Un milagro para Rosy

DigitalMex - Periodismo Confiable

Publicado en Opinión

Un milagro para Rosy

Miércoles, 23 Marzo 2022 01:21 Escrito por 
Irma Cruz Irma Cruz Espacio de Libertad

Corría el año de 1990 cuando tuvieron lugar tus inicios, buscando la nota, abriéndote paso en los eventos oficiales y dejando huella desde tus primeros pasos en la historia del periodismo mexiquense, en donde llegarías a destacar como una de las mejores en tu género, contra viento y marea y, a pesar de todo y de muchos.

Después de un largo y no fácil recorrido de más de treinta años de trayectoria periodística, reconocemos tu tesón, tu disciplina, tu valor y tu constancia como ejemplo vivo de que la preparación sí cambia vidas; de que el trabajo duro siempre rinde frutos; y que quien siembra amistad, siempre cosecha las más hermosas recompensas.

En el recuerdo se quedan aquellas tardes junto a tu ventana, cuando afloró tu morbo periodístico, dices, esperando observar algún percance vehicular tan recurrente en el peligroso cruce del que tu edificio era fiel e impávido testigo pero que, en tu curiosidad nata corrías y llegabas “al lugar de los hechos”, cuando “salías por el pan” y con el pretexto de repartir bolillo pa’l susto, te enterabas de todos los pormenores que después narrabas, como comunicadora profesional en ciernes, durante la cena familiar, siendo apenas una niña de 6 años, a quien la nota roja no le asustaba y más bien seguiría durante su niñez y adolescencia con todo detalle, junto con toda la literatura popular que estaba a tu alrededor.

También quedaron en tu memoria aquellos días en que, a la edad de ocho años tuviste los primeros acercamientos con tu pasión: el periodismo, cuando le leías el periódico a Don Evaristo, tu padre, quien a pesar de no haber terminado la primaria, gustaba siempre de estar bien enterado con su fiel suscripción a Excélsior. Y le leías todas las tardes en aquel edificio de la colonia Portales, en la ciudad de México, donde viviste tus primeros años, en la esquina de Santa Cruz y Rumanía (sí, con acento) y que con alegría evocas como un signo de identificación vecinal.

Ya en la prepa consumirías libros como “Cien Años de Soledad”, del colombiano García Márquez y las Enciclopedias que cuidadosamente adornaban la biblioteca de tu casa y que, aunque estaba prohibido tocarlas, te las arreglabas para alcanzar algún tomo y, a escondidas bajo el mantel de la mesa, lo hojeabas con gran deleite  usando calcetines en las manos, como guantes, para no maltratar las hojas ni dejar huella alguna de aquella profanación. Extractos de “Las aventuras de Tom Sawyer” y “Las mil y una noches”, entre otras, fueron conformando tu personalidad y la inclinación a las letras, más que al comercio, donde también eras buena como herencia familiar, pero como bien recuerdas: “te llenaron el ojo más las letras”.

Dices que nunca decidiste ser periodista, quizá porque siempre lo fuiste. Elegiste la carrera de comunicación en la universidad porque “estaba de moda” pero ya la traías en las venas, por eso cuando Dora Lilia Lara tu mejor amiga, te invitó a Toluca y te consiguió tu primera entrevista en Radio y Televisión Mexiquense, aceptaste sin chistar; y cuando más tarde, en los inicios de los años 90,s, te consiguió otra entrevista laboral en El Heraldo de Toluca, salvando conflictos, en medio de la bonanza económica del negocio familiar en donde no tenías cabida, a los 21 años decidiste emprender tu camino periodístico en este medio, con todas las penurias de quien inicia desde abajo y prácticamente sola.

En ese comienzo, tu bien más preciado -un auto- te servía tanto como medio de transporte como de dormitorio, algunas veces, y cuando el espacio de aseo personal era un espacio público, nunca te diste por vencida y siempre estuviste lista, cada día, para estar al píe del cañón cubriendo tus primeras órdenes de trabajo y abriéndote paso en el difícil ambiente de periodistas “de la fuente” en donde cada quien luchaba por su propio espacio y la rudeza aunque innecesaria, era inevitable.

Después de un paso fugaz por el Diario de Toluca, decidiste renunciar por lealtad a tu amiga Patricia López Vences e incursionaste en Notimex y de ahí, por medio de Claudia Valdés, quien te acercó a Vicente Morales, entonces director, recibiste la insistente invitación para trabajar en El Sol de Toluca, lo cual aceptaste a fines del ‘91 desafiando la primera animadversión de quien sería tu jefe directo -no Vicente Morales- y quien te recordaría que ser mujer, además de periodista, es un oficio peligroso.

Además del acoso en todas sus variantes y de amenazas también en muchas modalidades que no sólo sufrías tú, sino muchas otras de tus compañeras, remontaste esas dificultades y muchas otras, tanto en tu condición de mujer, como de profesional del periodismo, incluyendo la no recomendación para dejarte al frente de ese importante diario, hasta que, en 2013 no les quedó de otra y te dejaron como encargada de despacho y tiempo después, te ratificaron como directora del periódico más importante de la entidad.

Desde entonces, enfrentaste toda clase de retos: desde cambiar el formato del periódico, pasando por renovar diseño, reorientar historias e incursionar de lleno en las plataformas digitales, en donde fuiste pionera en el desarrollo de la plataforma 360, tendencia tecnológica que marcó la pauta periodística a seguir como diario líder en la entidad y como diario perteneciente a la gran cadena periodística de mayor tradición en el país.  

Así, a lo largo de ocho años de dirigir el diario más importante del Estado de México, lo que más recuerdas es cuando alguna de tus notas le cambió la vida a una persona o a una familia; o cuando, debido al incremento de casos, empezaste a visibilizar la violencia que sufren las mujeres contando las historias desde la perspectiva de las víctimas, desde la tragedia de ser mujeres; o cuando lloraste leyendo notas como la explosión de una granada durante el grito de Independencia en la ciudad de Morelia, Michoacán, reparando en que la dimensión de la violencia estaba desgajando a tu país y preguntándote hasta dónde estamos cayendo como humanidad.

Estos años han sido todo un reto, una emoción y un orgullo. El Sol de Toluca ha sido tu segunda casa y tus compañeros de trabajo han sido tu gran familia. Ha sido emocionante. Pero justo ahora, tu vida ha dado un vuelco y lo más emocionante para ti ya no es ser la gran periodista que siempre fuiste y que siempre has sido. Lo más emocionante para ti, ahora, es sacar a la guerrera que llevas dentro y volcarla en la gran batalla de tu vida.

Consentir a la mujer intrépida que siempre has sido y viajar; conocer otras regiones del país, conocer el mar de Cortés, por ejemplo, sentir la arena en los pies y contemplar el mar. Pero consciente del gran reto que la vida te ha puesto enfrente y de la gravedad de tu situación, tampoco quieres alargar una agonía; eliges calidad en lugar de cantidad. Te pones en manos de Dios y esperas el milagro.

El milagro para disfrutar la vida con renovada conciencia junto a tu pareja, tu madre, tu comida favorita, tus mascotas y tus amigas más cercanas. El milagro para hacer algunas cosas en forma diferente y volver a sonreír como parte de un legado de alegría, coraje y profundo amor por la vida. Nos sumamos al clamor. Que así sea.

@IrmaCruzE

Comunicóloga


Visto 1019 veces
Valora este artículo
(8 votos)
Irma Cruz

Espacio de libertad