Momento de tocarse

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Publicado en Opinión

Momento de tocarse

Viernes, 20 Octubre 2023 00:35 Escrito por 
Noemí Muñoz Noemí Muñoz Ganando espacios

En estos días, los lazos rosados están por todas partes. Este distintivo nos recuerda que siempre debemos hacernos un autoexamen, revisando que todo esté en orden.

El autocuidado puede ser complicado. Muchas de las mujeres que conozco, que tienen problemas como diabetes, colitis, presión alta, gastritis, etc., viven al día. Me refiero a que la mayoría del tiempo ponen su cuidado en un cuarto o sexto lugar. Su prioridad es su familia y sus actividades, y rara vez se preocupan por sí mismas, hasta que un día, el dolor se convierte en una forma de vida, y entonces el sistema se deteriora.

He escuchado innumerables veces la historia de la azafata que dice que para salvar vidas, primero debes salvarte a ti mismo, haciendo referencia a que no puedes tratar de ayudar a otros si tú estás mal.

¿Suena hermoso, no es cierto? El problema es que la mayoría de las que trabajan comen lo que pueden en el poco tiempo que les queda. Corren de un lado a otro tratando de ser las mujeres que utilizan sus diez deditos para abarcar todo.

Y lo peor es que nunca hay tiempo para nada. No sé ustedes, pero en su mayoría, la queja común es la falta de tiempo. Vivimos en medio de la inmediatez. Hacemos compras, asistimos a reuniones, compramos provisiones, tratamos de cuadrar los horarios de nuestros hijos con los nuestros a la fuerza, y todo esto para tener apenas diez minutos de descanso en el auto o en la sala de espera, o donde el cansancio nos alcance.

Creemos que le ganamos al tiempo, a las actividades, a la vida, pero llega el día en que estamos deshidratadas porque olvidamos tomar agua. Nos mareamos al levantarnos porque recordamos que no hubo tiempo para almorzar. Comienzan los constantes dolores de cabeza que nos martillan hasta las ideas.

Nuestras bolsas se convierten en botiquines, a veces con recetas, pero en su mayoría, automedicadas, porque tampoco tenemos tiempo para ir al médico. En ese mar de pastillas, encontramos desde un paracetamol hasta una inyección para el intenso dolor de la colitis. Y nos convertimos en un escuadrón de tapabaches de dolores, lo cual sabemos que funciona por un momento, pero está muy lejos de resolver el problema. Díganme, ¿a alguien le sirve que el bache esté cubierto por un mes y, ante una contingencia, volvamos a tener el mismo problema?

Y si el malestar se desencadena, nos damos cuenta de que las señales siempre estuvieron ahí, pero no podíamos parar. La vida es muy clara en eso. Por mucho que uno quiera seguir teniendo una buena calidad de vida que dependa del mar de pastillitas, no es posible.

Justo en ese punto de freno total, es cuando nos damos cuenta de que el autocuidado era esencial, porque marca la diferencia entre prevenir enfermedades o atenderlas a tiempo, o ser hospitalizadas e iniciar un proceso de cuidado forzado, con los costos que esto implica.

Por eso, a todas mis amigas y conocidas, les recuerdo lo que siempre dice alguien a quien quiero mucho: no te das tiempo para cuidarte, pero sí te das tiempo para enfermarte.

Así que, dense tiempo, porque para que la maquinaria familiar funcione adecuadamente, es fundamental que estemos nosotras al cien por ciento.

El primer mandamiento del empoderamiento debería ser: cuidarnos a nosotras mismas. No podemos estar alerta si estamos mal. Es un efecto dominó.

Por favor, cuidémonos, amémonos y respetémonos para que los demás también lo hagan, y todo funcione correctamente.


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Noemí Muñoz

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