Del beso de Blanca Nieves, envidias y otras hierbas…

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Del beso de Blanca Nieves, envidias y otras hierbas…

Miércoles, 19 Mayo 2021 00:08 Escrito por 
La Abadía de Eloísa La Abadía de Eloísa Paloma Cuevas

La reapertura de Disneyland, el pasado 30 de abril, ha resucitado uno de los temas más polémicos relacionados con los cuentos de hadas: “El beso de amor”, sus posibilidades “resucitadoras” y los finales “felices”, específicamente relacionado con uno de los espectáculos emblemáticos de este parque temático, en donde el Príncipe Azul da el beso que revive a Blanca Nieves de su aparente muerte, y que ha generado una discusión relacionada con el abuso del que la princesa es presuntamente objeto, al no haber aceptado el beso y al no ser este dado por consenso de sus participantes.

 

 

El momento cultural e histórico que vivimos en la actualidad nos obliga a hacer un alto ante las expresiones culturales y artísticas que han moldeado nuestra forma de actuar y nuestra idiosincrasia. Sin duda alguna Disney y su alcance mediático ha sido tal que una importante cantidad de generaciones han sido “educadas” a partir de sus creaciones.

Resulta innegable que por momentos hablar de las princesas y los príncipes al estilo Disney, la forma en que los concebimos, ha cambiado drásticamente desde que la lucha por la equidad de género y el trato igualitario se ha recrudecido; llamar a las cosas por su nombre y exigir respeto de ida como de regreso en sociedades que han sido cuestionadas por los niveles de abuso y violencia ejercidos hacia las mujeres a lo largo de la historia, parece ser una clara explicación del porqué de la incomodidad generada a partir de un acto que puede parecer a todas luces reprobable, sobre todo cuando se carece del contexto.

En el cuento original, publicado en el siglo XIX por los hermanos Grimm, la inocente Blanca Nieves debe enfrentarse al tremendo odio de su madrastra, generado por la envidia; en este caso corresponde poner las cosas en su lugar y también decir que mucho del machismo perpetuado está en las manos de algunas mujeres que tienen actitudes carentes de sororidad, en su momento lo enunció de manera inmejorable Simone de Beauvoir, cuando dice: “El opresor no sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los oprimidos…”

En el caso de la madrastra de Blanca Nieves su enojo es tal por una cualidad circunstancial -algo que ni siquiera ha sido alcanzado por la protagonista por un esfuerzo en particular o de manera meritoria– que está dispuesta a borrarla de la faz de la tierra, eso sí, sin ensuciarse las manitas y haciendo uso de un cazador, bastante compasivo por cierto, quien al final termina por dejarla ir, confiando en que serán las criaturas del bosque quienes la exterminarán –una vez más la suerte de Blanca Nieves queda puesta en manos del destino- que ahora la llevará a estar en una casa con siete enanitos quiénes son mineros y aquí deberemos revisar la simbología de manera exhaustiva.

Sin embargo, la madrastra no cejará en su empeño por exterminar a aquella que “estorba” para prevalecer como “la mujer más bella del reino”, inevitablemente pienso en concursos de belleza y en la cantidad indecible de cosas a las que las concursantes están expuestas y dispuestas con la intención de ser coronadas como “la más bella", baste para ellos retomar la experiencia del pasado 16 de mayo en que una mujer mexicana fue coronada por tercera vez en este concurso.

En el cuento realiza tres intentos por terminar con la vida de Blanca Nieves, en los que ella cae ingenuamente: primero ahorcándola con una cuerda hasta hacerle perder el sentido; luego con un peine envenenado y, posteriormente, con media manzana envenenada que consigue el objetivo.

 

 

En el cuento original no existe el tal beso, este fue incorporado por Disney en la película de 1937, hace tan solo 83 años; muchas cosas han sucedido desde entonces: la posibilidad de votar en México a partir de 1954, las primeras mujeres en ocupar cargos de elección popular, la incorporación de la mujer al mercado laboral, la lucha por la libertad sexual, la incorporación de palabras que antes ni siquiera eran posibles como Acoso, Abuso, Violación Marital, Divorcio, Feminicidio, y un largo etcétera que nombra lo que antes solamente se negaba o escondía.

Es imposible cerrar los ojos y cancelar la historia, o las expresiones culturales que normalizaban cosas que ahora nos escandalizan, pero también es necesario generar las condiciones adecuadas para que las discusiones al respecto sean objetivas y no solamente al calor de la ignorancia y el desconocimiento.

Si bien es imposible negar los acontecimientos del pasado, es importante aprender de ellos, criticarlos y analizarlos para no repetirlos y corregir lo que sea necesario en aras de vivir en una sociedad más justa.

Ustedes, ¿qué opinan?

 

@PalomaCuevasR
Paloma Cuevas R. Condecorada en 2020 con la Medalla y el Pergamino Leona Vicario. Madre y cómplice de los Tres Mosqueteros. Amante declarada de México, el mezcal, el buen café y la verdad sin anestesia. Es humanista, sapiosexual, docente durante más de 22 años, filósofa, columnista, escritora y locutora en temas de Cultura, Política y Erotismo.
Fundadora de #ProyectoÍtaca plataforma política y cultural. Locutora titular de #ProyectoÍtaca en Cadena Radio Mx. Promotora y gestora cultural incansable. Coordinadora de Comunicación y Relaciones Públicas del World Poetry Fest, integrante del Mapa Nacional de Escritoras Mexicanas Contemporáneas.


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