Marko Cortés y su desafortunada declaración

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Marko Cortés y su desafortunada declaración

Domingo, 07 Noviembre 2021 00:33 Escrito por 
Alfredo Albiter González Alfredo Albiter González Lo bueno, lo malo y lo serio

Aunque en apariencia para la sociedad civil, las próximas elecciones aún se encuentran muy lejanas, para los partidos políticos no es así, de hecho, se encuentran a la vuelta de la esquina.

Las actividades partidistas nunca descansan, los procesos se suceden uno tras otro, y la selección de los mejores cuadros para competir no es nada sencillo. Desafortunadamente para el grueso de la sociedad, esa elección de la que depende en gran medida el futuro de la comunidad, municipio, estado o país, poco o nada puede hacer para opinar respecto de esas candidaturas. Son los institutos políticos en base a sus documentos básicos y selección de candidatos los que determinan la forma que ha de definirse a quien van a impulsar en tal o cual cargo.

Es decir, la sociedad se tiene que atener a los candidatos desplegados por cada partido registrados ante el INE, así es la ley, así es la democracia mexicana.

Aunque no puede ser de otra forma, a la sociedad poco interés le causa la manera en la que los partidos políticos eligen a sus candidatos, únicamente escuchan en campañas de "alguien" que en alguna ocasión escucharon nombrar, que ya ni recuerdan si fue algo bueno o algo malo, pero el nombre les suena conocido, y es esa la condición en la que influye en la percepción de por lo menos, conocer al político, es  el objetivo, el conocimiento, porque ya habrá después oportunidad de mostrar lo que ha hecho, lo que quiere hacer o lo que va a proponer, regularmente se les conocen como "promesas de campaña".

La indiferencia social es la que mantiene las condiciones de inoperancia de un sistema que parece que ya dio todo de sí, y ha descubierto que esa condición no es la mejor democracia para un país en el que se cuentan por millones los pobres. Más allá de lo que debería de ser, tomando en cuenta la importancia del país, pero ese grueso de pobres siempre le ha convenido a la clase política, pues a final de cuentas, son los que les dan el triunfo en las urnas.

Es lamentable aceptarlo, pero no ha sido el interés sacar de la pobreza a más de medio país que se las ve muy negras para completar para su gasto diario. No hay voluntad para proponer medidas para que; en primer lugar, generen riqueza, y en segundo, ésta esté al alcance de todos. No, lo que realmente les reditúa es administrar la pobreza, y lo hacen desde hace muchos años a través de los programas sociales, que si bien fueron un paliativo, éste debió haber sido transitorio para que el pueblo pudiera conseguir por su propio esfuerzo una forma digna de vivir.

Pero esos programas se hicieron costumbre, y quienes los reciben se acostumbraron a ellos, evitando, muchos la fatiga, sobre todo los que son encargados en uno u otro sexenio, o administración de decidir a quien sí y a quien no entregárselos, siempre ha sido la misma condición, regístrate con nosotros y te daremos.

Ese dinero que ha sido utilizado para beneficio de la imagen de los políticos es pagados por los impuestos de todos los mexicanos. De todos los mexicanos. Es necesario repetirlo porque parece que muchos no lo consideran así, y se supone que ese político en el momento de verse favorecido por la voluntad ciudadana debería gobernar para todos, aunque fuera dentro de la simulación.

¿Por qué la referencia a todo lo anterior?

Porque actualmente gobierna un grupo político que no es diferente a los demás, pero desafortunadamente es más ineficiente que los anteriores, las condiciones económicas, de salud ,de seguridad van a cobrar y están cobrando a la comunidad azteca un alto precio.

Mucho se ha hablado que el beneficiado fue Morena por el hartazgo social de tanta corrupción, de hecho, combatir la corrupción fue la bandera con la que llegó  el hoy presidente Andrés López Obrador, como el objetivo principal de su movimiento. No obstante, el resultado de encuestas, de evaluaciones extranjeras y locales, dan cuenta del fracaso del gobierno lopezobradorista, que no sólo no se combatió con eficiencia, sino que aumentó, hoy son más corruptos y más cínicos.

Mientras tanto, la oposición parece que no ve pasar aún el día de muertos, se quedaron dormidos en sus laureles, solo unos cuantos logran ser las honrosas excepciones , para rescatar el orgullo de pertenecer a una combatiente oposición, y la mayoría son mujeres. Mujeres que bien ponen la muestra, capacidad, sagacidad y valentía.

Pero los presidentes de los partidos que motivaron una esperanza en la gente con el movimiento Sí por México, PAN, PRI, PRD, para hacer frente a eso que con necedad se empeñan en llamar cuarta transformación al pasado, únicamente el perredista Jesús Zambrano parece más coherente, pero al conocer el discurso que dio el panista Marko Cortés en Aguascalientes, es inevitable preguntarse, ¿por qué aún sigue en la dirección de su partido?.

Muchos panistas de buena madera no hubieran permitido jamás escuchar algo así de su líder, aunque estuviera todo perdido.  Lo que me hace recordar al gran Maquío, uno de los mejores panistas que ha tenido el partido azul. A Manuel Clouthier lo conocí durante un debate al que me invitó a presenciar un gran amigo, y quedé satisfecho por ver la forma de exponer y argumentar de los que intervinieron. De Maquío, sin embargo, no queda más que el apellido, que no lo es todo, desafortunadamente, y hoy el PAN da pena con esas declaraciones, que aunque hayan sido sacadas de contexto, la tardía manifestación de Cortés dejó en evidencia a un político mediocre, del que no necesita la ciudadanía que guarda esperanzas en la alianza que se ha formado por petición suya.

Lo señalaba al principio, por desgracia los ciudadanos no pueden participar en la elección de los candidatos que les gustaría que cada partido postulara, pero también se debe a la apatía misma de los votantes, cada pueblo tiene el gobierno que merece, y la mayoría decide.

Pero para cambiar el rumbo del país es indispensable que el ciudadano común se involucre, que conozca a sus representantes, que estudie y que aprenda para poder exigir. No es verdad que se necesita de un iluminado, la fuerza es del pueblo.


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Alfredo Albíter González

Lo bueno, lo malo y lo serio