¿Cuál es el rumbo de México?

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¿Cuál es el rumbo de México?

Miércoles, 08 Septiembre 2021 03:13 Escrito por 
Alfredo Albiter González Alfredo Albiter González Lo bueno, lo malo y lo serio

La incipiente democracia en México ha permitido que los ciudadanos sean quienes, a través del voto universal, libre y secreto; elijan a sus representantes para que sean ellos los encargados de orientar los pasos de los mexicanos hacia un mejor futuro. Con más y mejores oportunidades por el bien de las próximas generaciones.

Sin embargo, las dificultades han sido muchas y cada nueva administración, en apariencia, busca darle sentido a lo que el pueblo necesita. Para ello, deben presentar un plan, que en México se le conoce como el Plan Nacional de Desarrollo; documento rector del Ejecutivo Federal en el que se precisan los objetivos nacionales, estrategias y prioridades del desarrollo integral y sustentable del país.

De alguna manera ya estando instalados en el poder, los diversos gobiernos dejan de cumplir con lo que prometieron durante campaña; peor aún, presumen lo que no lograron hacer, o en el último de los casos, mienten, para tratar de hacer ver que dentro de sus múltiples compromisos la mayoría fue resuelta.

A pesar de que ha habido los que han sido un poco congruentes con respetar esos compromisos, así como las leyes y en especial; la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no siempre dejan un legado al cual acogerse para tener la esperanza de que se hayan sentado las bases para mejorar, aunque sea de a poco, en las condiciones de vida de los mexicanos.

Muchas de las instituciones hoy existentes no son obra y gracia de los gobiernos en turno, fueron grupos de personas que las impulsaron; vamos, ciudadanos organizados que empujaron las propuestas ante el encargado en turno de la administración del país para que pudieran ser hoy una realidad.

La garantía de su existencia se apoya en la certeza constitucional que las protege; como lo han sido los organismos autónomos. De la misma forma, se garantiza la división de poderes; para evitar que sea un solo ente que tenga la posibilidad de decidir por encima de todos los demás. Lo anterior, con la finalidad de que haya un equilibrio.

Así, poco a poco la sociedad civil fue ganando terreno ante el poder, para lograr darle sentido a la política social y conservar esa esperanza de mejorar y poder tener oportunidades, incluso fuera del país, porque México no se puede apartar del mundo, menos aún en estos momentos, cuando apenas se empieza a ver la posibilidad de salir de la pandemia que paralizó al mundo entero.

Hasta antes de la llegada del nuevo gobierno lopezobradorista se había conseguido limitar las decisiones del gobernante en turno. En particular, las que tienen que ver con el gasto público, al que se le fueron imponiendo una serie de candados para evitar malos manejos y que pudiera ser transparente.

Los ciudadanos tienen el derecho de saber qué se hace con sus impuestos; a dónde se dirige el gasto; qué obtiene como beneficio por su contribución a la que está obligado, y saber en qué forma se está gastando lo que aporta a la hacienda pública.

El dinero que es recaudado a todos los ciudadanos a través de diferentes mecanismos, no puede tener un destino indeterminado al que se pueda disponer al antojo de alguien en particular. Es por eso que es trascendente que los representantes que fueron elegidos por voluntad de los votantes, defiendan los intereses de quienes les dieron ese encargo.

Lo complicado se encuentra en que muchas veces, los que deberían defender a quienes los eligieron, prefieren defender su condición particular, para no desaparecer en próximas elecciones y deciden apoyar, no al pueblo que los eligió, sino a quien presumen es su “jefe”, y con esa determinación se pierde todo sentido de democracia.

Pero desafortunadamente parece que no se entiende por todo lo que ha tenido que pasar el pueblo, porque una y otra vez deciden alimentar el ego de unos cuantos y con ello someten a los que resultan ser minorías en las Cámaras, imponiendo su voluntad por encima de aquellos, sin que éstos puedan hacer gran cosa ante esa impresionante mayoría. Pero cuando las cosas cambian, llega la venganza, haciendo de ello un juego perverso de nunca terminar.

La diversidad del pensamientos y del sentimientos de los mexicanos es muy variada; no lo quieren entender los gobernantes en turno, porque quieren medir con la misma vara a las diferentes zonas del país, y es en donde pierden la brújula.

Por otro lado, es importante resaltar que bastantes problemas costó a los mexicanos que se crearan fondos, fideicomisos, apoyos que fueron arrancados a querer o no de la voluntad del gobernante en turno, como para que al día de hoy se vean como algo que puede desaparecer sólo porque sí. Como por ejemplo y para infortunio de tantos afectados por desastres naturales; el Fondo de Desastres Naturales (Fonden). Ahora se ven desprotegidos.

Al final, son los propios ciudadanos los que terminan por ayudar a sus semejantes; son quienes ante la desgracia, sacan lo mejor de la sociedad mexicana; esa que se ha demostrado cada vez que se necesita. Es cuando se hace presente, pero se abusa de esa nobleza. Solo basta recordar la frase: “la gente nos va a ayudar” qué cinismo.

Y ante todo lo que hoy se vive; ¿cuál es el rumbo del país? ¿hacia dónde se dirige? ¿A dónde nos lleva tanto enfrentamiento, tanta discordia, el empobrecimiento y nulo apoyo?, es triste intentar hacer una apuesta aventurada hacia el futuro, porque no hay estadistas que piensen en las próximas generaciones.

México no tiene, por el momento, rumbo; sólo se piensa en las próximas elecciones. No están sentadas las bases de nada. No hay algo que pueda darle certeza a la nación y su porvenir.


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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio