Tlali, la nueva efigie del olvido y la injusticia

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Tlali, la nueva efigie del olvido y la injusticia

Viernes, 10 Septiembre 2021 03:05 Escrito por 
Noemí Muñoz Noemí Muñoz Ganando espacios

Colón perderá su pedestal y lo tomará Tlali, una cabeza olmeca del género femenino, la cual representará la tierra y a los pueblos originarios.  La estatua estará hecha de piedra volcánica y medirá 9 metros y medio.

Adiós al colonizador, bienvenida la inclusión de los pueblos originarios por lo menos en la intención, en una efigie, porque en realidad los indígenas son los más golpeados por la injusticia, la pobreza, la inseguridad, etc., etc.

Hoy en día en los pueblos originarios es donde escasea más el agua o se roban sus recursos naturales. Viven luchando porque los poderosos no se aprovechen del desamparo en el que viven en el país.

Ejemplo de ello es el territorio sagrado de Wirikuta donde desde hace varios años se han quejado de que las empresas modifican el clima dispersando las nubes para evitar la lluvia. También se dice que hay depósitos de excrementos de pollos y cerdos provenientes de granjas.  Acusan a empresarios y grupos criminales  de degradar, deforestar los ecosistemas de la región.

En septiembre 2004 mujeres mazahuas se manifestaron frente a la potabilizadora “Los Berros” para denunciar que no tenían agua potable, además se estaban desecando sus manantiales y deforestando sus bosques. Se conformó el Frente Mazahua y se unieron a las mujeres zapatistas, quienes también habían sufrido la falta del vital líquido.

La ausencia de agua potable en estas regiones es una cuestión rídicula, ya que sus territorios están al lado de donde se extrae el agua.

Zitácuaro ha montado su propia guardia indígena para defenderse de la Familia Michoacana, ya que no sólo le quitan sus tierras y los obligan a desplazarse, también se llevan a sus jóvenes y les quitan su comida. Cuando piden ayuda nunca hay quien pueda apoyarlos, pues no “hay suficiente personal”

 Y qué decir de los indígenas que se han enfrentado ante el COVID-19. No tienen acceso a medicamentos, los hospitales o están cerrados o son insuficientes y están indefensos ante un sistema de salud que no los contempla.

Por supuesto, la violencia hacia las mujeres indígenas se refleja en feminicidios, violencia intrafamiliar y la perpetuidad de prácticas que atentan contra la igualdad, como el matrimonio forzado con niñas menores.

En pocas palabras, la estatua de Tlali remarcará ese olvido por los pueblos ancestrales.

Tendrá todas esas marcas llenas de preguntas sobre cuándo se hará justicia, cuándo se respetarán sus ríos, territorios, bosques, lagos, minas, cerros.

Falta más que piedra volcánica para mostrar respeto por el mundo indígena.


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Noemí Muñoz

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