas, aquellos que no tienen eco. El presidente se despacha todos los días en sus mañaneras con todo el tiempo del que dispone, abusando del control que tiene con los medios para minimizar las protestas en su contra.

Los afectados no cuentan con esa posibilidad, y por lógica, no tienen forma cómo contradecir la acusación de la que son objeto por parte del tabasqueño, y aparecen como culpables de permitir se infiltren personas ajenas a sus justos reclamos y que identifica como sus adversarios. El derecho a la réplica, en realidad es la imposición del silencio.

Este 8 de marzo Palacio Nacional fue resguardado por un gran muro metálico con el propósito de proteger la casa del presidente, para que sus paredes no fueran pintarrajeadas como hace un año. Mejor colocar ese muro que granaderos, dijo el presidente, la verdad es que estuvieron los dos cuidando el inmueble.

Afortunadamente para López su casa no fue objeto de vandalismo, ni fue pintada o incendiada la puerta, debe estar tranquilo, aunque las que protestaban al otro lado no hayan obtenido atención de su gobierno. No existió una respuesta contundente para responder a sus exigencias.

Lo que no ha calculado el presidente, es el enojo que está provocando por su indiferencia y aún peor, por consentir la candidatura al gobierno de Guerrero de Félix Salgado Macedonio que termina por representar un insulto, otro más, en las mujeres, y que terminará por colocarlo ante una realidad que no quiere aceptar.

El gobierno federal se enfrenta a la que puede ser la madre de todas las batallas, las mujeres se sienten ofendidas, desatendidas, minimizadas y hartas de la indiferencia del gobierno.


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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio